El Gobierno arranca la semana con un triple desafío para el presidente Javier Milei: el día después del velorio de Carlos " Indio" Solari, la presentación de la declaración jurada del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la reunión de la mesa política de La Libertad Avanza (LLA) el jueves en medio de un sinfín de peleas internas.
En la Casa Rosada admiten cierta incomodidad por el modo en que se procesó la muerte del líder de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Desde el minuto cero, el oficialismo vio cómo su postura inicial respecto a la figura del Indio Solari tuvo que ir modificándose sobre la marcha y todavía hay dudas internas sobre si se pagó o no un costo político.
El Gobierno, incomodo con el velorio del Indio Solari
Primero hubo una negativa total a hacer cualquier tipo de concesiones. Luego, el discurso mutó hacia un argumento centrado en la seguridad pública, para finalmente intentar un acercamiento que llegó tarde y a media máquina. Con el diario del lunes, y sin incidentes durante el velorio, el propio Javier Milei buscó excusarse en la partidización de la figura de Solari como motivo de la falta de acompañamiento del oficialismo.
La explicación no cayó del todo bien dentro de las filas libertarias, donde hubo dirigentes de peso que decidieron hacer públicas sus condolencias, marcando un contraste con la postura oficial y dejando expuesta una grieta interna respecto a cómo leer culturalmente este tipo de episodios.
MILEI
El Gobierno ante tres desafíos clave en la semana de inicio del Mundial.
La declaración jurada de Manuel Adorni, el segundo frente que ocupa al Gobierno
El segundo frente que ocupa la agenda es la presentación de la DDJJ de Adorni. El jefe de Gabinete tenía pensado hacerlo el viernes pasado, pero terminó tomando la recomendación de sus abogados de esperar un poco más ante nueva evidencia que tendría la Justicia sobre los gastos del ministro coordinador. La fecha tentativa es el jueves, que coincide con el inicio del Mundial, una jornada en la que la atención mediática estará dividida y eso, según leen en su entorno, podría jugar a favor.
Adorni ultima detalles de lo que será su defensa mediática y, sobre todo, judicial. El equipo de contadores que trabajó en la confección de su declaración jurada incluiría, de acuerdo a lo que pudo reconstruir El Observador, una serie de mutuos sumados a operaciones inmobiliarias y criptoactivos.
Este último punto es investigado por separado por el fiscal de la causa, que ordenó una serie de peritajes que demorarán aproximadamente 90 días. El plazo deja en claro que el tema, lejos de cerrarse con la presentación de la DDJJ, va a acompañar al jefe de Gabinete durante buena parte del segundo semestre.
Manuel Adorni (1)
El Gobierno ante tres desafíos clave en la semana de inicio del Mundial.
La mesa política de LLA, en medio de seis peleas internas
El último desafío de la semana para Milei es la reunión de la mesa política de LLA, programada para el jueves, en un momento en que coexisten al menos seis peleas dentro del Gobierno. La principal es la del asesor presidencial Santiago Caputo contra Martín Menem, Eduardo "Lule" Menem y Juan Bautista Mahíques, una disputa que combina poder territorial, manejo legislativo y control de áreas sensibles del Estado.
Pero no es la única: también está la pelea de Karina Milei contra Patricia Bullrich, que viene escalando con cruces públicos y operaciones cruzadas en medios afines a cada sector. A esos focos se suman tensiones por el armado bonaerense, la pulseada por la lapicera en designaciones de segunda línea y la disputa por la conducción de la estrategia comunicacional.
Son todos temas que vienen postergándose reunión tras reunión sin que el Presidente termine de inclinar la balanza para ninguno de los lados. Esa indefinición, según describen en distintos despachos oficiales, es leída por algunos como una estrategia deliberada de Milei para mantener el equilibrio entre las distintas tribus y por otros como una falta de decisión que termina amplificando los conflictos.
La foto de la mesa política del jueves será, en ese sentido, más que un encuentro de coordinación: funcionará como termómetro para medir cuánto margen real tiene el oficialismo para ordenarse de cara a una segunda mitad del año marcada por el calendario electoral, la negociación con el FMI y una agenda parlamentaria que se anticipa cargada.