En Maldonado, los incidentes que identifica por mes el sistema de recolección de residuos pasaron de unas 20.000 a unas 30.000 desde que se incorporó GROPP, una plataforma uruguaya con cámaras e inteligencia artificial. Una parte importante corresponde a basura diseminada alrededor de los contenedores, que ahora se detecta sin que ningún vecino tenga que avisar.

“Esos 10.000 casos adicionales no son problemas nuevos: son problemas que antes no se veían”, explicó Gastón Lieutier, cofundador de GROPP. Según la empresa, además, la resolución de esos incidentes mejoró entre 30% y 40%.

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“Si la tuviéramos que definir en pocas palabras, te diría que es una plataforma de inteligencia operacional”, resumió Lieutier. El software reúne en un mismo lugar la planificación de rutas, la ejecución de cada servicio y el control de la flota, información que antes estaba dispersa entre el GPS, otros sistemas y planillas de Excel.

Los camiones llevan cámaras y sensores propios de GROPP, conectados a una tableta donde el chofer se loguea y recibe su orden de trabajo. En Maldonado, la operación más grande de la empresa, son tres cámaras, aunque pueden llegar a seis según lo que se quiera ver.

Una cámara apunta al contenedor cuando se vuelca, otra hacia adelante y una tercera al piso en el momento en que se levanta el contenedor. Esa última imagen es la que analiza el modelo para identificar los llamados diseminados: la basura que quedó alrededor y que el camión, que solo vuelca el contenedor, no puede recoger.

En Maldonado las rutas son fijas y se planifican cada seis meses: en temporada baja hay entre 10 y 15 por día, y cada camión lleva un solo chofer. En la tableta, cada contenedor pasa de anaranjado a verde cuando se completa el servicio, y si no se pudo hacer, el chofer registra el motivo.

Cada detección llega con fecha, hora, vehículo y un porcentaje de certeza. Un supervisor confirma o rechaza el caso. Según Noelia Dinardi, integrante del equipo de GROPP, esa interacción humana es la que fue entrenando el modelo para que aumente la probabilidad de acierto en lo que detecta de forma automática.

Una vez confirmado, el reclamo entra en una cola donde se asignan recursos. El chofer no se baja del camión, así que el servicio lo hace otro vehículo con personal que sí levanta los residuos, probablemente el mismo día. “La idea es automatizar esto, que sea la cámara la que reconoce”, dijo Lieutier.

El reconocimiento de imágenes con inteligencia artificial no es nuevo, aclaró, pero la diferencia está en la calidad actual: “Ahora los modelos son mucho más precisos”. En concreto, la empresa toma modelos ya existentes y los entrena con sus propias imágenes.

Lo que se ve ahora y antes nadie reclamaba

Lieutier agregó que, en general, los diseminados aparecen cuando la persona no abre el contenedor y deja la basura afuera: “Generalmente no es porque el contenedor esté lleno”. Igual, aclaró que las causas todavía habría que investigarlas.

Los camiones también tienen lectores RFID, una etiqueta que funciona como un código de barras y que se lee cuando se levanta cada contenedor. Así cada servicio queda registrado con evidencia. El GPS no alcanza: un camión puede estar 30 segundos en un punto sin vaciar el contenedor.

La inteligencia artificial también se usa para anticipar si un recorrido no llegará a completarse a tiempo, con una o dos horas de margen, y propone alternativas como reasignar contenedores a otro camión o modificar la ruta, según la empresa.

La plataforma suma otras funciones: marca consumos de combustible fuera de lo normal, puntúa a los conductores según sus frenadas y curvas bruscas, y tiene un agente llamado Groppy al que los gestores le hacen preguntas desde el celular. También se prueba una cámara que detecta somnolencia del chofer.

“La inteligencia artificial nos permite pasar de registrar lo que ocurrió a anticipar lo que puede ocurrir. Las personas siguen decidiendo, pero ahora con datos que antes no tenían”, dijo Dinardi.

El próximo paso es identificar qué tipo de residuo cae al camión, un desafío más complejo porque, según Lieutier, la imagen se captura “en un flash”. Desde Maldonado también pidieron usar las cámaras para detectar dónde hay pasto largo y programar el corte.

Para desarrollar esas funciones, la empresa también usa IA. “Hoy es todo. Todo se desarrolla con agentes”, dijo Lieutier, una forma de trabajo que lleva un año y medio. Los usuarios, además, envían sugerencias de mejora desde la misma plataforma.

GROPP nació en 2020, cuando Ecotecno, empresa uruguaya de gestión de residuos, necesitaba un sistema para presentarse a una licitación de la Intendencia de Maldonado y no encontró uno adaptado a su operación. Trabajadores de Sensordata y Arnaldo C. Castro desarrollaron entonces la plataforma desde cero.

Hoy tiene más de 500 camiones conectados y, en gestión de residuos, da servicio a más de 1,4 millones de habitantes. Según la empresa, la optimización de rutas permite reducir entre 20% y 30% los kilómetros recorridos.

Además de Maldonado, funciona en Rivera, Ciudad de la Costa, Pando, Las Piedras y el Municipio E de Montevideo. En Rivera, la Intendencia gestionaba la higiene urbana con planillas de Excel y los supervisores podían tardar hasta tres semanas en acceder a los datos, que ahora tienen en tiempo real.

Según Lieutier, otras intendencias tienen como mucho el GPS del Sucive, que muestra dónde está el camión y poco más. “El GPS existe desde hace 40 años, pero es una caja negra”, dijo.

La empresa está en conversaciones preliminares con la Intendencia de Montevideo, que tiene su propio sistema pero sin cámaras ni IA.

La plataforma también se aplica a distribución, logística y última milla, el tramo final de una entrega. GROPP avanza hacia Perú y Argentina.

La empresa presentará el sistema en el Smart City Expo World Congress, que se hará del 3 al 5 de noviembre en Barcelona. Dos integrantes del equipo estarán en el Pabellón Uruguay, coordinado por ANTEL, Uruguay XXI, Uruguay Innova e ITC.

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