En el primer semestre de 2026, las empresas multinacionales que operan en la Argentina giraron a sus casas matrices del exterior unos US$ 2.600 millones en concepto de dividendos. El dato fue presentado por Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en una exposición realizada en la Fundación Mediterránea, en Córdoba, y refleja el desbloqueo de una operación que permaneció bloqueada desde 2020 por las restricciones cambiarias. El monto supera lo registrado en el mismo período de 2016, cuando el gobierno de Mauricio Macri eliminó el cepo, y equivale al 90% de todo lo enviado al exterior ese año.
Según Werning, la situación actual difiere sustancialmente de la de años anteriores. "La compra actual de dólares del BCRA sucede en un contexto de mayor libertad cambiaria para las empresas y precios de exportaciones agrícolas menos favorables", afirmó. Y amplió: "Por primera vez en seis años, hoy existe libertad de pagos para las empresas de importaciones, deuda y de dividendos. Además, para estas operaciones se flexibilizó el horizonte del pago".
Petróleo y minería, los sectores que más enviaron
Los datos oficiales disponibles hasta mayo —último período con información desagregada por sector— muestran que las empresas petroleras encabezaron los giros con US$ 732 millones, seguidas por las mineras (US$ 322 millones), oleaginosas y cereales (US$ 176 millones), alimentos (US$ 161 millones), química (US$ 160 millones) y transporte (US$ 105 millones). Desde mayo se sumó el sector bancario: la Superintendencia de Entidades Financieras autorizó a los bancos de capital extranjero a distribuir parte de sus ganancias de 2025 en tres pagos, lo que derivó en giros de casi US$ 99 millones. La Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) informó que esas entidades cerraron 2025 con un resultado positivo equivalente al 8,5% de su patrimonio.
Para situar estas cifras en perspectiva histórica, los mayores giros de utilidades al exterior se registraron en 2010 y 2011, antes del cepo instaurado durante el segundo mandato de Cristina Kirchner, con montos superiores a los US$ 4.000 millones anuales. Durante la gestión de Macri, el pico fue en 2016, con US$ 2.900 millones en todo el año, para descender luego a US$ 2.200 millones en 2017, US$ 1.900 millones en 2018 y US$ 852 millones en 2019. Los US$ 2.600 millones enviados en apenas el primer semestre de 2026 ya superan lo registrado durante los primeros seis meses de cada uno de esos años.
Durante los años de vigencia del cepo, muchas firmas habían optado por reinvertir sus utilidades en el país para evitar pérdidas patrimoniales. La alternativa disponible era acceder al mercado financiero a través del contado con liquidación, lo que implicaba resignarse a un tipo de cambio sustancialmente más alto por efecto de la brecha cambiaria.
Un stock acumulado, no demanda nueva
El Gobierno sostiene que el volumen de dividendos enviados al exterior no debe leerse como un aumento estructural de la demanda de divisas, sino como el desarme de un stock represado durante seis años de restricciones. Esa interpretación fue desarrollada por Santiago Bausili, presidente del BCRA, al defender la decisión de autorizar el giro de dividendos correspondientes a las ganancias obtenidas en 2025.
Bausili argumentó que, aunque la norma parezca acotada por limitarse a las utilidades del último ejercicio, en la práctica permite cancelar buena parte de los dividendos retenidos durante el cepo. El razonamiento se apoya en que las empresas multinacionales raramente distribuyen la totalidad de sus ganancias anuales: en sectores con políticas de distribución elevadas, como el petrolero, el promedio ronda el 40% de las utilidades; en otras industrias, apenas el 25%. "Cuando una empresa que opera en una industria donde el promedio de distribución es del 25% reparte el 100% de sus ganancias de 2025, en realidad es como si estuviera distribuyendo dividendos de cuatro años", ejemplificó. "Probablemente este año logremos limpiar gran parte, si no todo, el stock de dividendos acumulado", agregó.
Reservas: la otra cara de la ecuación
Para el Gobierno, la salida de divisas por dividendos no contradice la estrategia de acumulación de reservas, sino que forma parte del mismo proceso de normalización cambiaria. Werning subrayó en Córdoba que el BCRA trabaja para reconstruir un "poder de fuego" superior a los US$ 20.000 millones, combinando compras de reservas, reducción de la posición vendida en futuros, reactivación de swaps bilaterales y refinanciamiento de repos con bancos internacionales.
El funcionario señaló además que el pago de los Bopreal —los bonos emitidos para cancelar deuda comercial privada acumulada durante el cepo— permitió resolver aproximadamente la mitad del stock heredado de fines de 2023. Werning también precisó que las restricciones cambiarias que aún permanecen vigentes para las empresas —como la prohibición de comprar dólares para atesoramiento o de operar simultáneamente en el mercado oficial y el financiero— "no afectan la operatoria de la economía real".