La reforma del proceso penal federal y el espejo israelí: liderazgo institucional y cambio cultural
En una conferencia internacional sobre el Código Procesal Penal Federal y la experiencia israelí, los jueces federales Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky reafirmaron el rol central de la Cámara Federal de Casación Penal en la implementación del modelo acusatorio y en la respuesta a la criminalidad compleja.
El juez federal Ariel Lijo, escuchando la conferencia en primera fila
En la sede de la Cámara Federal de Casación Penal se desarrolló la conferencia internacional "Reforma del Código Procesal Penal Federal. La experiencia del sistema israelí", un encuentro que puso en primer plano uno de los procesos de transformación más relevantes del sistema de justicia argentino.
La apertura estuvo a cargo de su presidente, Diego Barroetaveña, quien asumió un rol central no sólo como presentador sino como impulsor político-institucional de la reforma y de su implementación concreta en el ámbito federal. En un discurso de fuerte contenido institucional, Barroetaveña destacó que la transición al nuevo modelo acusatorio "no es sólo una modificación normativa, sino un profundo cambio cultural en la administración de justicia".
"Cuando empecé a trabajar en la justicia, hace casi cuarenta años, la judicatura solo hablaba a través de sus escritos. Hoy la sociedad nos observa minuto a minuto. Y es sano que así ocurra", afirmó, subrayando la centralidad de la oralidad, la publicidad y la transparencia como pilares del nuevo paradigma procesal.
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El juez federal Diego Barroetaveña, presidente de la Cámara Federal de Casación Penal
En ese marco, el presidente de la Casación puso especial énfasis en la preparación edilicia, tecnológica y organizacional del tribunal ante la inminente entrada en vigencia del Código Procesal Penal Federal en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La remodelación de la sala de audiencias, la adecuación de la infraestructura y el fortalecimiento de la conectividad fueron presentados como condiciones indispensables para que la reforma no quede sólo en el plano normativo.
"Ni el mejor y más moderno de los automóviles funciona sin rutas adecuadas", graficó Barroetaveña, al destacar el trabajo articulado con el Consejo de la Magistratura y la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En esa línea, reivindicó el rol de la Oficina Judicial como "el gran centro de procesamiento, distribución y organización del trabajo" en el nuevo sistema.
Casación, reforma y criminalidad compleja
El juez Mariano Borinsky, integrante de la Sala IV de la Cámara, profundizó el análisis desde una perspectiva funcional e institucional. En su exposición, definió a la Casación Federal como "la máxima instancia penal de la Nación", encargada de unificar criterios, garantizar derechos constitucionales y dotar de coherencia al sistema federal.
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El juez federal Mariano Borinsky
Borinsky remarcó que la adopción del modelo acusatorio impacta de lleno en el rol del tribunal: "La fiscalía asume la conducción de la investigación, mientras que el juez se posiciona como garante imparcial del equilibrio entre las partes". En ese esquema, explicó, la Casación cumple una función clave al reinterpretar institutos tradicionales y fijar estándares en un proceso más dinámico, oral y concentrado.
El magistrado también vinculó la reforma procesal con los desafíos de la criminalidad compleja, destacando la necesidad de investigaciones más ágiles y estratégicas frente a delitos como el narcotráfico, el lavado de activos y la corrupción. "La lógica acusatoria no es meramente formal —sostuvo—; responde a la necesidad de dar respuestas eficaces sin resignar garantías".
La experiencia israelí: adversarialidad y eficiencia
El eje comparado estuvo a cargo del juez de la Corte de Distrito de Tel Aviv, Melamed Schmuel, quien aportó una mirada detallada sobre el funcionamiento del procedimiento penal en Israel.
"El sistema adversarial es el ADN del derecho israelí", explicó Schmuel, al describir un modelo en el que el juez llega a la audiencia sin conocer previamente la prueba y decide exclusivamente sobre lo que las partes presentan en debate. La contrainterrogación, señaló, es la herramienta central para la búsqueda de la verdad y para preservar la neutralidad judicial.
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El juez de la Corte de Distrito de Tel Aviv, Melamed Schmuel
El magistrado israelí destacó además el rol de los acuerdos de culpabilidad y de la mediación penal como mecanismos que permiten sostener la eficiencia del sistema sin colapsar ante la sobrecarga de casos. "Más del 80% de los procesos penales en Israel se resuelven mediante negociaciones de culpabilidad", afirmó, aunque advirtió sobre los desafíos que ello plantea en términos de transparencia, igualdad y control judicial.
Liderar el cambio
El cierre conceptual volvió a quedar en manos de Barroetaveña, quien convocó a asumir la reforma como un proceso colectivo. "No es un momento de personalismos —señaló—. Es el momento de trabajar en equipo, todos juntos".
La conferencia dejó así una doble enseñanza: por un lado, la centralidad institucional de la Cámara Federal de Casación Penal en la implementación del nuevo Código; por otro, el valor del diálogo comparado como herramienta para pensar los desafíos de un sistema de justicia que busca ser más ágil, transparente y cercano a la sociedad sin perder sus garantías fundamentales.
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El juez federal Ariel Lijo, escuchando la conferencia en primera fila