ver más

El Gobierno quedó en offside tras la decisión de la selección de no venir en su totalidad a festejar el subcampeonato del Mundial 2026. La administración de Javier Milei preparó seis opciones para recibir al plantel, pero el equipo de Leonel Messi eligió no celebrar y dejó al oficialismo con el dispositivo armado y sin fiesta.

Los motivos de la decisión fueron varios. El primero fue el malestar del seleccionado por las constantes declaraciones del presidente Javier Milei sobre que iban a dejar libre la Casa Rosada para que los jugadores y el cuerpo técnico festejaran allí. En el plantel tomaron esas formas como una presión, la sensación de que se los empujaba a una foto que nunca habían pedido.

más Noticias

El Gobierno busca recuperar la iniciativa después de quedar offside con la selección

A la concentración llegaban, además, las noticias de los escenarios que evaluaban las autoridades, sobre todo que desde la Nación solo veían como posible un festejo en la Casa Rosada o en el Obelisco. "Además, este equipo no festeja segundos puestos porque ya salieron campeones", le dijo a El Observador una fuente con diálogo constante con el plantel del seleccionado.

Puertas adentro, hay quienes creen que el Gobierno se apuró. En el oficialismo sostienen que se debió haber esperado antes de que Milei oficializara la decisión de dar un feriado nacional, debido a que desde la AFA, hasta ese entonces, no había habido una respuesta a la única comunicación formal que realizó el jefe de Gabinete, Diego Santilli, designado como nexo entre la Casa Rosada y la conducción del fútbol.

El Gobierno busca dejar atrás la polémica con la selección argentina tras quedar offside con los festejos.

Javier Milei mantiene su postura de "no criticar a Lionel Messi" y la réplica al Gobierno

El propio Presidente confirmó el desenlace con un tono inusualmente medido. "A los jugadores se les dio la opción de seis distintos festejos. Frente a la tristeza que les ha causado no ganar el partido final, decidieron no hacer festejos", indicó sobre la determinación del equipo. "Respetemos la decisión que hayan tomado los jugadores", pidió el mandatario. "También es duro saber que uno estuvo a un paso y no lo logró. Es una situación de un dolor enorme".

El contraste quedó grabado en el regreso. Hubo una recepción protocolar para el grupo de jugadores que volvió al país en el charter de Aerolíneas Argentinas: alfombra roja, la orquesta de Granaderos y un micro esperando al pie del avión. Las caras de los futbolistas al ingresar a ese micro fueron una. Cuando se cambiaron a otro en el medio del trayecto —menos de cinco minutos separan el aeropuerto de Ezeiza del predio de la AFA— y saludaron a la gente que los esperaba, fueron otra.

El Gobierno busca dejar atrás la polémica con la selección argentina tras quedar offside con los festejos.

Los preparativos para los festejos de la selección que no fueron

Esa doble postal resume el desenlace: el afecto de los jugadores estuvo con la calle, no con el protocolo. Fue tal el desconcierto en las horas previas que se avanzó igual en las seis opciones que mencionó el Presidente, cinco organizadas por la Nación y una propuesta por la Ciudad. La máxima que primó en la Casa Rosada fue clara: "a Messi no se lo critica en nada".

Pero hubo dos episodios de los que todavía no queda claro cómo dejaron la relación entre la selección y el Gobierno, ambos relacionados con Malvinas. El primero fue la prohibición de ingresar una bandera con la imagen de las Islas Malvinas a la semifinal contra Inglaterra, una medida tomada por la administración de Donald Trump que la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, se adjudicó como propia.

El Gobierno busca dejar atrás la polémica con la selección argentina tras quedar offside con los festejos.

El segundo llegaron con las declaraciones de Javier Milei en torno al despliegue, por parte de los jugadores, de una bandera con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas". Ambos capítulos quedaron flotando sobre un vínculo que el Gobierno intentó cultivar durante semanas con la "Messi señal" y que, tras el subcampeonato, terminó más lejos que nunca de la foto que el oficialismo buscó hasta el último minuto. La fiesta que no fue dejó al Gobierno con un operativo impecable y una certeza incómoda: en el fútbol, como en la política, no alcanza con poner la casa a disposición.

Temas:

Gobierno selección Mundial Javier Milei Lionel Messi

seguí leyendo