18 de mayo 2024
12 de marzo 2024 - 9:16hs

La Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Buenos Aires (AIEPBA) lanzó una importante advertencua en un comunicado en el que afirma que la cosmeticorexia “explotó” entre las niñas y adolescentes que concurren a los colegios. Esta tendencia, que comienza a ser más común entre niñas cada vez más pequeñas, se ve amplificada por las redes sociales, donde proliferan los y las influencers que promocionan rutinas de cuidado de la piel o skincare.

Así, cada vez es más frecuente encontrar menores de 12 años con uñas esculpidas y pestañas postizas, o adolescentes que comienzan con la aplicación de inyecciones ácido hialurónico, el uso de serum o cremas antiedad. O incluso la popularización de los festejos de cumpleaños con una sesión de spa para las niñas.

La cosmeticorexia, como se conoce a este trastorno, está relacionada con la obsesión por el cuidado de la apariencia sin imperfecciones y el uso excesivo de productos cosméticos. En la provincia de Buenos Aires, alcanzó niveles que despertaron la preocupación de las autoridades educativas.

“El interés de los adolescentes por intervenir en las redes sociales cada vez con mayor rapidez, buscando efectos estéticos perfeccionistas, modelos de imagen a seguir y -en muchos casos- con controles acotados, ha instalado entre los docentes privados en las aulas una problemática que ya se viene advirtiendo como una nueva adicción: la cosmeticorexia”, alerta AIEPBA, según publicó el diario Clarín. Para el secretario ejecutivo de la entidad, Martín Zurita, cada vez hay más casos y en las escuelas “es una nueva realidad que nos preocupa y nos alerta para ocuparse en las aulas”.

Los especialistas admiten que el fenómeno está potenciado por las redes sociales, reels de Instagram y videos de TikTok, que bombardean a chicos y chicas con contenido sobre la temática, un terreno en el que a muchos padres les resulta difícil intervenir. Incluso los dermatólogos han notado que cada vez es más frecuente que lleguen a la consulta jóvenes consultando por tratamientos y productos que ven en videos de TikTok o en reels de Instagram. Muchas veces, las madres los acompañan porque necesitan que el dermatólogo les explique los inconvenientes que puede traer aparejado el uso de los productos que indican los tutoriales.

“Lo aspiracional crea necesidad”, sostienen los expertos. Eso se traduce en el deseo de los y las adolescentes por tener el cutis perfecto o el cabello reluciente de su influencer favorita. Pero también en la primera infancia aparece la tendencia, “llegando a absurdos festejos en un spa para niñas de 4 o 5 años, que incluyen tratamientos con cremas, que aunque recreativos comienzan a sembrar una preocupación excesiva por lo estético”. Les preocupan las arrugas, la papada, las manchas y también ponen atención en cuidar el ángulo de su cara: la obsesión es verse perfectos.

Desde la asociación de escuelas privadas señalan que en las aulas se ve cómo día a día este juego inicial “toma ribetes adictivos” y puntualizan que las estudiantes consumen de forma desenfrenada productos de belleza que “no solo hacen mella en su autoestima sino también pueden dañar su salud dermatológica”.

Estos productos van desde rutinas de skincare, uñas postizas, maquillaje, tratamientos de cabello e incluso inyecciones de ácido hialurónico y colágeno, llegando a cirugías estéticas. Muchas chicas usan productos que están prescritos para adultos, lo que puede derivar en irritaciones, alergias, manchas e incluso quemaduras sobre el área aplicada. Los dermatólogos advierten que los daños más profundos pueden dejar secuelas irreversibles.

Según admiten docentes en los primeros años de secundaria, por ejemplo, hay chicas que van a la escuela con arqueador de pestañas para usarlo antes de salir al recreo o con uñas postizas. En los varones el cuidado radica especialmente en el pelo, con obsesión por los cortes y tinturas que antes no se veían en el colegio con tanta intensidad.

Los tutoriales publicitan muchos productos, el problema es que ante cuadros de acné o falso acné propios de la etapa de desarrollo, se requiere de un tratamiento farmacológico específico que solo puede indicar un dermatólogo. Los productos sin indicación agravan esos cuadros.

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