7 de noviembre de 2026 9:09 hs

La victoria demócrata estuvo directamente impulsada por la creciente frustración ciudadana ante el aumento de las tarifas eléctricas residenciales, el encarecimiento del costo de vida y la oposición de las comunidades al despliegue de centros de datos.

Más noticias

Además, los demócratas recuperaron la Cámara Baja de la Legislatura estatal y consiguieron, por primera vez en más de tres décadas, un escaño en la Comisión de Ferrocarriles de Texas, el organismo regulador del sector energético que regula la industria del petróleo y el gas, a través de Jon Rosenthal.

El resultado formó parte de una ola demócrata más amplia que también alcanzó gobernaciones clave como Ohio, Georgia y Pensilvania. En estos estados, las candidatas y los candidatos incorporaron a sus campañas la exigencia de establecer moratorias y regulaciones más estrictas para las grandes tecnológicas y sus proyectos de infraestructura.

El avance electoral pone de manifiesto un creciente rechazo popular a las instalaciones que impulsan los sistemas de inteligencia artificial y podría dejar a una parte importante de los proyectos de expansión de centros de datos en Estados Unidos expuestos a un mayor escrutinio político y social.

Texas, el epicentro de la expansión de los centros de datos

Texas se convirtió en uno de los principales destinos de las inversiones vinculadas con la inteligencia artificial.

El estado podría concentrar cerca del 30% de la capacidad de centros de datos proyectada en Estados Unidos para entrar en funcionamiento hacia 2028. Los análisis del sector incluso anticipaban que superaría a Virginia para convertirse en el mercado de centros de datos más grande del mundo en 2030.

Su atractivo responde a un entorno regulatorio favorable para las empresas, la disponibilidad de terrenos, el acceso a recursos hídricos y energéticos, una extensa infraestructura de fibra óptica y exenciones fiscales multimillonarias.

Un análisis de The Texas Tribune identificó al menos 248 proyectos de centros de datos planificados en el estado.

Sin embargo, la proliferación de estas instalaciones comenzó a generar preocupación entre las comunidades, principalmente por sus posibles efectos sobre las facturas de electricidad y la confiabilidad de la red.

La magnitud de la expansión también quedó reflejada en los registros del Consejo de Confiabilidad Eléctrica de Texas (ERCOT), el organismo encargado de operar la red eléctrica estatal.

Según los registros disponibles hasta mayo, durante los últimos dos años ERCOT recibió 519 solicitudes para conectar grandes consumidores de electricidad, frente a las apenas 24 registradas durante el año anterior.

La demanda eléctrica estimada de estos proyectos alcanzaba los 438.595 megavatios, una cifra equivalente aproximadamente a un tercio de toda la capacidad de generación eléctrica de Estados Unidos. Cerca del 90% de esa demanda correspondía a proyectos de centros de datos.

El presidente y director ejecutivo de ERCOT, Pablo Vegas, calificó la situación como "un cambio sin precedentes en el ritmo de crecimiento".

Sin embargo, el organismo reconoció que no todos los proyectos llegarán a concretarse. Todavía no existe una estimación precisa de cuántos centros de datos terminarán conectándose a la red ni de cuánta electricidad necesitarán efectivamente.

El crecimiento acelerado también obligó a modificar los mecanismos de evaluación. Históricamente, los desarrolladores presentaban sus solicitudes de conexión a las empresas de servicios públicos regionales, que analizaban la infraestructura disponible y posteriormente se comunicaban con ERCOT. La acumulación de solicitudes volvió inviable ese procedimiento.

Frente a este escenario, ERCOT propuso evaluar los proyectos por tandas para determinar con mayor precisión cuánta demanda eléctrica adicional representarían en conjunto.

El propio Vegas describió el procedimiento como una posible solución a un problema de alcance nacional: cómo equilibrar los beneficios económicos de estas inversiones con la confiabilidad del suministro eléctrico.

La presión sobre la red eléctrica y las tarifas residenciales

La expansión de los centros de datos plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema eléctrico para abastecer una demanda que crece a un ritmo inédito.

La preocupación tiene un antecedente concreto. En 2021, durante una tormenta invernal que provocó temperaturas bajo cero, la red eléctrica de Texas colapsó y ERCOT debió interrumpir el suministro a millones de personas.

En este contexto, el crecimiento de los grandes consumidores eléctricos vuelve a poner en discusión la confiabilidad del sistema y la posibilidad de que los costos de las nuevas inversiones terminen trasladándose a los usuarios residenciales.

Un análisis de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) mostró que los centros de datos están impulsando un crecimiento de la demanda eléctrica superior al del resto del país, particularmente en Texas y en la región de PJM Interconnection, que incluye a Virginia.

Según las proyecciones de la EIA, en un escenario de alta demanda, la carga eléctrica podría crecer a una tasa anual promedio del 15% en Texas y del 4,7% en la región de PJM entre 2025 y 2027. En el escenario de referencia, las tasas previstas eran del 10% y el 3,2%, respectivamente.

El análisis, basado en el informe de perspectivas energéticas de corto plazo de febrero de 2026, también advirtió que un crecimiento mayor al previsto podría elevar los precios mayoristas de la electricidad y modificar la composición de la generación. El gas natural cubriría la mayor parte de la demanda incremental, mientras que el carbón tendría una mayor participación en determinadas regiones, como PJM.

La magnitud del cambio se entiende al observar la evolución histórica del consumo. Entre 2005 y 2019, la demanda eléctrica de Estados Unidos creció un promedio del 0,1% anual. Entre 2020 y 2025, ese crecimiento alcanzó aproximadamente el 1,7% anual, según la EIA.

El impacto sobre las tarifas también fue analizado por el MIT Center for Energy and Environmental Policy Research (CEEPR). Un estudio que examinó la entrada de centros de datos entre 2010 y 2024 estimó que esta expansión elevó las tarifas minoristas promedio un 2,7%. En el sector residencial, el incremento estimado fue del 2,1%, mientras que entre los clientes de empresas eléctricas propiedad de inversores alcanzó el 5,6%.

A nivel nacional, el precio residencial promedio de la electricidad en Estados Unidos aumentó un 5% interanual en octubre de 2025, según los datos revisados de la EIA.

La respuesta de Gina Hinojosa: emergencia energética y moratoria

El aumento de las tarifas y la presión sobre la red eléctrica ocuparon un lugar central en la campaña de Gina Hinojosa.

La gobernadora electa prometió declarar una emergencia energética durante su primer día de mandato e imponer una moratoria estatal que suspenda la aprobación de nuevos proyectos de centros de datos hasta que la Legislatura apruebe un marco regulatorio específico.

También cuestionó los beneficios tributarios que reciben las grandes compañías tecnológicas.

Gina Hinojosa

Gina Hinojosa

En particular, criticó que las corporaciones dedicadas a los centros de datos no paguen impuestos sobre la energía que consumen, un beneficio que, según Hinojosa, representa un costo fiscal de aproximadamente 1.000 millones de dólares anuales para el estado.

Entre sus propuestas también anunció una orden ejecutiva para congelar las tarifas eléctricas residenciales y suspender temporalmente los impuestos a los combustibles.

Las medidas buscan responder al creciente descontento social por el encarecimiento del costo de vida y evitar que los costos operativos asociados con la expansión de la infraestructura energética se trasladen automáticamente a los hogares.

Texas podría convertirse así en uno de los estados que imponga mayores restricciones al desarrollo de centros de datos.

Los proyectos que buscaban construir grandes campus de inteligencia artificial en distintos puntos del estado ya enfrentaban cuestionamientos y suspensiones de aprobaciones durante la administración republicana de Abbott.

Una ola de regulaciones que alcanza a otros estados

El resultado electoral en Texas no fue un fenómeno aislado. En otros estados también se impusieron candidatos que habían incorporado a sus plataformas electorales propuestas para limitar la expansión de los centros de datos.

En Ohio, la demócrata Amy Acton derrotó al empresario republicano Vivek Ramaswamy. Durante su campaña solicitó una moratoria condicional inmediata que obligue a los desarrolladores de centros de datos a cumplir determinados requisitos antes de obtener las autorizaciones de construcción.

En Georgia, la demócrata Keisha Lance Bottoms fue elegida como la primera mujer negra en gobernar el estado, que ocupa el tercer lugar en cantidad de centros de datos. Durante la campaña también reclamó una moratoria para la construcción de nuevos emplazamientos.

La victoria de estos candidatos podría endurecer las condiciones para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial en distintos puntos de Estados Unidos.

La discusión electoral también estuvo atravesada por el costo de vida y el impacto de otros factores económicos y políticos, entre ellos la guerra en Irán.

El costo ambiental de la expansión

El desafío no se limita al suministro eléctrico. Los centros de datos también necesitan grandes cantidades de agua para refrigerar sus complejos sistemas, lo que agrega otra dimensión al impacto de estas instalaciones sobre los recursos disponibles.

Según un informe de McKinsey, se espera que las necesidades de agua de estas instalaciones aumenten un 170% para 2030, de acuerdo con estimaciones de WestWater Research.

Además, las centrales de generación térmica utilizadas para abastecer a los centros de datos también requieren agua para sus sistemas de refrigeración.

Las proyecciones de consumo eléctrico reflejan la magnitud del crecimiento que se espera para los próximos años. Un informe del Departamento de Energía de Estados Unidos publicado en diciembre de 2024 estimó que los centros de datos podrían consumir entre el 6,7% y el 12% de toda la electricidad del país en 2028, frente al 4,4% registrado en 2023.

La expansión de la inteligencia artificial, por lo tanto, no solo requiere inversiones en capacidad de procesamiento, sino también una creciente disponibilidad de electricidad, agua e infraestructura energética.

Un punto de inflexión para la infraestructura de IA

Las elecciones de 2026 expusieron una tensión cada vez más evidente entre los intereses de las grandes tecnológicas y las necesidades de las comunidades que conviven con la expansión de los centros de datos.

Durante años, la disponibilidad de energía, terrenos, agua y beneficios fiscales convirtió a Texas en uno de los destinos más atractivos para estas inversiones.

Pero el rápido crecimiento de la demanda eléctrica, las dudas sobre la confiabilidad de la red y el aumento de las tarifas residenciales comenzaron a modificar las condiciones políticas y sociales que habían favorecido su desarrollo.

La victoria de Hinojosa y de otros candidatos demócratas que hicieron campaña contra la expansión sin controles de los centros de datos muestra que la infraestructura necesaria para impulsar la inteligencia artificial ya no es solamente una cuestión tecnológica o empresarial. También se convirtió en un problema energético, económico y político.

Las grandes compañías invierten miles de millones de dólares para ampliar su capacidad de procesamiento, pero ahora deberán enfrentar una discusión que excede sus planes de negocio: quién paga la energía necesaria para sostener la inteligencia artificial y cómo se distribuyen sus costos entre las empresas y la sociedad.

Texas, uno de los principales epicentros de esta expansión, podría convertirse también en uno de los primeros estados en imponer límites más estrictos a su desarrollo.

Más noticias

Te puede interesar

Más noticias de Uruguay

Más noticias de Argentina

Más noticias de España