Desde su singular rol como Paola en la sitcom Casados con hijos, Luisana Lopilato se transformó en una referente del género de comedia en Argentina. Por eso, no es de extrañar que haya decidido ponerse al hombro el guion que Gabriel Nesci escribió hace más de 10 años y tituló Mensaje en una botella. De estreno este jueves 1 de mayo en cines, el filme sigue a Denise (Luisana, con cabello oscuro) a lo largo de distintos años, desde 2009 hasta 2019, en una especie de viaje en el tiempo que realiza a través de mensajes manuscritos enviados en botellas de vino vacías.
Sí, Denise es sommelier, oriunda de la provincia de Mendoza (donde se rodó gran parte de la película) y su padre (interpretado por un acertado Eduardo Blanco) la guía por el camino del vino, enseñándole el truco de dejarse “advertencias” para enviarse al pasado y evitar algunos traspiés, sobre todo amorosos. Así, Denise va de aquí para allá, trasladándose en el tiempo y guiada por la música de The Police, la misma que da nombre al largometraje.
“Tuvimos que contar con los derechos tanto de esta banda como de Fleetwood Mac, Tom Petty y Neil Diamond. Lo más interesante es que los autores debieron ver las escenas en donde aparece su canción para dar el visto bueno, y Sting tuvo que hacerlo”, detalla entusiasmado el director, quien además es el dueño de una envidiable colección de discos de vinilo que se ven en el filme.
Por estos días, Luisana está instalada en su casa de Nordelta con Michael Bublé y sus cuatro hijos. No solo dejó el hogar en Vancouver para presentar esta película, sino que se quedará dos o tres meses más porque filmará la biopic de Pepita, la pistolera. “Estoy acostumbrada a estas mudanzas, a que mis hijos vuelvan a conectar con la escolarización acá y yo a empezar a ensayar la próxima película”, comenta. En cuanto a este estreno, agrega: “Es una comedia para ver y prestar atención para no perderse por los cambios de año. De hecho, en la lectura del primer guion no la entendía y le dije a Nesci: ‘No la va a entender el público’. Pero luego se fue ordenando y se le sumó el gráfico que acompaña para marcar los saltos temporales”, resume Lopilato.
“Una de las cosas que más me gustó fue trabajar con tantos actores. Ahora, cada vez que me encuentro con Gabriel Corrado, me muero de risa. Su personaje es genial”. A ambos los acompaña Benjamín Vicuña, Benjamín Amadeo, Inés Estévez, Luis Machín, Rafael Spregelburd, Valeria Lois, Luciano Cáceres, Marina Bellati, Eduardo Blanco, Graciela Pal, entre otros, con grandes sorpresas. “Siento que contar esta historia es un pasito más allá en todas las decisiones que estoy tomando”.
Y hablando de tomar, a lo largo del rodaje tuvo que beber mucho vino para aprender sobre él y para caracterizar a una experta en la materia. “Mi relación con el vino es de tomar de vez en cuando. Acá tuve que aprender desde abrir una botella hasta cómo agarrar la copa. Me hice unos cursos, tuve que catar mucho también y saber cómo hacer ese ruido que hacen para dejar entrar el aire. Si repetíamos mucho la escena, se escupía, pero por lo general, tomábamos”, revela risueña. Con Eduardo Blanco, debieron crear un vínculo distinto porque representaban a padre e hija. “Eduardo es un dulce de leche. Es muy lindo trabajar con él, muy generoso. En nuestras primeras charlas me propuso conocernos más. Me empezó a hacer preguntas sobre mi papá, sobre mi infancia, sobre River. Y de a poco construimos una relación más cercana”, concluyó.