El presidente Javier Milei protagonizó este martes la ceremonia central de los festejos por el 78° Día de la Independencia de Israel, en el Monte Herzl de Jerusalén. Subió al escenario para cantar Libre, la popular canción de Nino Bravo, encendió la última de las 12 antorchas que representan a las tribus del pueblo judío y pronunció un discurso en el que reafirmó la alianza entre los dos países y su voluntad de trasladar la embajada argentina a Jerusalén. Fue, según informó la delegación oficial, el primer jefe de Estado extranjero en participar de esa ceremonia.
Embed - El Observador AR on Instagram: " "Tengo la alegría de decir que Argentina e Israel no son meramente socios. Son naciones amigas” En su intervención en la ceremonia por el 78° Día de la Independencia de Israel, Javier Milei celebró el vínculo actual que tienen ambos países. "Me siento profundamente agradecido de poder encender una de las 12 antorchas que representan a las tribus del pueblo de Israel y, más especial aún, que sea la última, la más importante de todas", aseguró el presidente."
"En esta vida hay socios y hay amigos. Los socios se unen momentáneamente por un interés utilitario y luego cada uno sigue su camino. Los amigos, en cambio, forjan lazos inquebrantables para toda la vida, unidos por valores morales y compartidos. Tengo la alegría de decir que Argentina e Israel no son meramente socios, son naciones amigas", afirmó el mandatario ante un auditorio colmado en el Monte Herzl. Antes de tomar la palabra, Milei había compartido el palco con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, a quien en su discurso llamó su "queridísimo amigo".
En el mismo acto, el presidente también recordó una frase del general José de San Martín —"Seamos libres, que lo demás no importa nada"— y trazó una analogía con la festividad judía de Janucá: "Como nos enseña Janucá, la luz siempre triunfa sobre las tinieblas", sostuvo. Además, se mostró "profundamente agradecido" por encender la última antorcha, "la más importante de todas, ya que cierra el ciclo y las engloba todas, testimoniando la unidad inquebrantable del pueblo judío".
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Traslado de la embajada y posicionamiento geopolítico
La insistencia de Milei en trasladar la sede diplomática argentina a Jerusalén "tan pronto como las condiciones lo permitan" tiene un peso político considerable. La comunidad internacional, en su mayoría, reconoce a Jerusalén como un territorio en disputa entre Israel y Palestina, y la mayor parte de los países mantiene sus embajadas en Tel Aviv. El gesto del gobierno argentino se alinea con una postura adoptada anteriormente por Estados Unidos durante la primera presidencia de Donald Trump, y representa un respaldo geopolítico explícito a Israel en un momento de tensión regional extrema.
La visita de Milei se produjo en un contexto de alta volatilidad: a pocas horas del vencimiento de la tregua pactada entre Washington y Teherán, ambas partes se acusaban mutuamente de haber incumplido el alto al fuego y el compromiso de reapertura del estrecho de Ormuz, la vía marítima estratégica por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Las negociaciones de paz convocadas por Pakistán en Islamabad no llegaron a iniciarse en la fecha prevista: el vicepresidente estadounidense JD Vance y el titular del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, permanecían aún en Washington y Teherán respectivamente, a la espera de señales que habilitaran el diálogo. Irán busca mantener el control sobre Ormuz y preservar su programa nuclear; Estados Unidos exige exactamente lo contrario en ambos puntos. En ese marco de tensión, la presencia de Milei en el Monte Herzl —un sitio que, por su ubicación, sería un blanco expuesto en caso de un ataque con misiles balísticos— fue parte de una agenda comunicada por la Casa Rosada con notable cautela.
Últimas actividades de la visita
La actividad del presidente fue intensa desde temprano. A las 4.30 (hora argentina), Milei se reunió con rabinos en un encuentro vinculado a su estudio personal de la religión judía. El día anterior había recibido una distinción de la Academia de Estudios Talmúdicos en la Yeshiva Hebron, una de las instituciones religiosas más prestigiosas de Israel, que forma a la elite del judaísmo ortodoxo. Un testigo de esa visita describió la recepción de los estudiantes: "La visita a Yeshiva Hebron fue una locura. Milei rompió el protocolo, se fue por un pasillo y los chicos se le abalanzaban. Nunca vi nada parecido".
A media mañana, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, el presidente visitó la Iglesia del Santo Sepulcro, el lugar más sagrado del cristianismo. La fecha tuvo una carga simbólica adicional: se cumplía exactamente un año del fallecimiento del papa Francisco. Pese a la relación distante —y en tramos abiertamente tensa— que mantuvo con el pontífice argentino en vida, Milei le envió desde ese sitio "un abrazo a la distancia" y lo definió como "el argentino más importante de la historia".
Para el cierre de la gira, antes de emprender el regreso a Buenos Aires, el presidente tiene prevista una segunda visita al Muro de los Lamentos, el sitio más sagrado del judaísmo. Aún no se confirmó si Netanyahu lo acompañará. La comitiva, integrada también por el asesor presidencial Juan Bautista Mahiques, tiene previsto regresar a Buenos Aires el miércoles al mediodía. Esta fue la tercera visita de Milei a Israel desde que asumió la presidencia en diciembre de 2023.