1 de julio 2024 - 11:00hs

Tras la aprobación de la Ley Bases y el paquete fiscal, y luego del anuncio el último viernes por parte del equipo económico, el Gobierno echará a rodar este lunes lo que denominó la “segunda fase” de su plan económico, con una reunión entre las autoridades del Banco Central y representantes de los bancos para delinear los detalles del traspaso de la deuda de la autoridad monetaria al Tesoro.

La masa de pasivos remunerados del Banco Central a eliminar son unos 17,5 billones de pesos, de los cuales 11,5 billones están en poder de entidades públicas y algo más de 6 billones en los balances de bancos privados, de acuerdo a un informe de la consultora 1816.

El objetivo del encuentro es, por un lado, avanzar en cuestiones técnicas para implementar la nueva Letra de Regulación Monetaria, que servirá para hacer la migración de los pasivos remunerados (pases) hacia títulos que estén bajo la órbita de la Secretaría de Finanzas. Pero además, también se espera que empiecen las negociaciones para encontrar un mecanismo para desarmar los puts, esto es, los contratos o “seguros” que tienen los bancos que invierten en títulos del Tesoro. La cuenta sobre los bonos con puts es más onerosa que la de los pasivos remunerados: “De los $63 billones de deuda en manos del mercado, hay $52 billones que están en los balances de los Bancos, que a su vez cuentan con $26 billones en puts(derecho a venderle los bonos al BCRA). De estos últimos sólo 6% se ejercen en los últimos 30 dias, el resto se pueden ejecutar en cualquier momento”, estimó un informe de EcoGo.

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El ministro de Economía Luis "Toto" Caputo y el presidente del Banco Central Santiago Bausili, el viernes durante los anuncios que marcan el inicio de la "segunda fase" del programa económico

El ministro de Economía Luis "Toto" Caputo y el presidente del Banco Central Santiago Bausili, el viernes durante los anuncios que marcan el inicio de la "segunda fase" del programa económico

Esta estrategia de trasladar la deuda del Banco Central de la República Argentina al Tesoro, en realidad, no es nueva. De acuerdo a lo que anticiparon el viernes el ministro de Economía Luis Caputo y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, esta “segunda etapa” del plan se basa fundamentalmente en “cerrar la segunda canilla de emisión”. “Tenemos tres canillas. Una es el déficit fiscal. La segunda son los intereses que el Banco Central paga por pasivos remunerados. Y la tercera es la compra de dólares del Central, la única emisión que no es dañina. Para la gente esto implica la profundización de lo que venimos haciendo con déficit cero y emisión cero. Al estar fija la cantidad de pesos, la relación con el dólar será muy fuerte y contribuirá a la desinflación”, indicó Caputo.

Con el traslado de los títulos del Banco Central al Tesoro, el equipo económico buscan eliminar un mecanismo de generación de inflación, porque ya no se emitirá para pagar esos títulos, pero quedará más exigida la disciplina fiscal que viene exhibiendo, ya que el nuevo mecanismo requiere que el Ejecutivo sostenga el superávit de sus cuentas para cubrir esos pasivos. Es decir, se trata de una apuesta más a la que el economista Juan Carlos de Pablo considera la política económica más clara y fundante del Gobierno de Javier Milei: “no hay plata”.

La negociación con los bancos por los pasivos remunerados del Banco Central no se definirá en su totalidad en la reunión de hoy: en las próximas semanas se oficializarán distintas normativas que servirán para “establecer los parámetros de este nuevo esquema de política monetaria”.

A comienzos de junio, en un discurso en el Latam Economic Forum, el presidente dijo por primera vez que los dos obstáculos a resolver para poder salir del cepo cambiario eran los pasivos remunerados del Central y los puts, que son el seguro que tienen algunos bonos del Tesoro en manos de los bancos y se pueden ejecutar contra el BCRA. Si eso sucediera, habría ahí una fuente de emisión de pesos potencial.

Este fin de semana, varios economistas expresaron una serie de dudas respecto del anuncio del viernes. Un informe de la consultora 1816 marcó, como claves a despejar: si el Tesoro le dará Letras de Regulación Monetaria al Central para su administración a cambio de bonos que estaban en poder de la autoridad monetaria; si los bancos podrán comprar todos los días nuevas letras para colocar excedentes de liquidez; si habrá un mercado secundario en el que coticen esas Letras de Regulación Monetaria; qué duración tendrán considerando que hoy los pases son a 1 día, entre otras.

Algunas de esas dudas fueron discutidas este domingo por economistas. Para Andrés Borenstein, el anuncio del viernes no implica “un gran cambio”. “Como el Tesoro abulta su déficit esto genera un efecto más ‘psicológico’ y que baje entonces aún más el gasto. Hasta ahora los pases se renuevan siempre y sino el Banco Central emite (para pagarlos). Ahora, ¿qué pasa si los bancos tienen más crédito y necesiten esa plata?”, se preguntó, por ejemplo, para dar préstamos si crece la demanda de dinero. “El Tesoro tiene $13 billones depositados (en una cuenta corriente en el BCRA) y cuando los saque, es emisión monetaria”, dijo en Radio Con Vos.

En la misma emisora, Martín Rapetti (Equilibra) planteó que el anuncio fue “un poco decepcionante”. “Hay que mirar el sector público consolidado. El anuncio es que saca la deuda del bolsillo izquierdo y la pone en el derecho. Los pases del BCRA no tenían mercado secundario, no podés correr contra eso. Estas letras seguramente tengan mercado secundario y se puedan vender. Esa emisión endógena tiene una sobretasa con el riesgo del Tesoro, es decir que agrava el problema de antes porque tiene mercado secundario”, mencionó.

En la visión oficial, el superávit ahora se volvió un objetivo de doble importancia: por la señal de austeridad fiscal y también como garantía de pago de las nuevas letras, ya que no habría en este nuevo régimen una “última instancia” a través de un pedido del Tesoro al BCRA de asistencia.

En el Gobierno creen que el superávit tendrá que estar sostenido en los próximos meses -que por cuestiones estacionales suelen ser más exigentes al fisco- en el refuerzo recaudatorio que representará la puesta en marcha del paquete fiscal, principalmente por la vía de Ganancias. De todas formas, el grueso del flujo más grande de recaudación llegará, estiman en el Gobierno, entre agosto y septiembre.

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