Demián Reidel, presidente del Consejo Nuclear Argentino, planteó que Argentina posee “una fortuna única de recursos” para consolidarse como potencia energética en la era de la inteligencia artificial, que demanda fuentes de energía “limpias, estables y escalables”. La clave está en la energía nuclear y en el desarrollo de pequeños reactores modulares (SMR, por sus siglas en inglés).
Reidel, que también es jefe del Consejo de Asesores del Presidente, explicó que estos SMR, que forman la primera fase del Plan Nuclear Argentino, representan una revolución tecnológica por su rapidez de construcción y adaptabilidad, al no requerir conexión a las redes eléctricas tradicionales. “Buscamos que estos módulos estén funcionando en cinco años, con la construcción de cuatro unidades de 1.2 gigawatts cada una, que cubrirán cerca del 10% del consumo energético nacional”, detalló en una entrevista con La Nación.
Cómo es la alianza estratégica entre Argentina y Francia
Durante su visita a París entre el 22 y 24 de mayo, acompañado por el embajador Ian Sielecki, Reidel mantuvo reuniones con la Comisión de Energía Atómica, Framatome, Électricité de France y Orano, además de dialogar con Clara Chappaz, ministra francesa de Inteligencia Artificial y Tecnología. Sobre la elección de Francia como destino estratégico, señaló que “es el país europeo con la tecnología nuclear más desarrollada, que nunca detuvo su avance pese a prohibiciones en otros países, y que además lidera la vanguardia en inteligencia artificial”.
En cuanto a la cooperación bilateral, Reidel destacó que se acordó “un intercambio de startups para facilitar que emprendedores argentinos accedan al mercado francés y viceversa, aprovechando el ecosistema de Station F, la incubadora de startups más grande del mundo”. Además, se estableció con la ministra Chappaz un acuerdo para colaborar en los “impactos de la inteligencia artificial en el mercado laboral y la educación”.
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Demián Reidel junto a Bernard Fontana, director ejecutivo de Électricité de France, e Ian Sielecki, Embajador argentino en Francia.
Embajada Argentina en Francia
Desde el ámbito nuclear, el plan argentino busca “abrir diálogo con la Alianza Europea de SMR” y fortalecer el intercambio de delegaciones científicas con entidades francesas líderes. “La fuerte relación entre el presidente Macron y el presidente Milei permite que hoy podamos continuar este vínculo entre naciones. En este marco, el trabajo del Embajador Ian Sielecki es fundamental, debido a su larga trayectoria en Francia y su estrecha relación con Macron y sus ministros. Eso hizo posible que accediéramos a reuniones de altísimo nivel”, agregó.
Fases del Plan Nuclear: desarrollo, minería y ciudad nuclear
Respecto a la viabilidad técnica, económica y política, Reidel dividió el plan en tres etapas. La primera, dedicada a la construcción y puesta en marcha de los SMR, con la meta de estar operativos en cinco años y con la ambición de que Argentina sea pionera en su venta global.
“Esta fase también quiere que la Argentina sea el primero- o uno de los primeros - en vender este tipo de reactores al mundo, por supuesto con licencias y certificaciones previas que de hecho estuvimos conversando acá en Europa. La Argentina está a la vanguardia de la energía nuclear y lo que hace el Plan Nuclear es acelerar el desarrollo de estos reactores para venderlos al mundo”, aseguró.
La segunda fase contempla iniciar la minería de uranio, combustible esencial para los SMR. “A pesar de las tres plantas nucleares, el uranio no se explota en el país. Siempre digo que Argentina se ganó la lotería geológica en el mineral que todo el mundo va a necesitar de manera exponencial”, manifestó. Este mineral será un activo estratégico para ofrecer a compradores internacionales de los reactores.
Sobre la tercera etapa, que incluye la idea de construir una ciudad nuclear en la Patagonia, Reidel fue enfático en aclarar que “no hay nada definido” y que sería ciencia ficción pensar en eso ahora.
Este proyecto se podrá concretar solo una vez que se completen las dos primeras fases, y su objetivo es contar con una capacidad energética mayor a la demanda nacional, con energía 100% limpia. Esto cambiará la ecuación para atraer inversiones, por ejemplo, para instalar centros de datos que busquen energías limpias. “Si logramos cambiar esa ecuación, cambia la Argentina para siempre”, explicó.
Desafíos técnicos, económicos y políticos
En cuanto a posibles desafíos técnicos, Reidel advirtió que “la demanda de reactores va a crecer enormemente” y “la cadena de suministro global va a estar altamente exigida”. Sin embargo, aclaró que “nuestros pequeños módulos AC 300 están formados en gran parte por piezas que ya se usan de manera estándar en los reactores tradicionales”, lo que facilita la producción sin reinventar toda la cadena.
En cuanto a limitaciones políticas, mostró optimismo y esperanza en que el plan “unifique a toda la población” porque “no hay banderas políticas cuando uno tiene la oportunidad de convertirse en pionero en energía a nivel global”. Y subrayó que “no importa tu equipo de fútbol, no importa tu partido político. Estar a la vanguardia de una revolución tecnológica capaz de suplir el déficit energético del planeta es una oportunidad histórica. No se me ocurre nadie que pueda estar en contra”.
Diagnóstico de Nucleoeléctrica Argentina y la oportunidad histórica
Tras asumir como presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Reidel describió la empresa como “muy profesional, que funciona de forma impecable y que opera, desde hace décadas y sin inconvenientes, las tres centrales nucleares en funcionamiento en Argentina”. Y definió a Nucleoeléctrica como “un verdadero orgullo nacional”.
Sobre la oportunidad histórica que enfrenta Argentina, utilizó el concepto tecnológico “leapfrogging” para ilustrar la posibilidad de dar un salto y posicionarse a la vanguardia de una revolución tecnológica. “Yo lo llamo un ‘verano nuclear’. En Europa, todos los países están levantando las prohibiciones legales que impedían el desarrollo de esta fuente de energía. Y resulta que Argentina está entre los países más avanzados del mundo en tecnologías de SMR, precisamente lo que el mundo va a demandar”, indicó.
Reidel concluyó que no aprovechar esta coyuntura “sería un crimen”. “Necesitamos aprovechar todos nuestros recursos y articularlos de forma coordinada”, advirtió. Y recordó que cuando se elige un reactor, “es una decisión que perdura” porque “nadie cambia de reactor como cambia de auto”.
“Ser los primeros —o estar entre los primeros— cambia dramáticamente la ecuación. La velocidad de desarrollo es esencial. Si tardamos diez años más, ya no alcanza. El futuro ya llegó, y Argentina tiene en sus manos una parte esencial de ese futuro. Hay que aprovecharlo”, finalizó.