La industria fintech atraviesa una nueva etapa de consolidación en América Latina. Después de una primera ola concentrada en digitalizar la relación de las personas con el dinero, enfocada más que nada en el usuario minorista —desde pagos y transferencias hasta cuentas digitales, crédito e inversiones—, una nueva generación de compañías empieza a mirar hacia un terreno que todavía conserva buena parte de sus procesos tradicionales: las empresas.

Anticipos en efectivo, rendiciones en Excel, facturas enviadas por correo electrónico, cajas chicas administradas manualmente y equipos enteros destinados a controlar gastos continúan formando parte de la operación cotidiana de miles de compañías. Para las fintech, ese universo corporativo aparece como uno de los últimos grandes espacios por digitalizar y, al mismo tiempo, como un negocio potencialmente más rentable que el mercado minorista.

más Noticias

Ese fue precisamente el camino que recorrió Mendel. La startup fundada por los argentinos Alan Karpovsky y Alejandro Zecler nació con la intención de competir en el negocio de las tarjetas corporativas, pero terminó transformándose en una plataforma tecnológica para administrar y automatizar los gastos de grandes compañías.

"Cuando nacimos queríamos ser un sistema de pagos B2B para las empresas y competir con American Express con un producto más eficiente. Pero nos dimos cuenta de que esa no era nuestra batalla", explicó Juan Francisco Montes de Oca, director de Ventas y Marketing de Mendel, en diálogo con El Observador.

El core-team de Mendel: Alan Karpovsky, Alejandro Zecler y Juan Francisco Montes de Oca

La compañía dio entonces un giro. En lugar de concentrar el capital en financiar tarjetas, crédito y beneficios, decidió invertirlo en tecnología.

Hoy Mendel cuenta con alrededor de 1.500 empresas clientes en la región, de las cuales unas 1.100 están en México, cerca de 350 en Argentina y unas 50 en Chile, su mercado más reciente. En total, alrededor de 250.000 empleados utilizan sus soluciones dentro de esas compañías. Entre sus clientes aparecen Mercado Libre, FEMSA, McDonald's y Vista Energy.

El último gran bastión por digitalizar

La transformación de Mendel refleja un fenómeno más amplio dentro del ecosistema fintech. Mientras el mercado de consumidores exige enormes inversiones para adquirir usuarios y alcanzar escala, el segmento corporativo permite construir modelos basados en compañías dispuestas a pagar desde el primer momento por herramientas que reduzcan costos y automaticen procesos.

"El B2B se dejó muy de lado durante este tiempo. Las mismas empresas nos dicen: 'Yo lo sigo manejando así porque nadie vino a tocarme la puerta con una solución para esto y no es mi negocio'", explicó Montes de Oca.

El ejecutivo asegura que incluso grandes compañías latinoamericanas todavía administran enormes volúmenes de efectivo para anticipos, combustible, comidas, viajes y reembolsos.

"Uno pensaría que las empresas no manejan efectivo porque hacen todo a través de bancos. Pero después tenés otro universo enorme de compañías latinoamericanas que maneja volúmenes gigantes de efectivo", señaló.

El ejemplo que utiliza para dimensionarlo es el de una compañía de transporte mexicana con unos 4.000 choferes que recorren rutas entre México y Estados Unidos. Antes de iniciar el viaje, los conductores pasan por un punto cercano a la frontera donde reciben alrededor de U$S 3.000 en efectivo para cubrir viáticos y anticipos. Al regresar deben rendir manualmente esos gastos.

Digitalizar ese circuito permite no solamente reducir el efectivo, sino saber en tiempo real quién gastó, cuánto, dónde y si la operación cumplió con las políticas internas de la compañía.

La oportunidad tiene además otra característica atractiva para las startups: la economía del negocio.

"El B2B es un negocio más rentable y más sano para una compañía que no es un monstruo como Mercado Pago o un banco y no puede estar levantando capital y operando a pérdida durante diez años", sostuvo Montes de Oca.

Según el ejecutivo, Mendel alcanzó la rentabilidad después de cuatro años y medio de operación. Para financiar su expansión, la compañía levantó alrededor de U$S 50 millones entre distintas rondas.

El recorrido comenzó con Y Combinator, seguido por una ronda seed cercana a U$S 3 millones y una Serie A de U$S 15 millones en diciembre de 2021. En 2025, cerró una Serie B de U$S 35 millones liderada por Base10 Partners y con la participación de PayPal Ventures, además de inversores anteriores.

De la oficina a Vaca Muerta

La digitalización de los gastos corporativos no se limita a empleados que viajan o realizan compras desde una oficina. El crecimiento de industrias como energía, minería, construcción y logística está llevando estas herramientas hacia operaciones mucho más complejas.

Vaca Muerta se convirtió en uno de los ejemplos más claros para Mendel. Grandes empresas necesitan trasladar miles de trabajadores y gestionar diariamente alojamiento, transporte, alimentación, indumentaria y equipamiento.

"Nos vinieron a buscar con la necesidad de gestionar la operación del día a día para miles de personas en campo que tienen rotación en tiempo real. Desarrollamos un módulo para que administren de forma diaria desde la comida y el transporte hasta la ropa de trabajo y el equipamiento", explicó Montes de Oca.

Vista Energy ya utiliza la plataforma y, según el ejecutivo, el movimiento alrededor de Vaca Muerta está generando interés incluso entre compañías extranjeras que comienzan a desarrollar proyectos en Argentina.

"Hace poco viajé a Monterrey y me reuní con una constructora que ganó una licitación en Vaca Muerta. Me dijeron que tenían que mandar cerca de 3.000 empleados a Argentina y necesitaban una solución para administrar todos esos gastos", relató.

El fenómeno excede al sector energético. Montes de Oca asegura que desde México observa un renovado interés de compañías vinculadas con agro, ganadería, minería y construcción por explorar proyectos en Argentina.

"Hace cinco años que vivo en México y este es el primer año en el que empiezo cada vez más a escuchar a empresas de afuera hablar de Argentina. Lo que están viendo es una apertura para empezar a mirar proyectos y más estabilidad para mover negocios que quizás habían dejado afuera del país", sostuvo.

El modelo también marca otro cambio respecto de la primera generación fintech: Mendel busca colaborar con los bancos en lugar de desplazarlos. En Argentina trabaja con Banco CMF y en Chile con Banco BICE, mientras que su software puede integrarse con tarjetas emitidas por otras instituciones.

"No me quiero pelear con los bancos. Son monstruos, tienen muchísimo crédito, procesos de análisis de riesgo y miles de clientes a los que ya financian. La pregunta fue: ¿cómo me alío con ellos? Yo pongo la tecnología y el banco sigue haciendo su negocio de crédito", explicó.

Ese giro permite que Mendel se defina hoy menos como una fintech tradicional y más como una compañía tecnológica independiente del medio de pago.

Mendel proyecta cerrar el año con unos 500 grandes clientes en Argentina y sostiene que también detecta un cambio en el apetito financiero hacia el país. "Nos están mostrando mucho más interés en Argentina que antes, viniendo a buscarnos desde afuera con vehículos de deuda para poder trabajar y seguir creciendo", concluyó Montes de Oca.

Después de una década en la que las fintech transformaron principalmente la experiencia financiera de los consumidores latinoamericanos, el próximo terreno de expansión empieza a aparecer detrás de las puertas de las empresas.

Temas:

fintech Vaca Muerta Argentina Startups

seguí leyendo