La música popular uruguaya atraviesa un permanente proceso de relectura donde la historia y la contemporaneidad dialogan sin cortapisas. En una entrevista realizada en el programa La Playlist, del canal de streaming de El Observador, el compositor Fernando Cabrera y el músico y productor Diego Cotelo —líder del proyecto Bolsa de Naylon sobre la rama de un árbol, y miembro de la banda actual de Cabrera— abordaron los cruces generacionales, la vigencia de sus primeras obras y el fenómeno de la reinterpretación de un repertorio que ya es patrimonio cultural de la región.
Los músicos pasaron por El Observador a propósito de la presentación que tendrán junto al baterista y percusionista Juanma Cayota en el Festival Música de la Tierra, que tendrá lugar entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre en el Parque de la Amistad, en Villa Dolores. Cabrera y sus acompañantes tocarán en la segunda jornada del evento.
La revisión del pasado: entre la sorpresa y la autocrítica
En los últimos meses, el público asistió a la reedición discográfica del material de MonTRESvideo —el primer proyecto musical formal de Cabrera— y a la publicación de un libro centrado en la etapa de Baldío, su sucesor inmediato y el antecedente previo al comienzo de la carrera solista del cantautor, en el marco de un proceso de redescubrimiento y revalorización de su obra, que se suma a discos de versiones hechos por artistas uruguayos y extranjeros.
Consultado sobre cómo convive con este ejercicio de revisitar su propio pasado, Cabrera reconoció que el proceso resulta tanto concreto como profundamente emocional.
"Es un ejercicio removedor, pero sobre todo muy hermoso. Me encontré con algo que me dejó conforme, feliz de haberlo hecho a esa edad tan temprana, a los 20 o 21 años. Me llevé una linda sorpresa al encontrar cierta madurez en las composiciones y en los arreglos", expresó el músico durante su paso por El Observador.
Asimismo, el artista reflexionó sobre la persistencia de su identidad creativa a lo largo de las décadas. Para Cabrera, uno de los descubrimientos más llamativos al repasar aquellas grabaciones primigenias fue constatar que, ya a los veinte años, su perfil estético se encontraba consolidado: "Esas canciones las podría hacer hoy perfectamente. A esa edad uno ya tenía bastante definido lo que iba a hacer el resto de su vida".
Sin embargo, matizó aquella certeza con la memoria de la vulnerabilidad de sus inicios: "En esa época y muchos años después vivía lleno de dudas, interrogantes y sin seguridad alguna sobre lo que estaba haciendo. Siempre era una sensación de probar y ver qué pasa". Cotelo, por su parte, suscribió a la premisa como un motor ineludible del oficio creativo: "Yo sigo dudando de lo que estoy contestándote en este momento. Me parece fundamental dudar como persona y como artista; a partir de esas dudas encontramos cosas nuevas cada temporada".
El vínculo intergeneracional y el nacimiento de una colaboración
La relación entre Cabrera y Cotelo se gestó a partir de una serie de coincidencias y recomendaciones que demoraron años en concretarse. Entre risas, Cabrera recordó una anécdota fundacional vinculada a la madre de Cotelo, la periodista Alexandra Morgan, quien hace más de una década le había insistido en el talento de su hijo.
"Hace más de 15 años, la madre de Diego me decía: 'Fernando, tengo un hijo que es un músico increíble, tendrías que tocar con él'. Yo pensé que era la típica madre que cree que su hijo es un genio y descarté la idea. Pasaron los años, me vine a encontrar con él y era verdad. ¡Cuánto tiempo perdí!", admitió el autor entre risas.
El punto de inflexión definitivo ocurrió mediante un llamado telefónico sorpresivo en 2021, cuando Cabrera requirió un acompañamiento instrumental para la presentación de su disco Simple en el Teatro Solís, en plena época de aforos reducidos por la pandemia. Desde entonces, la colaboración mutó hacia diversos formatos, consolidando el dúo, participaciones en trío y la gestación de repertorios inusuales.
Consultado sobre la dinámica de los ensayos y la apertura a modificar estructuras clásicas, Cabrera señaló que su enfoque responde a una frustración fundacional: la imposibilidad de haberse convertido en un arreglador, un oficio de gran peso en la industria de antaño.
"En mi cabeza siempre está el ánimo de modificar las cosas, sacarle o agregarle. Acepto con mucha generosidad que ellos cambien cosas de lo que ya estaba hecho. El nervio o la columna de la obra es la misma, pero el lenguaje y el vestuario se pueden cambiar porque uno también cambia", explicó.
De la solemnidad a la metaironía: el experimento de Cabreras Improbables
Por su parte, Diego Cotelo se refirió al reciente EP Cabreras Improbables, editado junto a Bolsa de Naylon, un trabajo que cruza el cancionero de Cabrera con sonoridades contemporáneas, recursos digitales como el autotune y guiños a géneros populares diversos. El músico aclaró que se trata de un ejercicio de "metaironía" y resignificación afectiva.
"Faltar el respeto es una cosa que con mucho amor hacemos en Bolsa... desde el principio. Esto nació como un efecto residual de nuestros shows formales llamados Cabrera Bolsa. Mientras armábamos las versiones serias, surgían ideas más humorísticas que fuimos grabando en los ratos libres. Lo que empezó como un chiste, después de escucharlo un año y medio, hoy lo siento como un disco totalmente serio", señaló Cotelo en el streaming de El Observador.
Cabrera, por su parte, reafirmó su fascinación ante cómo otros artistas adoptan sus creaciones a lo largo y ancho del continente. Ya sea a través de versiones masivas de figuras como Jorge Drexler, No Te Va Gustar, el brasileño Ney Matogrosso o el propio proyecto de Cotelo, el compositor aseguró que su mirada crítica se anula por completo frente al hecho artístico ajeno.
"Me emociona siempre que alguien elija un tema mío para incluir en su repertorio. Deja de importar quién es ese alguien: si es un aficionado en un pueblito del interior de Argentina o si es una banda consagrada. Recibo la misma emoción. Es como ver que alguien más juega con tus hijos y los saca a pasear, además de que de alguna forma dejan de ser tuyos", concluyó.