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El 18 de julio de 1994, Buenos Aires sufrió una tragedia que marcaría para siempre la historia del país. A las 9:53 de la mañana, una explosión devastadora sacudió la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), ubicada en la calle Pasteur al 633, en el barrio del Once. Un coche bomba cargado con alrededor de 300 kilogramos de explosivos destruyó completamente el edificio, causando la muerte de 85 personas e hiriendo a más de 300. La onda expansiva dañó seriamente estructuras vecinas y dejó un paisaje desolador en una zona habitualmente bulliciosa.

La explosión no sólo dejó un saldo trágico de vidas perdidas, sino también un gran número de heridos que fueron trasladados a hospitales en estado crítico. Las víctimas eran en su mayoría empleados de la AMIA, visitantes y transeúntes que se encontraban en las inmediaciones. El caos inicial fue gestionado por equipos de emergencia que trabajaron incansablemente en el rescate de sobrevivientes y la recuperación de cuerpos entre los escombros, una tarea que se prolongó durante varios días. Los daños materiales fueron extensos, con edificios adyacentes que sufrieron la destrucción de sus fachadas y ventanas rotas en un radio de varios metros.

La búsqueda de la verdad

La investigación del atentado comenzó inmediatamente, pero se vio marcada desde el inicio por irregularidades y controversias. La pista principal fue la de una camioneta Renault Trafic, que se cree fue utilizada como coche bomba. El vehículo había sido robado y adaptado para llevar a cabo el ataque. Las primeras investigaciones apuntaron a la organización terrorista Hezbollah, con vínculos con la República Islámica de Irán. En 2006, la justicia argentina acusó formalmente a varios ciudadanos iraníes, incluidos altos funcionarios del gobierno, de estar detrás del atentado. Estas acusaciones se basaron en evidencias recopiladas por diversas agencias de inteligencia y corroboradas por la justicia argentina.

La causa judicial del atentado a la AMIA ha sido una de las más largas y complejas en la historia del país. En los primeros años, el juez Juan José Galeano estuvo a cargo de la investigación. Sin embargo, en 2004, fue destituido por mal desempeño y encubrimiento, después de que se revelara que había pagado a un testigo para que acusara falsamente a un grupo de policías. Este hecho ensombreció aún más el proceso judicial y generó una gran desconfianza en la población sobre la imparcialidad de la justicia.

En 2005, el fiscal Alberto Nisman fue designado como titular de la Unidad Fiscal AMIA, creada para investigar exclusivamente el caso. Nisman presentó una denuncia en 2006, en la que acusaba a Irán de haber planificado el atentado y a Hezbollah de haberlo ejecutado. Durante años, Nisman trabajó en la recolección de evidencias y testimonios que respaldaran su hipótesis. Sin embargo, en 2015, un día antes de presentar una denuncia contra la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner por presunto encubrimiento de los sospechosos iraníes, Nisman fue encontrado muerto en su apartamento en circunstancias controvertidas.

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La muerte de Nisman fue inicialmente considerada un suicidio, pero posteriormente, en 2018, la justicia argentina concluyó que se trató de un homicidio. Este evento añadió un nuevo nivel de complejidad y controversia al caso AMIA, generando una serie de teorías y debates sobre las implicaciones políticas y judiciales del asesinato del fiscal. La denuncia de Nisman acusaba al gobierno de Fernández de Kirchner de haber negociado un memorándum de entendimiento con Irán que supuestamente buscaba encubrir a los sospechosos a cambio de beneficios comerciales.

El factor Irán

El memorándum de entendimiento entre Argentina e Irán, firmado en 2013, fue presentado como un acuerdo para cooperar en la investigación del atentado. Sin embargo, fue ampliamente criticado por las asociaciones de familiares de las víctimas y por sectores de la sociedad argentina que lo vieron como un intento de encubrimiento. El acuerdo nunca fue ratificado por el parlamento iraní y finalmente fue declarado inconstitucional por la justicia argentina en 2015. Este episodio dejó una marca indeleble en la política argentina y profundizó la sensación de desconfianza y frustración en torno a la búsqueda de justicia para las víctimas del atentado.

En los últimos años, la causa AMIA ha tenido algunos avances, aunque también ha enfrentado numerosos obstáculos. En 2019, un tribunal federal absolvió a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y a otros acusados de encubrimiento, aunque la causa sigue abierta y bajo investigación. Al mismo tiempo, se han realizado esfuerzos internacionales para que Interpol mantenga las alertas rojas sobre los sospechosos iraníes, pero hasta la fecha, ninguno de ellos ha sido extraditado a Argentina para enfrentar la justicia.

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Más recientemente, el 11 de abril de 2024, la Cámara Federal de Casación dio por probado que Irán estuvo detrás del atentado contra la sede de la AMIA, lo calificó como un delito de lesa humanidad y pidió reformas legales para poder juzgar a los profugos por el atentado “en ausencia”. Así lo sostuvo en dos fallos divididos en los que dejó firme la absolución del ex mecánico Carlos Telleldín por el ataque y redujo las penas de algunos de los acusados del encubrimiento que ejecutó durante la investigación. Los fallos fueron firmados por los jueces Carlos Mahiques, Diego Barroetaveña y Ángela Ledesma, de la Sala II de la Cámara de Casación Penal.

En su voto en el fallo sobre la responsabilidad de Telleldín, Mahiques escribió un ensayo sobre la posibilidad de acusar penalmente a Irán ante la Corte Penal Internacional por el atentado, pero señaló que no están dadas las circunstancias juridicas para que prospere esta iniciativa. Igualmente, propuso que las víctimas podrían iniciar una acción civil contra ese país.

“Sería imperativo prever la conducta ilícita internacional de los Estados de manera clara, precisa y taxativa”, escribió el juez y propuso que “la jurisdicción para juzgar tales conductas debe confiarse a una Corte Internacional imparcial, en ejercicio de una jurisdicción obligatoria”, y propuso una reforma de las reglas de las Naciones Unidas para el derecho penal internacional.

Verdad y justicia

El atentado a la AMIA sigue siendo una herida abierta en la sociedad argentina. A pesar de los esfuerzos por esclarecer los hechos y llevar a los responsables ante la justicia, el caso sigue sin resolverse completamente. La falta de condenas firmes y la muerte de Nisman han dejado muchas preguntas sin respuesta y han perpetuado un sentimiento de injusticia entre los afectados. La historia del atentado a la AMIA es una narrativa de tragedia y resiliencia, un recordatorio constante de la importancia de la justicia y la verdad en el camino hacia la reconciliación y la paz.

El 18 de julio de 1994 marcó un antes y un después en la historia argentina. El atentado a la AMIA no sólo fue un ataque contra la comunidad judía—la mayor matanza ejecutada fuera de Israel desde el Holocausto—, sino también contra toda la nación. La memoria de las víctimas y la búsqueda de justicia siguen siendo una prioridad, y cada año la sociedad argentina recuerda este trágico evento con la esperanza de que algún día se haga justicia y se revele toda la verdad detrás de uno de los actos más oscuros de su historia.

Javier Milei en el Foro Internacional de Contraterrorismo

El presidente Javier Milei encabezó este miércoles el discurso de cierre del Foro Internacional de Contraterrorismo, llevado a cabo en el Hotel Hilton en Puerto Madero, organizado por el Congreso Judío Mundial y el Congreso Judío Latinoamericano, en el aniversario número 30 del atentado a la AMIA. Durante su exposición, el mandatario apuntó contra “la inacción” y la “ineptitud” de algunos sectores de la política y la Justicia. “No venimos a hacer más de lo mismo, sino a plantear un quiebre de lo que hicieron los otros gobiernos respecto a la causa”, planteó el jefe de Estado.

“Mañana se cumplirán 30 años del atentado cobarde a la AMIA, a través del cual el terrorismo iraní se cobró la vida de 85 argentinos. No fue casualidad cuando lo hicieron. Se cumplirán tres décadas de impunidad, de cortina de humo y maniobras groseras de parte de personajes oscuros para cubrir atrocidades de nuestra historia”, denunció el mandatario al comienzo de su discurso.

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“Tres décadas de una causa eterna, de una montaña de hojas escritas, de cientos de miles de horas invertidas en investigaciones y procesos judiciales. Pero en este caso, no al servicio de esclarecer lo que ocurrió, sino de manipular la realidad, oscurecer la verdad y enviar la causa al olvido”, continuó el Presidente.

“Se cumplirán tres décadas en la que la política y la Justicia fueron o bien cómplices y encubridores del crimen, o actores impotentes, que le dieron la espalda a la tragedia mientras los responsables salían indemnes”, arremetió Milei. Y en sentido señaló: “La ineptitud y la negligencia fue tan grosera y transversal que la Corte Interamericana condenó al Estado argentino por no investigar correctamente la causa. Se cumplirán tres décadas de dolor para aquellas 85 familias argentinas”.

Acompañaron a Milei, parte de su Gabinete, entre quienes destacaron la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona y la canciller, Diana Mondino. Asimismo participaron del encuentro el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, y el de Paraguay, Santiago Peña, quienes tomaron la palabra antes del discurso del mandatario argentino.

Este jueves a partir de las 9:53 en la sede de la AMIA, se llevará a cabo el acto central en conmemoración del atentado, en el que se renovará el pedido de justicia en una ceremonia organizada por las autoridades de la mutual, representantes de la comunidad judía y familiares de las víctima. El presidente Milei estará presente en este acto, acompañado nuevamente por sus pares de Uruguay y Paraguay.

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