Mientras Argentina avanza con proyectos de generación renovable y con la expansión de Vaca Muerta, la red de alta tensión se convirtió en el principal cuello de botella para incorporar nueva oferta eléctrica. En ese contexto, el control de Transener otorga exposición a un activo regulado con ingresos previsibles y a una infraestructura crítica cuya expansión será indispensable para sostener el crecimiento de la demanda y las exportaciones energéticas.
El Gobierno nacional, a través de la Resolución 130/2026 del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENReGE), ha formalizado el traspaso total de su participación en la infraestructura de transporte eléctrico más importante del país. Mediante esta operación, la empresa estatal Energía Argentina S.A. (ENARSA) transfirió el 100% de su participación accionaria en la Compañía Inversora en Transmisión Eléctrica (CITELEC), la sociedad que ejerce el control mayoritario sobre Transener S.A. y su controlada TRANSBA S.A..
Los adquirentes y el monto de la operación
La adjudicación resultó a favor del consorcio Transmisión Eléctrica Sociedad Anónima (TESA), una firma constituida específicamente para este proceso e integrada en partes iguales por dos actores clave del sector energético local:
- Genneia S.A.: Empresa líder en generación renovable en Argentina, con una capacidad instalada que supera los 1.500 MW.
- Edison Transmisión S.A.: Brazo del grupo Edison Holding, liderado por los hermanos Juan y Patricio Neuss, que cuenta con la participación de socios del fondo Inverlat y dueños de Newsan.
El monto total de la venta ascendió a U$S 356.174.811,78, cifra que superó en un 70% el precio base de US$ 206 millones. El consorcio ganador se impuso sobre las ofertas de Central Puerto (US$ 301 millones) y Edenor (US$ 230 millones).
Transener: la columna vertebral del sistema eléctrico
Lo que se ha privatizado es el principal activo de transporte eléctrico del país y una infraestructura clave para la expansión del sistema energético.
Transener administra más de 12.600 kilómetros de líneas de alta tensión y más de 160 estaciones transformadoras, transportando más del 65% de la energía eléctrica generada en el país.
Financieramente, la empresa es un activo sólido: registró una utilidad neta cercana a los US$ 180 millones en 2025 y, al 31 de marzo de 2026, reportó deuda financiera cero.
El impacto en el sistema: ¿se acelerarán las inversiones pendientes?
La pregunta fundamental detrás de esta operación es si el cambio de manos logrará destrabar las obras de infraestructura que el sistema demanda con urgencia.
Actualmente, la red de transporte se encuentra en un estado de saturación que actúa como un "cuello de botella" crítico para el pleno desarrollo de Vaca Muerta y la incorporación de nuevos parques de energías renovables.
Con este traspaso, el Gobierno busca que sea el sector privado quien asuma el riesgo y el financiamiento de las expansiones, migrando de un modelo de dependencia fiscal a uno de inversión privada bajo esquemas como la Concesión de Obra Pública.
Mientras que el Grupo Edison ya ha anunciado planes para invertir USD 300 millones en infraestructura energética y Genneia busca con esto viabilizar un nuevo vertical de negocios, la velocidad real de las obras dependerá de la capacidad de estos grupos para obtener financiamiento externo en un contexto de riesgo país que sigue siendo la principal restricción para los proyectos de gran escala.
Trasfondo del acuerdo
Para viabilizar la venta, el Gobierno negoció con Pampa Energía (que posee el otro 50% de CITELEC) una enmienda al acuerdo de accionistas original de 1997.
Ambas partes acordaron una cesión recíproca de los derechos de Primera Preferencia (ROFR) y de Acompañamiento (Tag-Along), permitiendo que un tercero ingresara al co-control de la transportista sin que el socio privado pudiera bloquear la licitación.
Controversias: integración vertical y capitales extranjeros
El proceso generó debate sobre la Ley 24.065, que prohíbe que generadores o distribuidores sean accionistas mayoritarios de una transportista.
El ENReGE dictaminó que la operación es legal ya que, al compartir el 50% del control con Pampa Energía, TESA no adquiere el control unilateral de la empresa.
Por otro lado, llamó la atención la ausencia de ofertas de capitales extranjeros.
Analistas atribuyen esto al contexto de riesgo en Argentina, que limita la inversión privada externa en infraestructura regulada, dejando el control de este activo estratégico en manos de grupos económicos locales con mayor tolerancia a la volatilidad local.
Lectura estratégica
Para Genneia, esta adquisición representa el desarrollo de un nuevo vertical de negocios en el segmento de transporte, permitiéndole posicionarse estratégicamente para viabilizar la entrada de sus propios proyectos de energía limpia en una red actualmente saturada.
Por su parte, el grupo Edison busca consolidar su acelerada expansión como un operador integrado, tras haber adquirido ya distribuidoras en el norte y centrales hidroeléctricas, aprovechando la salida de actores internacionales para reafirmar su apuesta por el potencial económico local.
Para Pampa Energía, el cambio principal es la transición de un esquema de co-control compartido con el Estado a uno con socios privados locales, habiendo negociado previamente la cesión recíproca de sus derechos defensivos (ROFR y Tag-Along) para permitir el ingreso de los nuevos accionistas sin bloquear la operación.
En términos de la expansión de la red para los próximos cinco años, esta privatización marca el paso de un modelo de dependencia fiscal a uno de financiamiento privado.