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A poco de empezar 2025, Javier Milei se puso al frente de cuatro "batallas" simultáneas.

Una: lo que considera una nueva conspiración de los "econochantas" para instalar la idea de que el tipo de cambio está "peligrosamente atrasado".

Dos: la que apunta a "desenmascarar" a la vice, Victoria Villarruel, quien, según Milei, volvió a pisar el palito y ponerse del lado "de la casta" al quejarse de que cobra "dos chirolas".

Tres: otra por la que intenta "comerse", uno por uno, a los dirigentes de Pro, para ponerlos al servicio de La Libertad Avanza, pero sin romper con Mauricio Macri.

Y cuatro: la batalla que, según él mismo vaticina, lo llevará a terminar de salir del cepo, mientras la inflación sigue bajando y el riesgo país también.

Analicemos una por una.

Milei "versus" Cavallo

Milei asegura que no hay una "apreciación artificial" del peso frente al dólar.

Porque dice que la paridad está basada en una decisión "nueva" que nadie se había animado a tomar durante los últimos 60 años: el equilibrio fiscal, desde el minuto uno.

Equilibrio que, siempre según el presidente, se expresa a través del superávit primario, basado en un ajuste muy fuerte.

Fuerte e inédito.

Milei afirma, con lápiz y papel en la mano, que las decisiones virtuosas que explican la apreciación del peso, son las siguientes:

Milei recuerda que, ni bien asumió, el Banco Central dejó de emitir pesos, aunque todavía queda un rezago de pesos en el mercado, como producto del plan platita de Sergio Massa y el sobrante de diferentes "papeles" que aún hay dando vueltas.

El presidente asegura que ese rezago desaparecerá, definitivamente, entre fines de este año y principios de 2026.

Por todas estas razones Milei considera que la advertencia que hacen economistas como el exministro Domingo Cavallo sobre el retraso cambiario es equivocada.

Y que, de nuevo, la apreciación del peso con respecto al dólar es genuina, y no artificial.

¿A qué considera el jefe de Estado una "apreciación del peso" con respecto al dólar "artificial"?

A la que intentaron, con distintos mecanismos, tanto Cristina Kirchner como Macri.

Cristina, por la vía de la devaluación y el déficit fiscal, lo que generó fue una escandalosa pérdida de reservas, que terminó derivando en una altísima inflación.

Y también Macri, por la vía del déficit fiscal y la toma de una millonaria deuda con el Fondo Monetario Internacional.

El jefe de Estado asegura que tampoco este momento es comparable con el fin de la convertibilidad.

Porque en aquel momento ya era evidente y muy dañina la aparición del déficit fiscal y la pérdida de reservas, y ahora sucede todo lo contrario.

Por todas estas razones, más lo que considera Milei la picardía de algunos economistas de tomar el tipo de cambio "real" en determinada época o fecha para argumentar que el "dólar está peligrosamente atrasado", el presidente calcula que el precio de la moneda norteamericana podría bajar todavía más, sin dañar a la economía real.

¿Cuánto más?

A cerca 700 pesos por dólar, sin provocar el más mínimo cimbronazo.

La segunda batalla de Milei es contra Villarruel no tiene ningún secreto.

Milei contra Villarruel

El presidente está convencido de que la vicepresidente, en su momento, apostó a que su compañero de fórmula no pasaría de marzo del año pasado.

Todavía guarda la sospecha de que ella se preparaba para postularse como una alternativa.

También está convencido de que Villarruel tiene un "ego desorbitado" que la hace creer que Milei llegó a la presidencia gracias a ella, y no como producto del humor social imperante.

Como sea, la imagen positiva de la vicepresidente parece cada vez más abollada, y bastante por debajo de la del propio Milei.

Su última intervención, quejándose sobre lo poco que gana, sin tener en cuenta el ingreso promedio de la mayoría de los argentinos, la coloca en el peor de los mundos: el de la dirigente insensible que solo se preocupa por ella.

A la tercera batalla de Milei hay que ponerla en contexto.

Milei "versus" los Macri

La libra junto al asesor Santiago Caputo y la secretaria general de la presidencia, Karina Milei, en lo que el propio Jefe de Estado ha dado en llamar el "triángulo de hierro".

Ya se sabe que Caputo considera que La Libertad Avanza no necesita ni a Mauricio Macri y ni al jefe de gobierno de la ciudad, Jorge Macri, ni al sello de Pro, para ganar las elecciones legislativas del año que viene.

Pero el que, al fin del día, quien tiene el poder de veto, es el propio Milei.

Y es precisamente Milei quien no quiere pelearse, por ahora, ni con el ex presidente ni con el jefe de gobierno de la Ciudad.

Tampoco se niega a establecer alianzas, ni con el Pro ni con otras fuerzas políticas, en ningún distrito de la Argentina.

Pero lo que tampoco quiere es convalidar decisiones políticas que lo hagan aparecer como manipulando el calendario electoral o el deseo de los votantes.

¿Y por qué dijo entonces "con el Pro o vamos juntos a todos lados, o vamos separados"?

Porque intenta marcarles la cancha no solo a los Macri sino también a todos los gobernadores de Juntos por el Cambio que ya anunciaron que anticiparan la fecha de la elección en sus respectivos distritos, para no ser arrastrados por la ola violeta de Milei.

Y lo está haciendo en vísperas de las negociaciones para armar listas en todo el país.

La cuarta batalla de Milei es la sintonía fina que piensa aplicar para salir completamente del cepo.

Cómo y cuándo salir del cepo

Tanto el presidente como el ministro Luis Caputo esperan confiados que Donald Trump termine convenciendo a los burócratas del FMI que tienen que desembolsar un nuevo préstamo.

Caputo asume que podría llegar, como mínimo, a los 12 mil millones de dólares y, como máximo, a los 20 mil millones de dólares.

Ambos calculan que, con esa inyección de dinero, el Banco Central podría hacer frente a una eventual corrida, en el caso de que las multinacionales que todavía no pueden girar dividendos a sus casas matrices, decidieran hacerlo todas juntas, en un solo momento determinado.

El equipo del ministro junto el presidente del Banco Central, Santiago Bausilli, estudian una propuesta alternativa, además de la fortaleza que implicaría recibir un nuevo préstamo del FMI, para evitar el "efecto puerta 12".

La de consensuar un cronograma escalonado de envíos de divisas al exterior con las empresas transnacionales que le permita al gobierno evitar cualquier eventual corrida contra el peso.

Milei confía en salir airoso de estas cuatro batallas.

Los números de la macroeconomía y las encuestas de expectativas, le estarían dando la razón.

Hay dos datos a los que Milei no deja de monitorear, además de los de la inflación: los de la baja de la cantidad de pobres, y los de la imagen de gestión.

El presidente cita al experto de la Universidad Torcuato Di Tella, Martin González Rozada, para decir que el porcentaje de pobres habría pasado del 57 por ciento en diciembre de 2023 al 38 por ciento en diciembre de 2024.

Una baja de casi el 20 por ciento, en menos de un año.

Y Milei se apoya en la consultora Aresco para comentar que la imagen positiva de su gestión se encontraría en el orden del 57 por ciento.

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