5 de septiembre de 2026 15:13 hs

"Muchos creen que el mundo está dividido en dos barcos: uno de derecha y otro de izquierda. Pero eso es una ilusión peligrosa". Augusto Cury define así claramente lo que representa su candidatura presidencial: el popular psiquiatra, escritor y empresario de 67 años busca convertirse en una opción moderada por fuera de la polarización electoral en Brasil.

Desde hace meses, los nombres que se escuchan una y otra vez en relación a las elecciones del 4 de octubre son el del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) que a los 80 años va por su cuarto mandato, y el del senador Flávio Bolsonaro, designado el heredero del movimiento de ultraderecha del exmandatario Jair Bolsonaro. Las encuestas los dan como favoritos, aunque ninguno con la mayoría suficiente como para que no haya segunda vuelta tres semanas después.

Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.

Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.

Los sondeos, que vienen anticipando un balotaje peleado, revelaron en las últimas semanas un importante crecimiento de Cury, al que ubican tercero, con entre 8% y 10% de intención de voto, un aumento de entre 6 y 8 puntos porcentuales. El candidato de Avante aún está lejos del 37% de Lula y del 29% de Bolsonaro, pero se desmarca del resto de los postulantes, que no pasan del 3%.

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"Todos estamos en el mismo barco, llamado familia brasileña. Si se hunde, nos hundiremos juntos. No habrá bote salvavidas ideológico", apuntó Cury en su programa de gobierno, titulado El Brasil de nuestros sueños. De hablar sereno, comenzó a ganar popularidad después de que se mostrara como el candidato moderado en un reciente debate presidencial televisivo al que no asistieron ni Lula ni Bolsonaro.

"La polarización está enfermando a nuestras familias y nos está alejando de lo que realmente importa. No podemos dejar que las diferencias nos impidan construir juntos un Brasil que sume", dijo en un video publicado en sus redes sociales.

Quién es Augusto Cury

Cury surge entonces como una tercera vía, el candidato outsider. Esta será la primera vez que el médico psiquiatra se presenta a un cargo, aunque tuvo un acercamiento previo a la política. En 2009 llegó a afiliarse al Partido Verde (PV), que consideró presentarlo como candidato a la presidencia en las elecciones del año siguiente, pero finalmente la apuesta no se concretó.

De todas formas, en esos comicios trabajó como asesor en temas de educación de Marina Silva, la actual ministra de Medio Ambiente, que también había ocupado el cargo en los dos primeros mandatos de Lula, y se presentó como candidata del PV después de dejar el PT.

Parte de la prensa lo nombró el "gurú" de Silva, pero él rechazaba esa definición. "La forma en que se publicó la noticia en los periódicos me dejó en una situación incómoda. No es cierto que yo sea el gurú de Marina. Solo soy un amigo que la apoya", dijo en un reportaje publicado por la revista Trip en julio de 2010.

Marina Silva, ministra de Medio Ambiente de Brasil

Marina Silva, ministra de Medio Ambiente de Brasil

Nacido en Colina, en el interior del estado de Sao Paulo, se hizo mayormente conocido por sus libros de autoayuda, que se convirtieron en bestsellers. Obras como El maestro del amor fueron traducidas a varios idiomas y uno de sus libros más conocidos, El vendedor de sueños, fue llevado al cine en 2016, en una película protagonizada por el uruguayo César Troncoso.

El rótulo de "autoayuda" tampoco le gusta: "Esa etiqueta es insignificante", dijo en algún momento. Más allá del éxito de sus libros, también se convirtió en empresario. Ante el Tribunal Electoral declaró un patrimonio de 242 millones de reales (unos 47 millones de dólares), distribuido entre bienes inmuebles, participaciones empresariales, acciones, fondos de inversión, créditos y saldos bancarios, reveló el portal G1, de Globo.

Las propuestas de Cury

"Mi mente es capitalista, meritocrática, defiende un Estado ágil, fiscalmente responsable y el espíritu emprendedor. Pero mi corazón es un corazón social, que escucha el dolor humano", dijo Cury en una entrevista con Globo la semana pasada, en la que dijo que se postuló para "pacificar el país".

En medio de un aumento del déficit fiscal, que alcanzó valores récord, y de la deuda pública, Cury anticipó que pretende eliminar entre ocho y diez ministerios para recortar gastos, pero no aclaró cuáles serían. Según dijo, es necesario realizar un "análisis minucioso" para definir los cambios.

A la vez, propuso un Ministerio de Seguridad Pública y una secretaría ejecutiva o un Ministerio de Inteligencia Artificial y Robótica. Sobre esta última propuesta, aseguró: "(Sino) Brasil se quedará rezagado y es posible que haya decenas de millones de desempleados, y nadie habla de eso".

Cury aboga por un plan de gobierno enfocado en la salud mental y la creación de clubes de emprendimiento para estimular la creatividad, la innovación y la generación de oportunidades desde los primeros años de la educación escolar.

Una de sus propuestas lo puso en el ojo de la tormenta. El escritor quiere ampliar el uso de la telemedicina en el sistema público de salud, pero fue cuestionado por su relación con una empresa que opera en el sector. Hasta 2023, figuraba como socio de la compañía y fue presentado como embajador de la misma. Al ser consultado por Globo por un posible conflicto de intereses, dijo que ya no tiene ninguna relación con la empresa.

El impulso de las redes

Después del debate presidencial del 22 de agosto, las cifras de seguidores de Cury en las redes sociales crecieron exponencialmente y en la última semana ganó 2,2 millones en Instagram, según un conteo de la prensa brasileña. Actualmente tiene 10,7 millones de seguidores.

A la vez, las búsquedas de "Cury" en Google aumentaron un 900% en la semana posterior al debate. Al día siguiente del encuentro, el índice de búsquedas del escritor saltó de 2,9 a 49 puntos y llegó a 100 la noche del 26 de agosto, informó CNN Brasil.

Algunos analistas expresaron sospechas por los números del candidato de Avante en redes. De acuerdo con un estudio divugado por la revista Veja, Cury llegó a sumar 1,6 millones de seguidores en 24 horas y 2,4 millones en 72 horas, que supera a las cifras alcanzadas por figuras internacionales como el presidente estadounidense Donald Trump.

El informe apunta que este nivel es compatible con posibles irregularidades, como compra de seguidores, manipulación de interacciones y mecanismos de búsqueda, además del uso de influencers, prácticas prohibidas por le ley electoral. El candidato consideró que la idea de que hubiera comprado seguidores era "absurda" y atribuyó su crecimiento a que cada vez más personas se sentían identificadas con su mensaje.

Uno de los que plasmó en su propuesta de gobierno deja explícita su intención de ir por aquellos votantes que no se decantan por Lula ni por Bolsonaro, el primero golpeado por la investigación de su hijo Fábio Luís Lula da Silva, conocido como "Lulinha", por presunto tráfico de influencias, mientras que el otro impactado por el escándalo en torno a sus vínculos con Daniel Vorcaro, ex dueño del Banco Master y preso por una acusación de fraude millonario.

"No propongo el neutralismo. Tampoco propongo una actitud tibia. Lo que propongo es algo más complejo y más difícil: madurez emocional e inteligencia política. Mi corazón abraza los valores sociales más nobles de la izquierda. Mi mente valora los pilares económicos e institucionales más sólidos de la derecha. Y mi conciencia rechaza el extremismo de ambos lados", escribió Cury.

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