Los mismos espacios políticos muestran posiciones diferentes según la Cámara. El PRO y la UCR del Senado ya resolvieron acompañar la interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y no descartan avanzar más adelante con una moción de censura. En Diputados prevalece una estrategia más cautelosa; los bloques dialoguistas evitan alinearse con el peronismo y apuestan a que la Casa Rosada tome una decisión antes de que el conflicto llegue al recinto, aunque sus paciencias también tienen un límite.
La situación judicial del funcionario aceleró definiciones en la Cámara alta. El bando amarillo, que cuenta actualmente con dos senadores activos debido a una licencia por maternidad, y el radical, con diez integrantes, ya acordaron respaldar el pedido de interpelación. Incluso dejaron abierta la posibilidad de analizar posteriormente una eventual moción de censura.
La postura terminó de consolidarse luego de las declaraciones del jefe de la bancada macrista, Martín Goerling Lara, quien sostuvo que su espacio acompañará los pedidos de remoción contra el funcionario. "No da para más, está rompiendo un vínculo con la sociedad y está paralizando la gestión de todos los argentinos", afirmó el senador misionero a Infobae.
Con ese escenario, el Senado se encamina a tratar el tema durante la sesión prevista para el próximo 25 de junio. Allí podrían aprobar la convocatoria para que Adorni sea interpelado el 2 de julio, fecha en la que además debe concurrir al recinto para presentar su informe de gestión. Los votos están.
Entre los aliados parlamentarios del oficialismo crece la expectativa de que el Gobierno resuelva desplazar al jefe de Gabinete antes de esa instancia. Consideran que todavía existe una ventana de tiempo para evitar una exposición política mayor. Incluso circuló el rumor de que sea designado en una representación diplomática; sin embargo, esa alternativa tampoco lo pondría completamente a resguardo del escrutinio legislativo, ya que el Senado debe prestar acuerdo a ese tipo de nombramientos.
Interpelación a Adorni: Diputados patea la pelota al Senado
En Diputados el panorama es más ambiguo. Tanto el PRO como la UCR vienen reclamando explicaciones por las inconsistencias detectadas en las declaraciones juradas del funcionario y muchos legisladores consideran que debería dar un paso al costado. Sin embargo, ninguno de los dos bloques está dispuesto, por ahora, a quedar asociado a una ofensiva liderada por Unión por la Patria.
La bancada que conduce Cristian Ritondo aún no definió qué hará frente a la sesión convocada por la oposición para el 23 de junio y, aunque predomina la idea de no facilitar el quórum, hay quienes apoyan la interpelación al funcionario y no descartan bajar a sus lugares. El plan por ahora es esperar una reacción de la Casa Rosada, y de lo único que están seguros es que la moción de censura no parece ser tan admitida.
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Senado de la Nación
Una lógica similar atraviesa a la UCR. Los radicales buscan evitar un alineamiento con el kirchnerismo, pero al mismo tiempo procuran despegarse de Adorni. Pese a que admiten que podrían acompañar mecanismos de control como una interpelación y rechazan una remoción, al igual que los amarillos prefieren que el Gobierno tome esta decisión.
Una excepción dentro del universo dialoguista es el MID. Los diputados Oscar Zago y Eduardo Falcone anticiparon que darán quórum en la sesión del 23 de junio y respaldarán el pedido de interpelación. Respecto de una eventual censura, prefieren no fijar posición hasta escuchar las explicaciones del funcionario. Confían en que Casa Rosada decidirá el futuro del jefe de Gabinete antes que el Poder Legislativo llegue a esa instancia.
Gobernadores apoyan la interpelación, pero no la moción de censura
La actitud de varios gobernadores también refleja esa búsqueda de equilibrio. Mandatarios provinciales cercanos al Gobierno, como los de Catamarca, Misiones y Tucumán, avalan que Adorni sea citado al Congreso para dar explicaciones, pero consideran excesivo avanzar directamente hacia una moción de censura. Otros, como el de Jujuy, aún no han bajado órdenes sobre esta segunda instancia.
En rigor, gran parte de los actores de Diputados observan el proceso con la expectativa de que sea el Senado quien tome primero la iniciativa. La apuesta es que, antes o después de una eventual interpelación en la Cámara alta, el Ejecutivo resuelva desplazar al jefe de Gabinete. En numerosos despachos, incluso entre sectores oficialistas, la continuidad de Adorni comienza a ser definida como "insostenible".
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Las bancadas en Diputados que promueven esta iniciativa fueron Unión por la Patria, Provincias Unidas, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda. Ellos convocaron a una sesión especial para el próximo 23 de junio con el objetivo de reflotar las iniciativas. Desde los inicios cuentan con la participación asegurada de todos los cordobeses y los monobloques de Natalia de la Sota (Córdoba), Jorge Fernández (San Luis) y Marcela Pagano (Buenos Aires).
Hasta este miércoles, los impulsores del encuentro calculaban reunir alrededor de 117 diputados, una cifra todavía insuficiente para alcanzar el quórum reglamentario de 129 legisladores. Sin embargo, las señales llegadas desde el Senado durante las últimas horas renovaron el optimismo opositor y alimentaron la expectativa de sumar adhesiones de último momento en Diputados. Se podría alcanzar los 130 presentes, si algunos miembros del PRO y la UCR también bajan a sus lugares.
La moción de censura contra Adorni no tiene los votos
Más difícil será avanzar hacia una moción de censura. Se trata de una herramienta incorporada a la Constitución durante la reforma de 1994 que nunca fue utilizada. El artículo 101 establece su existencia, aunque ofrece escasas precisiones sobre el procedimiento parlamentario.
El mecanismo contempla dos instancias. Primero debe aprobarse una interpelación vinculada al tratamiento de la censura, para lo cual se requiere mayoría absoluta del total de los miembros de cualquiera de las cámaras. Luego, la propia moción también necesita mayoría absoluta sobre el total de integrantes del cuerpo que la trate. Si prospera, la consecuencia es la remoción del jefe de Gabinete.
A diferencia de los sistemas parlamentarios europeos, donde una moción de censura suele implicar una crisis de gobierno, en la Argentina sus efectos son más acotados. La medida alcanza exclusivamente al jefe de Gabinete y no impide que el Presidente vuelva a designarlo en el cargo.