Cómo son los F-16, los cazas supersónicos que prometen modernizar las FFAA
Los F-16 Fighting Falcon, uno de los cazas más versátiles y extendidos del mundo, comenzarán a operar en la Fuerza Aérea a partir de 2026. Con 24 aeronaves adquiridas a Dinamarca y aval de Estados Unidos, el país inicia la mayor modernización militar en décadas.
La Argentina inició una modernización histórica de su capacidad militar con la incorporación de los primeros aviones F-16 Fighting Falcon, adquiridos a Dinamarca con aval de Estados Unidos. Se trata de un salto operativo sin precedentes para la Fuerza Aérea en más de cuatro décadas, que combina una mejora concreta del poder aéreo y un proceso profundo de formación técnica y doctrinaria. Para entender qué significan estos aviones, hay que mirar sus capacidades, su historia y el modo en que se integrarán al país a partir de 2026.
Un caza supersónico con historia global
El F-16 Fighting Falcon nació en los años 70 como un proyecto de General Dynamics, actual Lockheed Martin, pensado para ser un caza ligero, maniobrable y relativamente económico. Con el tiempo, se convirtió en uno de los aviones de combate más extendidos del planeta, adoptado por más de 25 fuerzas aéreas y con más de 2.000 unidades operativas. Su diseño multipropósito permite ejecutar misiones de superioridad aérea, ataque a tierra, intercepción, patrullaje y disuasión estratégica, lo que lo transformó en un emblema de la aviación occidental.
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El F-16 puede alcanzar Mach 2, está equipado con motores Pratt & Whitney F100 o General Electric F110 según la versión, y utiliza radares avanzados como el APG-83 SABR en sus configuraciones modernizadas. Su capacidad de combate se completa con misiles AIM-9 Sidewinder y AIM-120 AMRAAM, bombas guiadas JDAM y Paveway, y un cañón interno M61 Vulcan de 20 milímetros. Su autonomía varía entre 1.000 y 1.500 kilómetros, dependiendo de la configuración de tanques externos.
A todo esto se suma un elemento clave: su excelente relación costo-efectividad, que permitió que incluso fuerzas aéreas medianas pudieran operar tecnología de punta. El punto débil, según coinciden los especialistas, es la dependencia logística de Estados Unidos, que controla repuestos, actualizaciones y el acceso a determinados tipos de armamento.
La compra argentina y la presentación oficial
La Argentina adquirió a Dinamarca un total de 24 F-16 A/B Block 15 MLU modernizados al estándar Tape 6.5. Son 16 monoplazas y 8 biplazas, estos últimos destinados a entrenamiento. La operación, valuada en poco más de 300 millones de dólares, incluye armamento, cascos digitales, cuatro simuladores de vuelo, ocho motores extra, equipamiento de apoyo en tierra y repuestos para cinco años. La entrega será gradual, cuatro aeronaves por año, hasta completarse en 2028. El inicio de operaciones está previsto para enero de 2026, tras la capacitación integral de pilotos y técnicos argentinos.
La presentación oficial de los primeros seis aviones fue también un gesto político. A las 8 de la mañana del sábado, los F-16 sobrevolaron la Ciudad de Buenos Aires tras despegar desde Río Cuarto, Córdoba, recorriendo la Casa Rosada, el Obelisco y la Costanera, en un vuelo de siete minutos que marcó la entrada formal del caza al país. A las 9, de regreso en la localidad cordobesa, el presidente Javier Milei encabezó el acto, destacó el “salto histórico” que implica la incorporación y cargó contra la gestión kirchnerista: "Para ellos soberanía es una gran villa miseria decorada con banderines”.
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Aunque los aviones ya vuelan en territorio argentino, todavía son piloteados por daneses, mientras que los aviadores argentinos ocupan la cabina trasera y avanzan en su fase de entrenamiento. El Reino Unido, pese al conflicto por Malvinas, aprobó la transferencia, lo que habilitó la operación diplomática y logística con Estados Unidos. Para el Gobierno, la compra ubica nuevamente a la Argentina dentro de un ecosistema militar occidental, algo que no había ocurrido desde los años 80.
Qué capacidades incorporan los F-16 y cómo se prepara Argentina para operarlos
Los cazas que adquirió el país llegan con tecnología de cuarta generación plus, sistemas “fly by wire” que automatizan maniobras y mejoran la estabilidad, una relación peso-empuje superior a uno que incrementa la maniobrabilidad y pods ópticos e infrarrojos que permiten operar con precisión en misiones aire-aire y aire-tierra. Cada aeronave incluye tanques de 370 galones que aseguran más de dos horas de autonomía en combate. También suman misiles AMRAAM y Sidewinder, sistemas de contramedidas electrónicas, capacidad para desplegar chaff y flare y un aumentador de firma radar que facilita la identificación en operaciones combinadas, un elemento clave dentro de estándares OTAN.
Para la Fuerza Aérea, estas capacidades representan un salto cualitativo: hacía más de una década que el país no contaba con un caza supersónico con radar moderno, alcance medio efectivo, entrenamiento avanzado y un soporte logístico completo.Su operación requiere personal altamente especializado. Para volar un F-16 no es suficiente con ser piloto militar: se necesitan cuatro años de formación en la Escuela de Aviación Militar, la elección de la especialidad caza bombardero y la aprobación del exigente CEPAC en Mendoza. Los pilotos deben medir entre 1,64 y 1,90 metros, poseer visión 10/10 y tolerancia estricta a fuerzas G. La VI Brigada Aérea de Tandil será el centro neurálgico del sistema, con el nuevo Centro de Simulación Táctica F-16 y un Centro de Instrucción Técnica en construcción.
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Cada avión demanda un equipo completo: piloto, mecánico, personal de armamento, seguridad en plataforma, especialistas en guerra electrónica y técnicos en comunicaciones que integren la aeronave con la red de radares del país. El desembarco de los F-16 implica, así, una profesionalización de toda la estructura operativa.
Los F-16 marcarán la mayor modernización militar de la Argentina en décadas. Para un país cuya flota llevaba años sin un caza supersónico moderno, la incorporación de estos aviones representa, en términos técnicos y simbólicos, una reentrada al mundo de la aviación de combate contemporánea.