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En la primera entrevista del ciclo de conversaciones de El Observador por el 8M, Mariana Schoua, CEO de Aconcagua Energía Generación y presidenta de Amcham; y María Julia Bearzi, Directora Ejecutiva de Endeavor; dialogaron entre ellas a través de un juego para tocar distintos temas sobre sus vidas profesionales y personales. Comentaron sobre sus mayores desafíos como mujeres empresarias, hablaron de sus recorridos y dieron consejos para las próximas generaciones.

Mariana Schoua comenzó su carrera profesional muy joven, recién recibida de contadora en la Universidad de Buenos Aires (UBA). A principios de los 90 ingresó a Dominion Resources, una multinacional estadounidense del sector energético que llegaba a Argentina tras la privatización del sistema eléctrico. La empresa aún no tenía oficina en Buenos Aires y ella fue una de las primeras personas en incorporarse para armar el equipo en la ciudad, mientras las operaciones se concentraban en Neuquén. “Imaginate que en ese momento era muy joven, mujer y contadora en una industria muy masculinizada y de ingenieros”, recordó sobre esos inicios.

Su trayectoria quedó marcada por el estilo de liderazgo de su primer jefe, un ingeniero nuclear argentino con carrera internacional que impulsaba una gestión horizontal y participativa. Aunque nunca fue un mentor formal, Schoua suele decir que ese vínculo fue decisivo en su desarrollo profesional. A partir de allí continuó su carrera en distintas multinacionales estadounidenses y se especializó en el sector energético, combinando su formación contable con estudios de posgrado en mercados eléctricos y gas natural.

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Mariana Schoua

Julia Bearzi, por su parte, estudió Administración en la Universidad Nacional de La Plata, ciudad donde nació y se crió. A diferencia de otros casos, reconoce que no eligió la carrera por vocación sino más bien por un mandato familiar vinculado al valor del estudio y el trabajo. Proveniente de una familia de médicos, tenía claro que no quería seguir ese camino y encontró en Administración una referencia cercana, ya que su hermano mayor también había empezado esa carrera. “No tenía vocación ni un plan claro, pero sí mucha persistencia, curiosidad y responsabilidad”, recuerda sobre esos años.

Mientras cursaba la carrera trabajó en el Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires, una experiencia que le permitió conocer el sector público, aunque rápidamente comprendió que quería desarrollarse en el ámbito privado. Con ese objetivo se mudó a Buenos Aires y comenzó un recorrido profesional que ya lleva más de tres décadas. Con el tiempo, dice, el camino se fue construyendo sobre la marcha y con formación constante, algo que considera clave para el desarrollo profesional y también para ganar seguridad en entornos laborales que, reconoce, muchas veces siguen siendo más exigentes para las mujeres.

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María Julia Bearzi

Las mujeres y el mundo empresarial

En el mundo emprendedor y empresarial todavía predominan los hombres, especialmente entre quienes lideran compañías de alto crecimiento. Bearzi observó que esto no se debe a una falta de capacidades de las mujeres, sino a obstáculos estructurales como el menor acceso a inversión, redes de contacto y oportunidades, además de las responsabilidades de cuidado que muchas veces recaen sobre ellas. En ese contexto, planteó que es clave sostener la autenticidad en el ámbito profesional: “Tenés que ser como sos, mostrarte genuina”.

Para Schoua, esa desigualdad también estuvo presente desde sus primeros años de carrera. Recordó reuniones en el sector energético donde era la única mujer entre ingenieros y ejecutivos, lo que la llevó a prepararse con especial rigor antes de intervenir. “Si tengo algo valioso para decir, no importa si soy mujer, me van a escuchar”, pensaba entonces. Con el tiempo, explica, esa experiencia moldeó su estilo profesional, aunque luego aprendió a flexibilizarlo y aceptar también la vulnerabilidad como parte del liderazgo.

Obstáculos, desafíos y maternidad en la carrera profesional

En ese repaso por los desafíos de sus carreras, Julia Bearzi rememoró un episodio que marcó sus primeros años en el sector privado. Tras dejar el Ministerio de Economía de la Provincia para sumarse a una empresa punto com en plena euforia digital de fines de los 90, fue despedida junto a decenas de empleados cuando estalló la burbuja de internet. En ese momento lo vivió como una frustración, pero con el tiempo cambió la perspectiva. “Una posición en un trabajo no determina tu valor ni tu capacidad”, reflexionó. Según explicó, la experiencia le enseñó que los momentos de crisis también pueden revelar la resiliencia y la capacidad de reconstruirse profesionalmente.

Mariana Schoua, por su parte, recordó uno de los momentos más desafiantes de su vida profesional: el nacimiento prematuro de sus mellizos, que llegó en un momento en el que su carrera atravesaba una etapa muy sólida. “Me llegué a plantear no seguir trabajando, por lo menos por un tiempo”, contó. Los primeros meses fueron especialmente difíciles: mientras sus hijos permanecían internados, ella trabajaba por la mañana y por la tarde iba al sanatorio para acompañarlos.

Schoua explicó que pudo atravesar ese período gracias al apoyo de su entorno, en particular de su pareja, su familia y ayuda externa. Tras tomarse seis meses de licencia, retomó su actividad convencida de que ese episodio no podía definir una trayectoria de más de tres décadas. “Lograr ese equilibrio entre vida profesional y vida personal es lo que me da plenitud”, señaló, y aseguró: “Soy el ejemplo vivo de que se puede”.

Schoua Bearzi reel 1

Mujeres asumiendo el liderazgo

Para Julia Bearzi, uno de los momentos más desafiantes de su carrera fue cuando le propusieron postularse a la dirección ejecutiva de la organización en la que ya trabajaba. Su primera reacción fue dudar de si estaba preparada para ese rol. Con el tiempo, entendió que esa sensación es común y que muchas veces el perfeccionismo y la idea de tener que saberlo todo antes de asumir un cargo pueden frenar a las mujeres. “Ese pensamiento de que tenemos que estar perfectas para asumir estas posiciones nos ha inmovilizado durante muchos años”, reflexionó. Finalmente aceptó el desafío y hoy, tras una década en el cargo, sostiene que el liderazgo se construye en comunidad, con equipos, mentores y colegas.

Mariana Schoua vivió una situación similar cuando le ofrecieron convertirse en CEO de una de las compañías del sector energético en las que trabajaba. Aunque se sentía preparada por su experiencia previa como CFO y miembro del directorio, la decisión implicaba más responsabilidades y un impacto en la vida familiar. Al asumir el cargo también tomó conciencia de que era prácticamente la única mujer CEO en la industria energética, lo que le generó un sentido adicional de responsabilidad. A partir de allí comenzó a profundizar su formación en temas de liderazgo y brechas de género, y a involucrarse en espacios de mentoría para acompañar a mujeres que estaban iniciando sus carreras.

El cambio que hace falta

Para Bearzi, la presencia femenina en espacios de decisión creció en los últimos años, pero el desafío sigue siendo profundo. A su juicio, el cambio que falta no es solo numérico, sino cultural. “Hemos avanzado muchos casilleros, pero siento que estamos un poco detenidas en el tablero y tenemos que seguir dando esta pelea”, afirmó, y señaló que las mujeres todavía deben sostener ese compromiso para consolidar los avances logrados.

Mariana Schoua coincidió en que se trata de una transformación cultural que no pueden impulsar solo las mujeres. A su entender, es necesario involucrar también a los hombres y a las nuevas generaciones. “No lo podemos resolver las mujeres solas, lo tiene que resolver la sociedad entera”, sostuvo. Bearzi agregó que las nuevas generaciones, con otras demandas y formas de ver el trabajo y la vida personal, también pueden ayudar a acelerar ese cambio que, por ahora, sigue en construcción.

Consejos para las próximas generaciones

Julia Bearzi resumió su mensaje para las nuevas generaciones en lo que llama sus “cuatro C”: confianza, comunidad, coraje y criterio. Explicó que la confianza se construye animándose a actuar y asumir riesgos, mientras que las redes profesionales, especialmente entre mujeres, pueden convertirse en un recurso estratégico para las carreras. También alentó a no temer ocupar espacios donde todavía hay pocas mujeres y a sostener la formación continua para desarrollar criterio.

Por su parte, Mariana Schoua destacó la importancia de escuchar y estar abiertos al feedback. Contó que algunos de los mejores consejos de su carrera los recibió de las personas que trabajaban con ella y reportaban en su equipo. Según explicó, quienes comparten el trabajo cotidiano suelen tener una mirada valiosa sobre el liderazgo y el desempeño profesional.

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Embed - Liderazgo, maternidad y desafíos: Charla entre Mariana Schoua y Julia Bearzi

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