Fue el anticipo de una noche difícil, demasiado difícil para el universo MAGA. Todavía es prematuro saber si marcará el principio del fin para el movimiento que, de la mano de Trump, domina el Partido Republicano. Pero en la noche del martes 3 de noviembre, se sintió ese abismo en las entrañas del trumpismo. Cerca de la madrugada, el angustioso triunfo en Florida se celebró como una epopeya en el club que será sede del G-20 en diciembre.
"Parece una paliza", reconocía un analista republicano al principio de la noche de Miami. A las dos horas se corregía: "Es una paliza". Los demócratas le arrebataron a Trump el control de ambas cámaras. En el Senado, la proyección es de 54 bancas opositoras contra 44 republicanas. Dos puestos se mantienen en disputa.
En la Cámara de Representantes, la brecha será inmensa. La tendencia en la mañana del miércoles es de 228 contra 139 republicanos, pero aun con 68 bancas por asignar.
Resultados históricos
Los republicanos recibieron derrotas que nunca esperaron al inicio de este año electoral.
Kansas respaldó a un senador demócrata por primera vez desde 1932, impulsando a Adam Hamilton, pastor de una megaiglesia metodista, sobre el senador republicano Roger Marshall.
Carolina del Sur descartó a la senadora republicana Darline Graham - nombrada a principios de este año para ocupar el escaño de su difunto hermano, Lindsey Graham- y se inclinó por la pediatra Annie Andrews, la primera demócrata en ganar allí un escaño para el Senado desde 1998.
El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, de Nueva York, calificó lo ocurrido como una “reconfiguración generacional del mapa”.
Las victorias demócratas fueron aún más contundentes en Texas. James Talarico venció a Ken Paxton para el Senado, Gina Hinojosa desalojó del cargo al gobernador Greg Abbott, Vikki Goodwin desplazó al vicegobernador Dan Patrick, y Nathan Johnson derrotó a Mayes Middleton para fiscal general.
Hasta el martes, ningún demócrata había ganado una contienda estatal en Texas desde 1994.
Los demócratas también arrasaron en estados que antes eran considerados swing states, pero que en las últimas décadas se consideraban fuera de su alcance.
Iowa eligió a Rob Sand como gobernador y a Josh Turek como senador, y Ohio respaldó a Amy Acton como gobernadora y a Sherrod Brown como senador.
Brown es un exsenador que perdió su escaño hace apenas dos años, derrotado por el republicano Bernie Moreno. Esta vez, venció al senador republicano Jon Husted.
Y en Michigan, Abdul El-Sayed cantó victoria en una reñida pelea que lo convierte en el primer musulmán electo para el Senado.
El voto castigo a Trump
La aplastante ola reducirá el margen de maniobra de Donald Trump en sus últimos dos años. Con el presidente con una aprobación en mínimos, se dio la lógica. Un voto castigo a una presidencia caótica, cruzada por el revoleo de aranceles, una política migratoria cruel y la interminable guerra en Irán.
Lo único que hacía pensar que el desenlace podía ser otro era el propio Trump: un luchador incansable, siempre dispuesto a resurgir cuando parecía no contar con una vida extra.
El discurso negador del descontento por la situación económica y las políticas migratorias no ayudaron al presidente. Hasta el éxito de la audaz intervención en Venezuela quedó tapado y en el olvido. La pésima gestión de Joe Biden también empezó a difuminarse en la memoria.
Ahora, los demócratas prometen abrir investigaciones sobre Trump, su familia y su gobierno, y sobre la conveniencia de seguir pagando por la guerra en Medio Oriente.
"El pueblo estadounidense ha repudiado la depravación, la corrupción y la incompetencia del fracasado presidente saliente Donald Trump", declaró el senador demócrata Jon Ossoff, reelecto al Senado por Georgia.
En Texas, donde los republicanos se hundieron, la mexicana Montserrat Garibay anticipó ante este medio el desenlace.
En 2024, cerca de la mitad de los votantes latinos a nivel nacional apoyó a Trump. En Texas, según algunos estudios, ese porcentaje llegó al 55%, con una marcada inclinación entre los hombres.
"Lo que pasó en 2024 fue algo que nos sorprendió a todos", reconoció la candidata a legisladora estatal ante El Observador. "Cuando yo veo a los hombres latinos ahora, me dicen: 'Se están llevando a mis amigos que trabajan en la construcción'. El ICE está operando en nuestras comunidades y ya no hay seguridad. La gasolina sigue cara; los huevos, la leche, todo sigue caro. La gente se está dando cuenta de que Trump realmente nos lavó la cabeza y ha hecho cosas peores para nuestras comunidades", concluyó.
En la noche del martes, Garibay ganaba una banca en Austin por el Distrito 49 de Texas.
Trump: "Los demócratas hicieron un buen trabajo"
El presidente reconoció la derrota en una conversación con periodistas del New York Times. Lo hizo con un tono inusualmente bajo, entre resignado y sorprendido.
"Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados", dijo.
"Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo, realmente lo creo", admitió el neoyorquino de 80 años en una entrevista con Fox News. "Pelearon duro", reconoció.
Cuando las proyecciones comenzaron a mostrar el triunfo demócrata, Trump se desmarcó de la derrota republicana y escribió en redes sociales: "Yo no estaba en la papeleta y, si lo hubiera estado, ¡habríamos ganado POR UNA VICTORIA APLASTANTE!". Pero más tarde abondonó el tonito irónico de redes.
A pesar de reconocer la derrota, Trump posteó en redes sociales una gorra roja con la palabra "VETO", en referencia a su capacidad de frenar proyectos de ley aprobados por la mayoría demócrata.
Este martes reconoció que el conflicto con Irán pudo haber contribuido con la derrota de su partido, aunque defendió la acción militar.
El demócrata Hakeem Jeffries, quien se espera gane la presidencia de la Cámara de Representantes en el nuevo Congreso, afirmó que "los extremistas del MAGA están en desbandada de costa a costa. Donald Trump está en conmoción en este momento".
Algunas claves de la ola azul en estas midterms:
Alta participación anticipada
El total de votos no fue contabilizado aún, pero los estadounidenses depositaron más de 61,7 millones de papeletas antes de las elecciones de este martes, de acuerdo con el Election Lab de la Universidad de Florida.
Esta cifra, un récord para el voto anticipado en unas elecciones de medio mandato, impulsaron sin duda a los demócratas, que tradicionalmente recurren al sufragio por correo con más frecuencia que los republicanos.
Los números muestran una alta participación de afroestadounidenses, jóvenes y otros grupos que regularmente apoyan a los candidatos demócratas, reportó la Radio Pública Nacional.
El alza contribuyó a la ola electoral de este martes, en la que los demócratas se impusieron en contiendas claves y tomaron el control de ambas cámaras del Congreso.
Recaudación récord
En estas elecciones se registró un valor récord de 11.900 millones de dólares en gastos de campaña.
La cifra supera los 8.900 millones de 2022, de acuerdo con OpenSecrets, una instancia no partidista que analiza costos en la política estadounidense.
La recaudación en la campaña y la compra de propaganda aumentó en las contiendas de este año, impulsadas por los llamados comités de acción política.
Estas inversiones externas, lideradas por el aliado de Trump, el hombre más rico del mundo, Elon Musk, favorecieron a los republicanos en unos 360 millones de dólares. Musk ironizó en la red X (la suya) sobre la efectividad de su apuesta. "Parece que mis láseres espaciales para interferir en las elecciones no funcionaron esta vez", escribió.
Pero los candidatos demócratas demostraron ser expertos en recaudar sus propios fondos.
Los candidatos a la Cámara de Representantes y al Senado gastaron una cifra sin precedentes de 3.700 millones de dólares de sus fondos de campaña, y los demócratas gastaron 800 millones de dólares más que los republicanos, según OpenSecrets.
En Texas, Talarico rompió récords al amasar una impresionante cifra de 145 millones, superando en creces los 22 millones de dólares recabados por su rival republicano Ken Paxton, que se vio forzado a apoyarse en grupos externos para financiar su campaña.
Cambio de los jóvenes y los latinos
Los jóvenes y los votantes latinos (dos segmentos del electorado estadounidense cruciales para Trump) se alejaron drásticamente del presidente y de su partido republicano, según mostraron las encuestas a boca de urna.
Los votantes hispanos habían ayudado a llevar a Trump al poder en 2016 e influyeron en su victoria en 2024, cuando se inclinaron por la demócrata Kamala Harris por un estrecho margen en la elección presidencial, 51% contra 48%, según Pew Research.
Sin embargo, en las últimas semanas, varios votantes latinos han expresado su enojo hacia Trump, diciendo que se sentían traicionados.
Esto quedó patente en las encuestas a la salida de urnas de NBC News el martes, cuando los votantes latinos respaldaron a los candidatos demócratas en una proporción de 62% frente a un 35% para los republicanos.
Los votantes jóvenes también se distanciaron de Trump.
NBC News informó que sus encuestas a pie de urna mostraron que los jóvenes de 18 a 29 años, tanto hombres como mujeres, votaron por los demócratas por un margen de 72% contra 25%.
Esto representa un cambio drástico respecto a 2024, cuando los votantes jóvenes se dividieron entre Trump y Harris.