26 de septiembre de 2026 16:20 hs

Cuando Nicolás Maduro se juramentó para un tercer mandato en enero de 2025 bajo masivas acusaciones de fraude, su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, era el rostro de un régimen cercado por sanciones y replegado hacia aliados como China, Cuba, Irán y Rusia. Hoy, con el respaldo de Washington, Rodríguez encabeza una administración que comienza a dejar atrás el cerco internacional: negocia con organismos multilaterales, recompone lazos con antiguos adversarios y capitaliza una normalización diplomática que refuerza su estadía en el poder.

La transformación quedó retratada esta semana en Nueva York. La dirigente que solía fustigar al “imperialismo norteamericano” participó en la Asamblea General de la ONU y se reunió con Donald Trump en el hotel Lotte New York Palace, donde posó sonriente junto al mandatario estadounidense, que el 3 de enero ordenó la captura militar de Maduro y respaldó su ascenso como presidenta interina de Venezuela.

Delcy Rodríguez reunida con Trump en Nueva York

Delcy Rodríguez reunida con Trump en Nueva York

Desde entonces, Delcy Rodríguez ha cedido a Washington un control inédito sobre los ingresos petroleros y activos estratégicos como el oro, acceso a las reservas de crudo del país y un evidente tutelaje sobre su gobierno.

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En retribución, su rol de aliada de la Casa Blanca le permitió retornar a la escena internacional ante la Asamblea General de la ONU. En paralelo, consolidó el deshielo con los multilaterales en reuniones con Ilan Goldfajn, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), y Ajay Banga, titular del Banco Mundial.

Tras el encuentro con Rodríguez, Georgieva ratificó la nueva etapa: “Reafirmamos la disposición del FMI para apoyar al país mediante el desarrollo de capacidades y el asesoramiento en materia de políticas”, mientras el Fondo alista la reapertura de una oficina en Caracas en 2027. La reactivación financiera apunta más alto en el BID: su presidente impulsa la aprobación de un crédito por 2.500 millones de dólares para el país, un monto que requiere la aprobación del directorio.

Delcy Rodríguez y Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI

Delcy Rodríguez y Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI

La aceptación

Bajo el emblema de una "diplomacia de paz", Delcy Rodríguez ha promovido en los últimos meses el relanzamiento de vínculos con antiguos adversarios como Israel, con el que no había relaciones desde enero de 2009, cuando Hugo Chávez expulsó al embajador denunciando “el horror de la muerte de niños y mujeres inocentes” en Gaza.

Tras aceptar la ayuda humanitaria enviada por Tel Aviv después de los terremotos del 24 de junio, su gobierno acordó el establecimiento de mecanismos consulares, lo que desató el malestar de sectores chavistas. Pero ese costo político parece mínimo frente a los beneficios: fuentes señalan que “estrechar la mano del régimen de Netanyahu y alejarse de Teherán fue un gesto muy apreciado en Washington”.

A mediados de este mes, el Reino Unido acordó con Venezuela “su intención de elevar su representación diplomática al nivel de embajador”, mientras avanzan las negociaciones para desbloquear 31 toneladas de oro venezolano retenidas en el Banco de Inglaterra. Asimismo, Rodríguez se reunió con el primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, con el fin de “explorar nuevas vías de cooperación económica y energética”.

Delcy Rodríguez y José Antonio Kast, presidente de Chile

Delcy Rodríguez y José Antonio Kast, presidente de Chile

Atrás quedaron las tensiones ideológicas con antiguos críticos en la región: la administración de Rodríguez reanudó el contacto e inició el camino para el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Chile, Perú, República Dominicana y Paraguay, cuyo mandatario, Santiago Peña, visitó Caracas.

“Abordamos temas fundamentales como el proceso institucional de Venezuela, el fortalecimiento de la economía y nuestra lucha conjunta contra el crimen transnacional organizado. Además, dimos inicio a un diálogo enfocado en el bienestar de los ciudadanos y en el eventual restablecimiento de nuestras relaciones diplomáticas y consulares”, declaró Peña.

Primero petróleo

Críticos sostienen que cuanto más avance la normalización del gobierno de Rodríguez, alentada por la Casa Blanca, mayor será su margen de maniobra para postergar unas elecciones presidenciales que podrían desalojarla de un poder que hoy ejerce sin el voto de los venezolanos.

El secretario de Estado, Marco Rubio, ha planteado una hoja de ruta centrada en la estabilización, la recuperación económica y una eventual transición a la democracia. Sin embargo, Donald Trump ha puesto el foco en el acceso al petróleo y los minerales críticos, un terreno donde Rodríguez ha mostrado total disposición a cerrar tratos a la medida de la Casa Blanca.

Lago de Maracaibo

Lago de Maracaibo

Washington acordó con Rodríguez un pacto que otorga a Estados Unidos participación en una empresa para controlar la quinta parte de las reservas petroleras del país y garantizarle crudo a precio de costo, muy por debajo del mercado. Trump, por su parte, ha respaldado públicamente a la mandataria: “Está haciendo un muy, muy buen trabajo” y es “muy respetada”, afirmó este mes. Consultado sobre la realización de elecciones presidenciales, añadió: “Delcy las quiere, pero todavía no están listos”.

En agudo contraste con el respaldo explícito de la Casa Blanca a la presidenta interina, María Corina Machado, la principal figura de la oposición venezolana, intentó infructuosamente regresar al país esta semana por vía aérea y marítima desde Panamá.

Machado, quien salió de Venezuela en diciembre para recibir el Premio Nobel de la Paz, ha intentado volver sin éxito en siete oportunidades, de acuerdo con su equipo. Trabas burocráticas con permisos de vuelo y cancelaciones de última hora en travesías marítimas habrían frustrado sus planes. En Washington su retorno no parece una prioridad: fuentes diplomáticas reconocen que la administración estadounidense teme que su reaparición en Caracas desestabilice los acuerdos y la sintonía alcanzada con Rodríguez.

Transición nebulosa

En un análisis reciente, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) advierte que el dilema de fondo para Washington ha cambiado: el verdadero reto ya no es estabilizar el país, sino impedir que esa estabilidad se petrifique. En su informe, la institución recuerda la probada destreza del chavismo para eludir comicios competitivos y destaca cómo, en apenas ocho meses, Rodríguez afianzó su control reemplazando mandos militares y copando ministerios.

“Cuanto más tiempo permanezca la transición sin un cronograma electoral, mayor será la oportunidad para que el gobierno interino transforme lo que pretendía ser un arreglo temporal en un orden político duradero”, señala el think tank.

María Corina Machado

María Corina Machado

La paradoja, apunta el informe, reside en los tiempos del poder: aunque el acuerdo petrolero y el alivio de sanciones le dan hoy a Washington una influencia decisiva sobre Caracas, ese margen de maniobra tiene fecha de vencimiento. A medida que fluyen los capitales y se normaliza el comercio, emergen intereses económicos que priorizan la estabilidad por encima del cambio político, lo que encarecerá con el tiempo el costo de exigir concesiones democráticas.

“La Casa Blanca se enfrenta a una encrucijada: permitir que el acercamiento económico con Venezuela avance bajo una transición indefinida o utilizar su capacidad de influencia para fijar un calendario electoral y usarlo como un hito para forzar la culminación de las reformas institucionales necesarias”, agrega.

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, Delcy Rodríguez afirmó que “en Venezuela habrá elecciones", pero respecto a la fecha se limitó a señalar que "el pueblo venezolano, con su sabiduría ancestral, determinará el momento correcto”.

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