El comercio electrónico argentino creció por encima de la inflación y ya mueve más de 35 billones de pesos al año
El e-commerce local resistió la presión de los precios, la irrupción de plataformas asiáticas y un consumo interno golpeado, y cerró 2025 con números que confirman su consolidación como canal de venta dominante.
El comercio electrónico en Argentina facturó 35,3 billones de pesos en 2025, con un crecimiento del 60% respecto al año anterior, según los datos preliminares del Estudio Anual de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE). Se vendieron 645 millones de unidades —un 28% más que en 2024— y el ticket promedio trepó a 143.128 pesos, un salto del 55% interanual. En un contexto de inflación que acumuló el 31,5% durante el año, esos números indican que el sector no solo siguió el ritmo de los precios, sino que los superó con creces.
El dato quizás más revelador es el de penetración: el 18% de las ventas minoristas del país ya se realizan por canales digitales, según la consultora especializada Payments and Commerce Market Intelligence (PCMI). Esa cifra casi duplica el promedio regional, donde la penetración del e-commerce raramente supera el 10%. Argentina, en ese sentido, está más cerca de los mercados desarrollados que de sus vecinos latinoamericanos.
El contexto regional también acompaña. Según proyecciones de eMarketer, las ventas globales de e-commerce superarán los 7,4 billones de dólares en 2026, y América Latina se consolidó en 2025 como el mercado de mayor crecimiento del planeta, con un alza del 12,2%: una velocidad de expansión 1,5 veces mayor al promedio mundial. Argentina no es ajena a ese impulso, pero tiene sus propias particularidades.
Una de ellas es la irrupción de SHEIN y Temu, las plataformas de origen chino que desembarcaron con fuerza en el mercado local durante 2024 y consolidaron su posición a lo largo de 2025. Según la CACE, ambas plataformas ya capturan el 8% y el 10% respectivamente del share de marketplaces utilizados por los consumidores argentinos. Andrés Zaied, presidente de la cámara, señaló que "cerca de 4 de cada 10 consumidores realizan compras bajo la modalidad de importación directa". El impacto fue especialmente visible en el rubro de indumentaria, que cayó un 14% en su facturación nominal en el contexto nacional, una performance atribuida en gran medida a la competencia de precios de los gigantes asiáticos y a la apreciación cambiaria que abarató los productos importados.
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La respuesta del comercio local frente a esa presión no pasa por el precio —terreno donde difícilmente puede competir— sino por ventajas estructurales: la posibilidad de financiar compras en cuotas, tiempos de entrega significativamente menores y una experiencia postventa más ágil. En Argentina, el 33% de los pedidos online se entrega dentro de las 24 horas, cifra que sube al 43% en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Quién vende y desde dónde
El perfil del vendedor online argentino también tiene sus rasgos propios. La mayoría tiene entre 30 y 44 años, el 72,6% cuenta con estudios terciarios o universitarios y el 57% se dedica exclusivamente a su negocio digital, sin otras fuentes de ingreso. Se trata, en su mayoría, de profesionales que reconvirtieron su trayectoria hacia el entorno online, no de emprendedores sin experiencia previa.
El liderazgo femenino es un rasgo persistente: el 60,9% de quienes gestionan tiendas online se identifica como mujer, aunque ese porcentaje bajó respecto al 66,6% registrado en 2024. La distribución geográfica muestra una concentración esperada en el eje Buenos Aires-Córdoba-Santa Fe, aunque con datos que revelan matices: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con solo el 6,8% de la población nacional, concentra el 27,6% de las tiendas online y aporta el 19,7% del PIB. Córdoba, en cambio, supera su propio peso económico y demográfico en participación digital, lo que habla de un ecosistema comercial maduro en esa provincia.
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El principal desafío declarado por los vendedores —tanto pequeños emprendedores como grandes marcas— es la adquisición de clientes: el 78,1% de los primeros y el 50,3% de los segundos lo identificaron como su obstáculo número uno. Le siguen las dificultades financieras y la gestión del tiempo.
Cómo se paga y cómo llega el producto
Dos tendencias en la operatoria cotidiana del e-commerce argentino merecen atención. La primera tiene que ver con los medios de pago: la tarjeta de crédito perdió más de seis puntos de participación en un año, pasando del 55,4% al 48,8% de las transacciones. Quien ganó ese terreno fue la transferencia bancaria, que trepó del 17,9% al 24,5% y ya captura una de cada cuatro ventas. Las billeteras virtuales también avanzan, con el 9,5% del total. El fenómeno refleja un consumidor que administra sus recursos con creciente pragmatismo: usa el crédito cuando necesita financiar una compra de mayor valor, pero vuelca su liquidez disponible a la transferencia para aprovechar descuentos o evitar costos de financiación.
La segunda tendencia es logística. El costo promedio de envío subió de 4.754 a 7.891 pesos entre 2024 y 2025, un incremento significativo. Sin embargo, y de manera aparentemente paradójica, la oferta de envío gratuito creció hasta alcanzar el 42% de las órdenes. La explicación es estratégica: el envío sin cargo dejó de ser un beneficio excepcional para convertirse en un estándar de mercado, y las marcas lo asumen como un costo de adquisición de clientes más que como un servicio adicional. El consumidor, por su parte, mostró disposición a esperar más días por su pedido a cambio de no pagar el flete: los envíos con plazos de entre 6 y 10 días ganaron casi tres puntos de participación respecto al año anterior.
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La inteligencia artificial entra en escena
Más allá de los números del presente, el informe de la CACE traza un horizonte claro para 2026: la inteligencia artificial como herramienta comercial cotidiana. El 55,2% de las grandes marcas y el 49,6% de los emprendimientos identificaron la atención y el servicio al cliente con IA como la tendencia de mayor impacto para el año en curso. Le sigue, con fuerza creciente, el concepto de comercio agéntico: la posibilidad de que agentes de inteligencia artificial conduzcan procesos de compra de manera autónoma —dentro de plataformas como ChatGPT, por ejemplo— sin que el consumidor deba ingresar al sitio de la marca.
La adopción, por ahora, va a la zaga de la expectativa. Aunque el potencial de la automatización en atención al cliente es ampliamente reconocido, los chatbots todavía ocupan el quinto lugar entre las herramientas efectivamente en uso. Pero los planes de inversión para 2026 sugieren que esa brecha se está achicando a velocidad considerable. El e-commerce argentino, que demostró en 2025 una resiliencia notable frente a condiciones macroeconómicas adversas, parece decidido a dar ese paso.