3 de agosto de 2026 13:16 hs

Una amarga disputa familiar relacionada con acusaciones de violencia doméstica amenaza con fracturar al Partido Republicano en Ohio en un momento crítico del año electoral. La polémica salió a la luz este fin de semana, cuando el senador republicano Bernie Moreno pidió la renuncia de su exyerno, el representante federal Max Miller, a quien calificó de "peligro" para su familia y no apto para el cargo.

"Por preocupación por la seguridad de mi familia, esperaba mantener este asunto en privado, pero el comportamiento cada vez más errático y peligroso de Max Miller lo ha hecho imposible", escribió el senador en la red social X. "Si existen estándares básicos de carácter para ocupar un cargo electo, Max Miller no los cumple. No debería servir en la Cámara de Representantes", añadió, asegurando que el congresista necesita ayuda psicológica urgente.

Emily, hija del senador, se divorció de Miller en 2024 y ambos comparten la custodia de una niña de dos años. "Contengo la respiración cada minuto que tiene la custodia de mi nieta", sentenció Moreno.

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Esto ocurre en un momento clave, ya que el miércoles es la fecha límite legal para convocar elecciones especiales que permitan reemplazar a Miller en la boleta si decidiera dar un paso al costado. Miller, sin embargo, afirmó que nunca fue abusivo y que continuaría buscando la reelección al Congreso.

"No me retiro de esta contienda y ganaré en noviembre", afirmó Miller en una transmisión en vivo de 20 minutos en la red social X, donde negó categóricamente las acusaciones en su contra. Hablando en detalle sobre la batalla por la custodia de la niña, el congresista también dijo que su exesposa tenía “problemas de salud mental importantes”.

El senador republicano Bernie Moreno.

El senador republicano Bernie Moreno.

Stefan Mychajliw , portavoz de Emily Moreno, desestimó el vídeo de Miller calificándolo de desquiciado e inexacto, antes de acusar al congresista de utilizar a su propia hija "como peón de relaciones públicas" para salvar su carrera política.

Un escaño clave de Ohio

La extraordinaria división pública entre dos republicanos de Ohio alineados con Donald Trump se produce en un momento clave de la contienda electoral y sobre un escaño que los demócratas tienen en la mira.

Tanto Bernie Moreno como Max Miller son firmes aliados del expresidente. Miller, elegido por primera vez para representar al noreste de Ohio en 2022, es un exasesor de la Casa Blanca y de la campaña de Trump, mientras que Moreno es un confidente cercano del presidente que viaja con frecuencia a la residencia de Trump en Florida.

Consultado a bordo del Air Force One sobre si Miller debería renunciar tras las acusaciones, Trump mantuvo la cautela: "Voy a analizarlo. Quiero decir, hasta ahora son acusaciones. Lo examinaré", dijo.

Miller revalidó su banca en 2024 con el 51 % de los votos en el 7.º Distrito Congresional, una zona tradicionalmente republicana al sur de Cleveland donde la base electoral respaldó a Trump por un margen de entre 10 y 12 puntos en las últimas tres elecciones presidenciales. Sin embargo, los demócratas ven una oportunidad clara para arrebatar el escaño de la mano de Brian Poindexter, un trabajador siderúrgico sindicalizado, concejal de Brook Park y respaldado por el senador Bernie Sanders.

El reloj juega un papel crucial: este miércoles vence el plazo legal en Ohio para convocar elecciones especiales si Miller dimite. Aunque la cúpula del partido aún podría certificar a un reemplazo mediante un comité antes del 10 de agosto, una renuncia posterior dejaría la boleta sin sustituto.

Según el Wall Street Journal, dirigentes republicanos de Ohio expresaron en privado un creciente malestar por la inacción de Trump, del presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y de los comités de campaña del partido. El temor es que el escándalo no solo arriesgue una banca clave en el Congreso, sino que también amenace con desmovilizar a la base conservadora en un estado con contiendas sumamente competitivas para la gobernación y el Senado.

La disputa judicial

El cruce de declaraciones del domingo ocurre tras la publicación de reportajes que sacaron a la luz la disputa legal entre Miller y Emily Moreno. En documentos judiciales e informes policiales, la exesposa lo acusa de haberle apuntado con una pistola a la cabeza, de haberle arrojado agua hirviendo y de ejercer diversos abusos físicos. Asimismo, alega que la clavícula de su hija de dos años se fracturó mientras estaba bajo el cuidado del legislador.

Miller negó enfáticamente todos los cargos. En su transmisión en vivo tildó de "indignante" la acusación sobre el arma de fuego y desestimó el episodio del agua calificándolo como una broma pesada en la cocina. El congresista reconoció haberla rociado con el rociador conectado al grifo de la cocina, pero aclaró que el agua no estaba hirviendo ni tenía intención de lastimarla.

Respecto a las denuncias de maltrato infantil, Miller remarcó que jamás ha enfrentado cargos penales y que las investigaciones del Condado de Cuyahoga y de las agencias de protección infantil declararon las acusaciones no corroboradas o infundadas.

Max Miller, republicano por Ohio, junto a Emily Moreno, en Washington el 13 de noviembre de 2022.

Max Miller, republicano por Ohio, junto a Emily Moreno, en Washington el 13 de noviembre de 2022.

No obstante, los registros oficiales anotaron un hallazgo "indicioso" de maltrato físico, término que indica la presencia de lesiones visibles pero sin pruebas suficientes para imputar la autoría. "Se trata de acusaciones criminales sumamente graves; si fueran ciertas, yo estaría en la cárcel", aseveró.

Finalmente, el legislador apuntó contra su exsuegro al cuestionar el momento elegido para romper el silencio: "Si mi hija me dijera lo mismo, no esperaría dos años para exigir responsabilidades. Sabes que esto no es cierto y que solo hablas ahora para esconderte del circo mediático al que te enfrentas. Todo esto es político".

La relación entre ambas familias tiene profundas raíces en el entorno político conservador MAGA. Miller y Emily Moreno se casaron en 2022 en el club de golf de Donald Trump en Bedminster, Nueva Jersey, y un año después nació su hija. Sin embargo, en agosto de 2024, el legislador solicitó el divorcio, pocos meses antes de que su entonces suegro, un conocido empresario automotriz, fuera electo para el Senado de Estados Unidos.

La trayectoria de Miller en el Congreso también lleva el sello de la Casa Blanca. Después de dejar su cargo como asesor presidencial, el propio Trump lo impulsó a desafiar en las primarias al republicano Anthony Gonzalez, uno de los legisladores que votó a favor del juicio político contra el mandatario por la toma del capitolio del 6 de enero. En septiembre de 2021, Gonzalez anunció que no buscaría la reelección, despejando el camino para que Miller conquistara el escaño.

Otra denuncia previa

No es la primera vez que el congresista enfrenta señalamientos de esta índole. En el pasado, su exnovia Stephanie Grisham, exsecretaria de Prensa de la Casa Blanca durante la administración Trump, lo acusó de violencia física. Él negó dichas acusaciones y la demandó por difamación antes de retirar la demanda como parte de un acuerdo extrajudicial en 2023.

Sin embargo, el mes pasado Grisham volvió a llevarlo a los tribunales, argumentando que las recientes declaraciones públicas del legislador violaron las cláusulas de confidencialidad y no difamación pactadas en dicho acuerdo.

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