La historia del cine está llena de momentos decisivos, avances tecnológicos y, en muchos casos, mitos que se entrelazan con la realidad. Uno de esos mitos más fascinantes involucra a El satario, una película argentina de principios del siglo XX que podría haber sido la primera película pornográfica de la historia. Sin embargo, más allá de las suposiciones y los registros escasos, la falta de evidencia concluyente sobre su producción (aunque los especialistas coinciden en que fue filmada en algún momento entre 1907 y 1912) y contenido ha convertido a El satario en uno de los episodios más misteriosos del cine.
En la Argentina de principios del siglo XX, el cine era una novedad tecnológica que comenzaba a expandirse por todo el mundo. Mientras las primeras proyecciones cinematográficas fueron relativamente inocentes, pronto el sexo y la provocación se infiltraron en las primeras producciones clandestinas. Esto dio lugar a una subcultura secreta que vio a Buenos Aires como un posible epicentro de la producción de filmes con contenido explícito. Hernán Panessi, escritor y experto en cine, sostiene que la producción de películas explícitas comenzó a desarrollarse rápidamente debido a las condiciones sociopolíticas y económicas de la región. Buenos Aires, siendo un puerto clave en América Latina, facilitó la llegada acelerada de innovaciones tecnológicas, lo que permitió que las cámaras de cine llegaran de forma casi inmediata a la ciudad. “En ese momento, Buenos Aires tenía el puerto más grande de la región, y la tecnología cinematográfica llegaba muy rápido”, explica Panessi.
El mito de la primera película porno del mundo
El satario ha sido reivindicada por muchos como la primera filmación pornográfica de la historia, un título que, aunque no puede ser confirmado de manera definitiva, ha mantenido su estatus gracias a testimonios de la época y especulaciones históricas. Según Andrea Cuarterolo, doctora en Historia y Teoría de las Artes, quien investigó a fondo el tema, El satario se enmarca en una serie de films clandestinos que se produjeron en Europa y América Latina durante los primeros años del cine. Cuarterolo explicó que “en ese contexto, la pornografía en el cine era algo absolutamente clandestino, y los cineastas que se aventuraban en este terreno usaban seudónimos y ocultaban su identidad para evitar ser perseguidos”. Este hecho de clandestinidad no solo involucraba a cineastas, sino también a los actores, quienes preferían permanecer en el anonimato debido a los riesgos legales.
Aunque la Argentina no fue el único país involucrado en la creación de películas pornográficas, se sabe que las primeras cámaras de cine llegaron a América Latina a finales del siglo XIX, como la famosa cámara Edison que llegó a Brasil. Desde allí, la producción de films con contenidos eróticos se extendió rápidamente por varios países latinoamericanos, siendo Argentina uno de los primeros países en experimentar con este tipo de cine. Sin embargo, el origen de El satario sigue siendo incierto. Algunos aseguran que fue filmada en la ribera del Río de la Plata o en la zona de Rosario, Santa Fe, pero debido a la escasa documentación, el título de primera película pornográfica del mundo continúa siendo un tema debatido.
el-satarioel-sartorio-¿argentina-¿1907-¿primera-p0rno-de-la-historia-1.jpg
Los primeros films pornográficos, conocidos como stag films, se hacían a pequeña escala, con una sola copia destinada a un público exclusivo de hombres adinerados y aristócratas. Estos films de corta duración se proyectaban en “smokers”, salones exclusivos donde los hombres disfrutaban de la compañía de prostitutas y otros servicios. Estos films, en su mayoría de entre tres y cinco minutos, se mostraban en espacios secretos y cualquier intento de difusión fuera de esos círculos era condenado al fracaso. En palabras del historiador Luke Ford, "la censura y la ilegalidad de las películas de esta índole las obligaban a operar en un margen donde todo se hacía bajo pseudónimos, y la mayoría de los films se destruían o se incautaban cuando eran interceptados por las autoridades".
Estética avanzada y narrativa sorprendente para su época
Lo que distingue a El satario es su estética avanzada para la época. La película no sólo fue pionera en su contenido explícito, sino que también destacó por su montaje técnico, que incluía planos cercanos y detalles gráficos de los actores en una época en que tales técnicas eran casi inéditas. Cuarterolo destaca que “el film se caracteriza por una complejidad en el montaje que mezcla planos largos y cortos, además de un uso innovador de la cámara y la narrativa, lo que sugiere que el director tenía una formación cinematográfica considerable”.
A lo largo de la película, se puede observar a un sátiro, figura mitológica de la tradición romana, que observa a un grupo de seis ninfas jugando en un bosque. El sátiro, quien parece actuar como una representación del diablo, raptará a una de las ninfas, desencadenando una serie de escenas explícitas de sexo que habrían causado gran escándalo en su época. Para muchos estudiosos, como Panessi, la película representó una ruptura con la tradición de la pornografía de la época, que solía ser más rudimentaria y carente de narrativa. El argumento en El satario no es solo una excusa para mostrar sexo, sino que presenta una historia mitológica con una clara estructuración narrativa, algo que marcaría un hito para las futuras producciones del género.
El enigma de los actores y realizadores de El satario
Uno de los grandes misterios alrededor de El satario es la identidad de sus actores y realizadores. Los pocos registros disponibles no ofrecen detalles sobre los creadores de la película, lo que ha dado lugar a múltiples especulaciones. Según algunos historiadores, los actores podrían haber sido personas vinculadas a los burdeles de Buenos Aires, una ciudad donde la prostitución estaba legalmente regulada hasta 1936. Panessi afirma que es plausible que la producción de la película haya sido realizada por alguien con acceso a estos círculos marginales, como un director o productor extranjero que utilizó actores locales. “Es probable que hayan sido personas vinculadas a este mundo subterráneo, que no querían exponerse y por eso usaron seudónimos extravagantes y nombres en inglés”, explicó el especialista.
La falta de información concreta sobre los creadores y los actores ha aumentado la leyenda que rodea a la película. El hecho de que muchos de estos filmes clandestinos fueran destruidos o incautados por las autoridades contribuyó a su misticismo. Según Dave Thompson, autor de Black And White And Blue, “las copias de estos filmes estaban destinadas a desaparecer. La simple posesión de una película como El satario era un delito, y muchas de ellas se destruían durante redadas”.
el-satarioel-sartorio-¿argentina-¿1907-¿primera-p0rno-de-la-historia-2.jpg
La preservación de El satario y su influencia en el cine pornográfico
A pesar de los esfuerzos por mantener El satario en circulación de forma clandestina, las copias sobrevivientes hoy en día son extremadamente raras. Se sabe que una copia está guardada en el archivo del Kinsey Institute, en Indiana, que alberga una de las colecciones más completas de stag films. Esta copia fue catalogada entre 1930 y 1932, aunque la información sobre su origen sigue siendo incierta. Según el curador del archivo, “lo que sabemos es que la copia está en 16 mm y fue filmada en algún momento entre 1907 y 1912”. La copia llegó al Instituto Kinsey gracias a su inclusión en la compilación The History of Pornography, editada por el sello estadounidense Something Weird Video en la década de 1970.
Además, Cristian Sema, un conocido coleccionista argentino de cine raro, fue quien descubrió la copia de El satario en 2013. “La encontré en una edición de The History of Pornography en formato digital, después de varios años de búsqueda. No fue un hallazgo épico, pero para los que amamos este cine, es un hallazgo significativo”, relató Sema.
El debate sobre si El satario fue realmente la primera película pornográfica del mundo sigue abierto. Aunque algunos historiadores, como Joseph Slade, sostienen que la película fue realizada en 1912, otros argumentan que el film podría haber sido producido entre 1907 y 1911, mucho antes que otras películas reconocidas oficialmente como las primeras del género. La teoría más aceptada por los especialistas sostiene que El satario se rodó en Buenos Aires y que su sofisticación técnica la hace destacar entre las producciones contemporáneas.
A lo largo de más de un siglo, la película ha logrado sobrevivir a través de relatos, testimonios y especulaciones, convirtiéndose en un ícono del cine clandestino de principios del siglo XX. Lo que realmente importa es que El satario representa una pieza clave en la historia del cine erótico y de la pornografía, marcando el inicio de una industria que, aunque clandestina en sus primeros años, hoy forma parte de un fenómeno global. Y sí, la película se puede ver completa en Wikipedia.