La aprobación del Gasoducto San Matías dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) marca un hito para el desarrollo del Gas Natural Licuado (GNL) en Argentina. Mediante la Resolución 873/2026, la Secretaría de Coordinación de Energía y Minería oficializó la adhesión del proyecto al régimen, otorgándole estabilidad fiscal, cambiaria y regulatoria por 30 años.
Más allá del beneficio fiscal, la decisión tiene un alcance estratégico: completa la infraestructura necesaria para conectar la producción incremental de gas de Vaca Muerta con las futuras plantas flotantes de licuefacción que operará Southern Energy S.A. (SESA) en el Golfo San Matías.
Con una inversión estimada en U$S 1.300 millones, el ducto se convierte en el vínculo terrestre que permitirá transformar el gas neuquino en exportaciones de GNL hacia mercados internacionales.
Un gasoducto dedicado exclusivamente a la exportación
El proyecto contempla la construcción de un gasoducto de aproximadamente 472,5 kilómetros de longitud y 36 pulgadas de diámetro, que unirá Tratayén, en Neuquén, con San Antonio Oeste, en Río Negro.
La traza recorrerá 29 kilómetros en territorio neuquino y 443,5 kilómetros en Río Negro, siguiendo en gran parte un corredor paralelo al oleoducto Vaca Muerta Sur, lo que permitirá aprovechar sinergias logísticas durante la construcción y operación.
La obra será desarrollada por San Matías Pipeline S.A., sociedad que replica la composición accionaria del consorcio Southern Energy S.A., integrado por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%).
Con una capacidad de transporte de hasta 28 millones de metros cúbicos diarios, el gasoducto permitirá abastecer las unidades flotantes de licuefacción previstas en la costa atlántica y viabilizar exportaciones estimadas en alrededor de U$S 2.500 millones anuales.
A diferencia de los gasoductos que integran el sistema regulado de transporte argentino, el Gasoducto San Matías fue concebido como una infraestructura dedicada exclusivamente al mercado exportador. Esta característica garantiza disponibilidad permanente para los proyectos de GNL y evita competir por capacidad con el abastecimiento del mercado interno, un requisito fundamental para respaldar contratos internacionales de largo plazo.
La infraestructura que completa el proyecto Argentina LNG
La aprobación del gasoducto representa el cierre de una secuencia de decisiones que comenzaron con la incorporación de las unidades flotantes de licuefacción al RIGI durante 2025.
Posteriormente, el proyecto avanzó con la adjudicación del suministro de caños a la empresa india Welspun, la ratificación del acuerdo por parte de la Legislatura de Río Negro y la obtención de las autorizaciones regulatorias necesarias para iniciar las obras.
Las primeras 10.000 toneladas de caños llegaron al Puerto San Antonio Este durante agosto, mientras que la puesta en operación comercial del sistema completo está prevista para mayo de 2028.
En paralelo, la primera unidad flotante de licuefacción, Hilli Episeyo, comenzará a procesar gas argentino hacia fines de 2027. Posteriormente se incorporará la unidad MKII, ampliando la capacidad exportadora del proyecto.
Impacto económico y desarrollo regional
Durante la etapa de construcción, el Gasoducto San Matías demandará aproximadamente 1.500 trabajadores, distribuidos entre las tareas de tendido del ducto y el montaje de la planta compresora principal.
Una vez operativo, el gas proveniente de Vaca Muerta será transportado hasta la terminal ubicada en San Antonio Oeste, donde una estación de medición y las instalaciones de compresión alimentarán directamente las unidades flotantes encargadas de licuar el recurso para su posterior exportación.
La infraestructura permitirá desarrollar un nuevo corredor energético sobre la costa atlántica, complementando otras inversiones estratégicas como el oleoducto Vaca Muerta Sur y consolidando al Golfo San Matías como uno de los principales polos energéticos del país.
Implicancias estratégicas para Argentina
La aprobación del Gasoducto San Matías trasciende la construcción de una nueva obra de transporte. Su principal aporte consiste en integrar producción, transporte y licuefacción dentro de una misma cadena de valor orientada exclusivamente a la exportación.
En un contexto en el que la producción de gas no convencional de Vaca Muerta continúa creciendo y comienza a superar la demanda interna durante gran parte del año, disponer de infraestructura dedicada para exportar se vuelve un factor determinante para sostener nuevas inversiones en el upstream.
Además, el carácter exclusivo del sistema fortalece la capacidad de Argentina para cumplir contratos internacionales de largo plazo, como el acuerdo ya firmado entre Southern Energy y la empresa estatal alemana SEFE, que contempla el suministro de 2 millones de toneladas anuales de GNL durante ocho años.
Con esta aprobación, Argentina comienza a cerrar uno de los principales cuellos de botella que limitaban el desarrollo de su industria exportadora de GNL. La combinación de producción competitiva en Vaca Muerta, infraestructura dedicada de transporte y capacidad de licuefacción posiciona al país para incorporarse de manera gradual al mercado global de gas natural licuado y diversificar sus fuentes de generación de divisas durante la próxima década.