9 de agosto de 2026 9:34 hs

Las primarias previas a las elecciones de mitad de mandato de noviembre en Estados Unidos se convirtieron en un reflejo de las tensiones internas del Partido Demócrata, dividido entre sectores centristas del establishment y nuevas figuras del ala izquierda en ascenso, muchas de las cuales emergen por fuera de la estructura institucional tradicional. Muestra de ello es lo ocurrido en Michigan, donde el progresista musulmán Abdul El-Sayed venció a la representante Haley Stevens y se quedó con la nominación al Senado, anotando un importante triunfo para el ala renovadora en un estado decisivo.

Desde su derrota en las elecciones de 2024, el Partido Demócrata se debate internamente sobre qué estrategia adoptar para enfrentar a Donald Trump. Mientras que algunos sostienen que la moderación es el camino, argumentando que hay que salir a buscar al votante independiente y adaptarse a un electorado que en los últimos años se volcó a la derecha, otros afirman que la estrategia pasa por confrontar al presidente con sus mismas herramientas; es decir, mediante un mensaje claro, movilizador y mucho más combativo.

Una de las figuras más representativas de esta nueva ola progresista es el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. El dirigente, que se define como socialista democrático, no solo se impuso en las elecciones a la Alcaldía, sino que el mes pasado impulsó el triunfo de varios de sus aliados en las primarias de distritos clave del estado.

Más noticias

Las primarias en Michigan

Michigan fue el escenario más reciente donde se hicieron evidentes las tensiones internas del partido. Abdul El-Sayed derrotó en la interna a la moderada Haley Stevens, que ocupaba una banca en la Cámara de Representantes desde 2019, y se quedó con la candidatura demócrata al Senado por dicho estado.

El-Sayed fue quien impulsó el movimiento progresista en Michigan. En las primarias, el candidato de 41 años derrotó a Stevens por menos de 15.000 votos; los resultados le dieron 48,5% a 47,5%, según el conteo de AP.

Aunque las encuestas esperaban una diferencia mayor, la victoria de El-Sayed, por mínima que sea, representa un cambio significativo para el Partido Demócrata.

El exfuncionario de salud articuló su plataforma alrededor de propuestas como el "Medicare para todos", la interrupción de la asistencia militar a Israel y una reforma integral al financiamiento de las campañas políticas. Posicionado como un candidato antiestablishment, El-Sayed sostuvo que el Partido Demócrata debe rechazar la influencia corporativa. Aunque aclaró no ser un socialista, encontró apoyo entre algunos miembros de ese sector.

Por su parte, Stevens centró su discurso en la economía y el desarrollo industrial. La congresista ganó su banca en la cámara baja en 2018, tras haber integrado la comisión sobre la industria automotriz del presidente Barack Obama, y la sostuvo durante cuatro mandatos.

Durante la campaña, Stevens recibió un importante financiamiento, en el que se destacó la mayor inversión histórica realizada en una elección primaria por el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC), entidad que respalda a candidatos con una agenda proisraelí.

En noviembre, El-Sayed deberá enfrentarse al republicano Mike Rogers, un excongresista que logró la nominación de su espacio sin oposición y con el apoyo de Trump. Si el demócrata lograra imponerse, se convertiría en el primer senador de origen musulmán en la historia de EEUU.

La banca en el Senado de Michigan resulta clave para las aspiraciones del Partido Demócrata de recuperar la mayoría en la cámara alta, un factor que determinará los últimos dos años de la administración Trump. De cara a los comicios, el candidato progresista afronta ahora el desafío de unificar a una base electoral dividida, con los moderados argumentando que a El-Sayed le costará más enfrentarse a un republicano en las elecciones generales.

Reacciones del Partido Republicano

Quien reaccionó rápidamente al triunfo de El-Sayed fue Donald Trump, quien en su cuenta de Truth Social dijo que se trataba de "excelentes noticias para el Partido Republicano".

El presidente calificó al candidato como "un comunista fracasado que odia a los judíos y a Israel", y apuntó: "No se esperaba que él lo hiciera ni remotamente tan bien como lo hizo. ¡Ahora las políticas descabelladas de los demócratas no harán más que empeorar!", agregó.

Con la ola de victorias progresistas, en los últimos meses Trump volvió a agitar el fantasma de la "amenaza comunista", sosteniendo que el Partido Demócrata se volcó hacia la extrema izquierda.

Por su parte, Joe Gruters, presidente del Comité Nacional Republicano, dijo que "El-Sayed es el Mamdani de Michigan y encarna la toma de poder socialista que busca acabar con el estilo de vida estadounidense mediante la abolición del ICE, la apertura de fronteras, el aumento de impuestos y la simpatía hacia los terroristas".

Y agregó: "En una contienda que enfrenta al sentido común contra la locura, el veterano y exagente del FBI Mike Rogers derrotará a El-Sayed este noviembre, pondrá fin a 32 años de gobierno unipartidista demócrata y hará que Michigan vuelva a funcionar".

El apoyo a Israel como un tema central en las elecciones

Distintas organizaciones de alcance nacional volcaron sumas sin precedentes en la interna demócrata de Michigan. Las agrupaciones que respaldaron a Stevens desembolsaron más de 50 millones de dólares, un presupuesto liderado por los más de 30 millones aportados por el comité proisraelí AIPAC y sus filiales.

Tras los resultados, AIPAC emitió un comunicado el miércoles en el que anticipó que en las elecciones de noviembre combatirá a El-Sayed y a "su agenda radical antiisraelí". El gasto de las organizaciones puso a Israel como tema en la contienda. Mientras El-Sayed pidió poner fin a la ayuda militar a ese país, Stevens mantuvo un fuerte respaldo a la relación.

El apoyo a Israel es motivo de disputa dentro del Partido Demócrata. En diálogo con El Observador USA, la profesora de Ciencia Política en la Universidad de Columbia, Victoria Murillo, ya había asegurado que la situación en Gaza se convirtió en un tema central y profundamente divisorio para los votantes de ambos partidos. "Es algo parecido a lo que pasó con Obama y la guerra de Irak; a él lo eligieron en gran medida porque no había apoyado ese conflicto", señaló.

El pedido de renovación no está ideologizado

"Hay una parte bastante importante del electorado demócrata que está pidiendo renovación", dijo Juan Negri, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Pittsburgh, a El Observador USA. "A tono con los tiempos que corren, hay un cierto desgaste de liderazgos tradicionales y una demanda de dirigentes más jóvenes y más confrontativos", explicó.

Para Negri, esta tendencia tiene menos que ver con un giro ideológico hacia la izquierda y más con el rechazo al statu quo de la política. A través de propuestas más ambiciosas, los candidatos progresistas están logrando canalizar los reclamos frente a problemas como la desigualdad y el costo de vida, por los cuales la dirigencia tradicional no está consiguiendo ofrecer respuestas convincentes.

"La ideología importa, pero el motor principal o la explicación principal parece ser la búsqueda de una alternativa a la dirigencia actual poco efectiva", afirmó Negri, y agregó: "En las primarias en general tienden a favorecer la aparición de candidatos más radicales o ideologizados, porque en ellas participan los votantes registrados del partido y no el votante medio social".

Por su parte, Murillo dijo: "Así como Donald Trump fue la expresión del cansancio hacia la política tradicional y el status quo dentro del Partido Republicano, hoy existen diferentes facciones que intentan replicar ese fenómeno dentro del Partido Demócrata. Sin embargo, el descontento económico no se traduce necesariamente en un voto automático hacia los socialistas democráticos, ya que muchos sectores prefieren verse representados en perfiles más moderados".

Más noticias

Te puede interesar

Más noticias de Uruguay

Más noticias de Argentina

Más noticias de España