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La sorpresiva conferencia de prensa conjunta del ministro de Economía Luis Caputo y el titular del Banco Central de la República Argentina Santiago Bausili, el viernes pasado, había despertado demasiadas expectativas: el día y horario elegido -viernes a las 18:00- hacía pensar que se trataría de un anuncio importante de política económica. De acuerdo con una práctica histórica de esa cartera, los anuncios importantes se hacen en la víspera del fin de semana, para poder contar con todo el fin de semana para explicarlos, antes de que los mercados vuelvan a operar. Este lunes, sin embargo, los mercados mostraron no reaccionaron del modo esperado ante los anuncios.

Lo que todos esperaban escuchar era cuáles serían los avances hacia el levantamiento del cepo cambiario, que -según un generalizado consenso entre los economistas- dificulta la recuperación de la actividad económica. El economista Fausto Spotorno lo resumió de este modo: “el mercado financiero esperaba algo más”. Sin embargo, fue un anuncio muy técnico”, que “no está mal, es correcto, pero muy técnico”, sostuvo el miembro del Consejo de asesores del presidente Javier Milei.

Para Spotorno, “hay una ansiedad sobre el cepo cambiario”. “Hay muchas empresas que tienen que planificar sus vidas y están preocupadas por cómo sigue”, explicó y añadió: “el mercado ve que desde mediados de mayo la brecha no se está achicando y las reservas suben muy poco”. Con esas dos variables -brecha y acumulación de reservar- yendo en el sentido contrario al necesario para salir del cepo, “empieza a verse la tensión entre el sector privado que necesita salir del cepo y el gobierno que no puede. Y La tensión es más dramática”, remarcó el economista, miembro de la consultora Orlando Ferres.

Daniel Artana, economista jefe de FIEL (Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas), explicó que este lunes “hubo ciertos problemas para todos los mercados emergentes, pero en el caso de la Argentina fue peor”. Y es que “los indicadores financieros de la Argentina han empeorado desde abril para acá: la brecha cambiaría subíó, y es más del doble de la que había en abril, y el riesgo país también está muy alto”. Sucede que, según Artana, mientras que las cuestiones políticas más o menos se han ido resolviendo con la aprobación de la Ley de Bases, y mientras el Gobierno sigue mostrando superávit, las dudas del mercado están concentradas en la evolución del mercado cambiario: “perdió reservas en junio, el informe del Fondo que sugiere que hay un poco de atraso cambiario… Por eso el foco de atención vira de lo fiscal a lo cambiario”. En ese marco, la conferencia de prensa del viernes no dio precisiones sobre el sendero cambiario, lo que dio lugar a las turbulencias del lunes.

El Banco Central perderá reservas por unos US$ 3.000 millones en el invierno

En los próximos meses, el Banco Central dejará de acumular reservas -como venía haciendo desde la asunción de Milei-, según admitió el titular del Central, Bausili, el viernes.

Si bien Caputo y Bausili negaron una nueva devaluación, ratificaron el ritmo de depreciación del peso al 2% mensual y defendieron el esquema 80/20 para que los exportadores liquiden una parte de sus divisas por el contado con liquidación -un esquema que según el Fondo Monetario debería terminar en junio, la conferencia de prensa no logró transmitir certezas, por lo que este lunes la llamada “segunda fase” del programa económico de Milei arrancó con una suba del dólar contado con liquidación hasta los $1.400, el blue superó esa barrera, los bonos cayeron y el riesgo país quedó por encima de los 1.500 puntos.

Fausto Spotorno

El economista Fausto Spotorno, uno de los miembros del consejo de asesores del presidente Javier Milei

Y es que la baja de tasas que abarató los préstamos -estimulado los créditos en pesos- hizo que algunos exportadores eligieran financiarse en moneda local, lo que afectó la oferta de divisas en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC).

Así, el Centrol continuó vendiendo dólares en el mercado, finalizando junio con un saldo negativo, a pesar de una mayor liquidación del agro, este año ya sin sequía. La pérdida de competitividad cambiaria y otros factores estaciones frenaron la oferta de divisas.

En paralelo, se sumó un coro de voces alertando sobre el retraso del tipo de cambio, que incluyó a bancos de inversión que tienen influencia en Wall Street.

En junio, el BCRA perdió USD 85 millones y en los meses del invierno deberá ceder a un ritmo de USD 1.000 millones mensuales, admitió Bausili.

La sostenida baja de tasas abarató los préstamos y muchos productores agropecuarios en lugar de vender sus dólares optaron por tomar créditos. Esto también contribuyó a que haya menor liquidación de divisas.

Bausili explicó que el adelantamiento de las bajas temperaturas también jugó un rol clave, porque se necesitó de más divisas para saldar las importaciones de gas, mientras que el pico de las liquidaciones del agro ya concluyó.

La demanda de divisas viene mostrando crecimiento en las últimas semanas producto de las importaciones de energía.

De esta manera, los analistas apuntaron que el menor atractivo del carry trade dada la baja de tasas y una brecha cambiaria mayor, trastocaron los incentivos. De esta forma, por primera vez en junio confluyeron una oferta de divisas declinante y una demanda creciente, obligando al BCRA a desprenderse de divisas para satisfacer las necesidades del mercado de cambios.

Para el banco de inversión Barclays, la Argentina afronta otra vez una “trampa cambiaria”, con apreciación del pesos por encima de los niveles aconsejables.

En Wall Street consideran que el país enderezará el rumbo, pero advierten que no hay mucho tiempo para hacerlo. “Encarar una corrección a destiempo, tampoco serviría”, señalan.

Los economistas del Bank of America, en tanto, advirtieron que el tipo de cambio está "bajo presión" y cuestionaron la "lenta devaluación" del 2% mensual.

Existen advertencias, además, sobre el impacto que tendrá sobre las cuentas públicas la reducción del impuesto PAIS, prometida por Caputo para septiembre.

Uno de los cuestionamientos esgrimidos por los analistas es que mientras el contado con liqui subió 43% en el año y el blue 40%, la inflación del primer semestre rondó el 80%, el doble.

“Eso es atraso cambiario, se mire como se mire, y perjudica cualquier señal de confianza”, sostuvo un operador todo terreno de la Bolsa porteña.

En ese escenario, el riesgo país volvió a superar los 1.500 puntos, en medio de una caída de bonos muy fuerte. Esto contribuye a perjudicar la estabilización de la economía y complica las chances de que el país pueda volver al mercado de deuda en el mediano plazo.

“No nos preocupa el tipo de cambio porque no hay desequilibrio macro. Puede haber volatilidad, pero no va a haber crisis”, asegura Caputo.

Pero en el mercado aseguran que el viernes se esperaban anuncios en materia cambiaria, no monetaria.

En el marco de esa incertidumbre, los inversores empiezan a abandonar colocaciones en pesos ajustadas por inflación (CER) y suben la compra de títulos atados al dólar.

La semana pasada, los fondos comunes de inversión compraron bonos ajustados por dólar por casi u$s 100.000 millones, un volumen alto, que encendió algunas luces amarillas en el equipo económico.

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