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La política argentina parece estar marcada por la mentira y la manipulación, y el caso de Victoria Tolosa Paz es un claro ejemplo. En recientes declaraciones, Tolosa Paz afirmó que no estaba involucrada en la causa judicial de los guardapolvos. Sin embargo, las investigaciones periodísticas demuestran lo contrario. Como lo mencionó Javier Milei, sin nombrarla directamente, Tolosa Paz ha sido señalada e imputada por su rol en esa causa.

Este es solo uno de los muchos episodios donde la ex ministra, que encabezó la “Mesa del Hambre”, ha sido protagonista de graves acusaciones. Durante su gestión, se detectaron irregularidades como la falta de entrega de guardapolvos destinados a niños y los vínculos con proveedores sospechosos que manejaban comedores fantasmas. Ante el crecimiento del hambre y la pobreza en Argentina, Tolosa Paz no puede escapar de la responsabilidad. Hay 5.500 millones de pesos cuyo destino es incierto, y tarde o temprano, tanto ella como su mano derecha, Leo Moyano, tendrán que rendir cuentas ante la Justicia.

Casos como este no salen a la luz por arte de magia. ¿Cómo se descubren? El periodismo tiene un papel clave en revelar la corrupción y las irregularidades que se esconden en las altas esferas de la política. No todos los periodistas son iguales, eso está claro. Generalizar, diciendo que "todos los periodistas mienten" o "todos los políticos son corruptos", es un error que solo genera confusión. No todos los actores son lo mismo. No se puede comparar a figuras de La Libertad Avanza con otros políticos como Máximo Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, o Hugo Moyano.

El periodismo responsable ha logrado que hoy conozcamos estos casos. Sin el trabajo de periodistas como Nacho Ortelli, o sin las investigaciones de programas como "La Cornisa", estos hechos habrían pasado desapercibidos. No es fácil ser periodista hoy en día. Podría quedarme callado y no pelearme con nadie, pero no sería justo conmigo ni con los ciudadanos. Si mañana Milei, por ejemplo, comete errores, también lo diremos. Nuestro compromiso es con la verdad, y el periodista debe ser independiente, sin fanatismos ni simpatías hacia ningún gobierno, sea del color que sea.

Las redes sociales también juegan un papel importante en la actualidad. Aunque a veces se las critique, hay que reconocer que son una fuente de información invaluable. Muchos periodistas se nutren de ellas, y eso está bien. Lo que no es justo es crear una grieta entre el periodismo tradicional y el que se hace en las redes. Hay buenos periodistas en ambos espacios, y también hay trolls y personajes anónimos que distorsionan la verdad.

Al final del día, nadie es dueño de la verdad absoluta. Debemos recordar que, aunque nuestras opiniones importan, el poder real no está en nuestras manos, sino en la capacidad de cada ciudadano de discernir la verdad entre la maraña de mentiras que se tejen desde el poder.

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