30 de octubre de 2026 15:16 hs

Los votantes de California definirán el próximo 3 de noviembre, en el marco de las elecciones de mitad de mandato, si imponen un impuesto extraordinario y único del 5% al patrimonio de cerca de 200 multimillonarios que viven en el estado. La Proposición 40, que busca recaudar hasta 100.000 millones de dólares en un plazo de cinco años para financiar el sistema público de salud, podría influir en el debate fiscal en todo Estados Unidos.

Sin embargo, pese a que que está en auge cierto clima de rechazo hacia los multimillonarios y que candidatos en todo el país incorporan este reclamo a sus campañas, la iniciativa para gravar los más ricos de California pierde fuerza. De acuerdo con Politico, encuestas realizadas el mes pasado revelan que la propuesta cuenta con un respaldo cercano al 40%.

Los partidarios de la Proposición 40 se enfrentan a una fuerte oposición, incluyendo una alianza conformada por algunos de los actores políticos más influyentes y los residentes más ricos de Silincon Valley , que está invirtiendo sumas millonarias en anuncios que presentan el impuesto como un desastre económico.

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De qué se trata la medida

La iniciativa propone un gravamen único del 5% sobre el patrimonio neto de cerca de 200 multimillonarios que residen principalmente en California. Fue redactada por profesores de derecho tributario de Berkeley y cuenta con el respaldo del sindicato de trabajadores de la salud SEIU United Healthcare Workers West (SEIU-UHW).

La iniciativa plantea asignar el 90% de sus recursos al sistema hospitalario estatal, con especial foco en las áreas rurales que dependen del programa Medicaid, y el porcentaje restante a programas de asistencia alimentaria y educación. El objetivo sería contrarrestar los recortes recortes federales a la atención médica.

Brian Galle, profesor de derecho de la Universidad de California en Berkeley y uno de los redactores de la propuesta, señaló a Politico que, sin los cerca de 100.000 millones de dólares que recaudaría la medida, los hogares tendrían que aportar en promedio 7.500 dólares adicionales durante los próximos años para financiar la atención médica, debido a la reducción de fondos federales.

Según Galle, los recortes a los programas públicos durante la administración de Donald Trump se sentirán especialmente fuera de las grandes ciudades, donde más personas dependen de Medicaid, un programa financiado por el gobierno para personas de bajos ingresos y con discapacidad."Cuando un hospital rural cierra, muy rara vez vuelve a abrir", dijo.

Campaña millonaria en contra

La medida cuenta con un poderoso grupo opositor. Los detractores de la iniciativa, entre ellos el cofundador de Google Sergey Brin, reunieron más de 200 millones de dólares para financiar la ofensiva contra la Proposición 40. Estos sostienen que la medida empujará a los más ricos a abandonar California y reducirá la recaudación fiscal del estado.

Los anuncios de la campaña por el "No", que se emiten sin parar en las cadenas de televisión del costoso mercado mediático californiano, advierten que la iniciativa sentaría un peligroso precedente para la imposición de nuevos tributos similares.

Gavin Newsom y su esposa, Jennifer Siebel

Gavin Newsom y su esposa, Jennifer Siebel

No solo los multimillonarios se oponen al plan. A diferencia de las tradicionales disputas partidarias, el rechazo a la medida también está encabezado por figuras de peso del Partido Demócrata. El gobernador saliente Gavin Newsom, quien proyecta su perfil hacia la carrera presidencial de 2028, hizo campaña activa en contra de la propuesta, advirtiendo que perjudicará la economía de California y provocará que los contribuyentes se muden fuera del estado

También se sumó el exsecretario de Salud y aspirante a la gobernación, Xavier Becerra, entidades como Planned Parenthood y organizaciones sindicales como la Asociación de Maestros de California y el United Domestic Workers, gremio que agrupa a 250.000 cuidadores domiciliarios, las cuales sostienen que un impuesto por única vez no resolverá el déficit estructural del presupuesto estatal.

Su influencia en el debate fiscal de EEUU

La Proposición 40 se considera en general una prueba para determinar si un impuesto sobre el patrimonio puede tener éxito en Estados Unidos. Sus partidarios argumentan que una victoria en California impulsaría esfuerzos similares en otros estados, mientras que una derrota en este estado demócrata podría reducir la voluntad política para intentarlo de nuevo.

El senador progresista Bernie Sanders se posicionó como uno de los principales defensores de la medida. Durante un acto en Los Ángeles, el legislador afirmó este mes que "llegó la hora de que los más ricos contribuyan con una parte justa de los impuestos". En ese sentido, remarcó: "Mientras estos multimillonarios más que triplicaron su riqueza en la última década, pagaron una tasa impositiva efectiva más baja que un plomero o una enfermera".

Esta no es la primera vez que California somete a consulta popular un impuesto sobre las grandes fortunas: ya se puso en discusión en tres oportunidades, pero en ninguna fue aprobado. Esta vez la medida fue popular cuando se lanzó por primera vez, pero el respaldo fue disminuyendo con el tiempo, según las encuestas.

El blindaje de Mark Zuckerberg

Ante la posibilidad de que se apruebe el impuesto, algunos millonarios de California ya comenzarona mover sus fichas. Figuras como Sergey Brin; el ex CEO de Google, Larry Page, y el cofundador de Paypal y CEO de Palantir, Peter Thiel, mudaron su residencia legal fuera del estado. Se suele advertir sobre un éxodo de millonarios hacia Florida, atraídos por un sistema fiscal significativamente más laxo.

Por su parte, el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, elaboró un plan que le permite cumplir con la normativa sin perder el control de su empresa, ante un eventual resultado adverso en las urnas.

El CEO presionó a la junta directiva de Meta para que encontrara una alternativa que lo protegiera del gravamen. En septiembre, les habría advertido a sus integrantes que, si no llegaban a un acuerdo, pondría a la venta su propiedad en Palo Alto, una decisión que podría haber generado una fuerte repercusión mediática. Poco después, el plan de acciones tomó forma.

De acuerdo con registros elevados ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y revelados por The New York Times, la junta directiva la compañía dueña de Instagram, Facebook y WhatsApp aprobó la creación de una nueva clase de acciones ordinarias de "Clase C" sin derecho a voto. El esquema, estructurado bajo la forma de un dividendo equivalente a una división accionaria de dos por uno, otorga a los inversores un título de Clase C por cada papel de Clase A o B que posean.

La operación busca evitar que Zuckerberg pierda el control de la empresa. En los documentos regulatorios, Meta reconoció el riesgo de que el poder de su fundador descendiera por debajo del 53% en caso de verse obligado a liquidar activos para afrontar la carga impositiva de la Proposición 40.

La nueva estructura le permitirá a Zuckerberg vender o transferir hasta el 20% de sus acciones Clase C, representativas del 10% de su patrimonio total en la compañía, para cumplir con el fisco sin ceder una sola cuota de su actual 60% de votos.

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