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El Gobierno encontró en el comunicado del PRO una oportunidad para profundizar su distancia con Mauricio Macri pero, al mismo tiempo, cuidar el vínculo con los dirigentes amarillos que todavía considera necesarios para sostener la gobernabilidad en el Congreso. La Casa Rosada decidió concentrar sus críticas en el ex presidente y evitar una ruptura total con el partido.

La estrategia que diseñaron en el oficialismo tuvo un primer resultado concreto: los diputados del PRO no darán quorum en la sesión del 14 de mayo, donde la oposición buscará avanzar con la interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de la investigación judicial por enriquecimiento ilícito que lo tiene en el centro de la escena.

El Gobierno aprovechó "el error" de Mauricio Macri en el PRO

En la Casa Rosada leyeron el comunicado del PRO como una señal de debilidad interna antes que como una amenaza institucional. Cerca del presidente Javier Milei sostienen que el partido amarillo ya no funciona como un bloque homogéneo detrás de Mauricio Macri y que, por el contrario, una parte importante de sus legisladores y dirigentes todavía apuesta a mantener canales abiertos con La Libertad Avanza.

Por ese motivo, el Gobierno eligió una respuesta quirúrgica. Las críticas públicas y privadas apuntaron únicamente contra Macri, después del video que se publicó en la cuenta oficial del PRO, pero evitaron incluir al resto de los referentes del espacio. La orden política fue no transformar la pelea con el ex presidente en una guerra abierta contra todo el partido.

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El Gobierno aprovechó el "manifiesto" del PRO para profundizar su pelea con Mauricio Macri.

Javier Milei no quiere tener una relación con Mauricio Macri de cara a las elecciones de 2027

“El problema es Macri, no el PRO”, resumió ante El Observador una fuente con acceso a la estrategia parlamentaria del oficialismo. Esa frase explica el nuevo movimiento de la Casa Rosada: profundizar la disputa con el ex mandatario, pero preservar los puentes con los sectores amarillos que aún pueden acompañar leyes o, al menos, evitar movimientos opositores coordinados.

La jugada también tiene un componente defensivo. La Libertad Avanza sabe que atraviesa una de sus crisis internas más fuertes desde que llegó al poder, como consecuencia del caso Adorni, y necesita impedir que la oposición consiga una foto de debilidad en el Congreso. En ese marco, bloquear el quórum para la interpelación del jefe de Gabinete se convirtió en una prioridad política.

Mauricio Macri en el streaming del PRO.

El Gobierno aprovechó el "manifiesto" del PRO para profundizar su pelea con Mauricio Macri.

Mauricio Macri eligió a Karina Milei como su rival

El oficialismo entiende que el PRO quedó partido entre la conducción formal de Macri y los dirigentes que, por cálculo electoral o conveniencia legislativa, prefieren no dinamitar el vínculo con Milei. Esa diferencia es la que la Casa Rosada busca explotar. En Balcarce 50 consideran que el ex presidente necesita endurecer su posición para recuperar centralidad, pero que buena parte de su partido no está dispuesta a acompañarlo hasta el final.

La tensión tiene un trasfondo más amplio. Como contó El Observador, Macri eligió como principal rival dentro del Gobierno a la secretaria General, Karina Milei, a quien responsabiliza por buena parte de los errores políticos de la administración libertaria. En la Casa Rosada, en cambio, interpretan esa ofensiva como un intento del ex presidente por reposicionarse frente a un electorado del PRO que, según el análisis oficialista, fue absorbido mayoritariamente por LLA.

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El contraataque libertario, por ahora, será selectivo. La Casa Rosada evitará romper con los diputados amarillos que necesita para sostener algunas votaciones, pero buscará instalar la idea de que Macri actúa más por enojo personal que por una diferencia programática con el Gobierno. Esa línea discursiva ya empezó a circular entre funcionarios y operadores legislativos.

Macri, mientras tanto, prepara una agenda propia. Esta semana tendrá una actividad en Vicente López, luego viajará a Mendoza para participar de un encuentro de la Fundación Pensar y después partirá rumbo a los Estados Unidos por el Mundial. En el Gobierno miran esos movimientos con atención, pero también con una cuota de desafío: creen que cada aparición del ex presidente les permite reforzar la división entre él y el resto del PRO.

La relación entre Milei y Macri entró así en una nueva etapa. Ya no se trata solo de una disputa por lugares, candidaturas o influencia en la gestión. La pelea también se trasladó al Congreso, donde el Gobierno necesita que el PRO no se convierta en un aliado pleno de la oposición. Por ahora, la Casa Rosada consiguió su primer objetivo: aislar a Macri sin perder del todo a los amarillos.

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