El changuito rebalsado de mercadería, símbolo de otra época del consumo argentino, quedó en el olvido. Así lo confirma el último relevamiento de la consultora Scentia, que analiza millones de tickets mensuales en autoservicios y supermercados de todo el país: el 41% de las compras se compone de apenas uno a cinco productos, un fenómeno que el sector ya bautizó como "ticket hormiga".

El dato no es menor si se compara con mediciones anteriores: esa proporción creció 4,4 puntos porcentuales, lo que confirma una tendencia sostenida hacia compras cada vez más chicas y frecuentes. "El shopper argentino dejó de abastecerse y ahora va al comercio de cercanía a buscar lo justo y necesario para el día o para pocos días", dice Scentia.

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El resto del punteo de Scentia refuerza el diagnóstico:

Supermercados sufren la caída

En otras palabras, ocho de cada diez tickets que se emiten hoy en un autoservicio o supermercado de barrio contienen diez productos o menos. El "abastecimiento" mensual, esa lógica de llenar la despensa de una sola vez, quedó reducido a una porción minoritaria del consumo.

El fenómeno del ticket hormiga no aparece en el vacío y es la contracara de un consumo masivo que atraviesa un año difícil. Según los informes mensuales de la consultora que dirige Osvaldo Del Río, el primer semestre de 2026 cerró con una caída cercana a los tres puntos porcentuales en la suma de todos los canales. Mayo había mostrado una moderación que alimentó expectativas de repunte, pero junio volvió a profundizar el deterioro con una retracción del 2,7% interanual, la peor performance mensual de los últimos trimestres.

Nuevos hábitos de consumo

Julio tampoco mejoró. La suma de todos los canales medidos arrojó una leve desaceleración en la contracción mostrada en junio. En ese caso, la variación fue negativa en 2,6%, dejando, de esta manera, el acumulado anual en -2,9%.

El debate entre los economistas y consultoras no se cierra en una sola explicación. El diagnóstico más extendido apunta al poder adquisitivo: los salarios reales muestran una recuperación estancada y el crédito, que había funcionado como amortiguador hasta comienzos de 2025, tocó un techo por la suba de tasas y el endeudamiento familiar. Para Julián Fernández, de NielsenIQ Argentina, los sectores medios y bajos "siguen soportando el aumento de costos del hogar", mientras los estratos altos redirigen su gasto hacia viajes y autos.

Pero hay una segunda lectura que no contradice la primera sino que la complementa: un cambio estructural en la forma de comprar. Guillermo Oliveto, de la consultora W, describe el momento como de "extrema asertividad": cada compra se piensa más y el precio dejó de ser el único criterio, sumándose calidad y duración.

El segmento retail, a reconvertirse

En la misma línea, un relevamiento de Worldpanel by Numerator detectó que, en el último tramo de 2025, la frecuencia de compra cayó 8,2% y el volumen bajó 4,7%, con polarización entre marcas premium y segundas marcas: los argentinos "no dejaron de consumir, pero empezaron a hacerlo de otra manera".

La conclusión de varios especialistas es que ambos factores se retroalimentan: la caída del ingreso empuja a comprar menos y más seguido, pero ese comportamiento, sostenido por la incertidumbre, ya se consolidó como un hábito que podría perdurar incluso cuando el poder adquisitivo se recupere.

Para las marcas y las cadenas de retail, entender esta transformación no es un ejercicio teórico. Auditar la data real de tickets es hoy la única forma de identificar dónde se está yendo el resto de la billetera del consumidor: si migró a otro canal, si eligió una segunda marca o si directamente dejó de comprar esa categoría. En un escenario donde el changuito lleno ya no es la norma, la estrategia comercial se juega ticket por ticket.

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