Recibido por centeneras de ciudadanos al grito de "Sánchez dimisión", el presidente de Gobierno Pedro Sánchez viajó este viernes a la ciudad autónoma de Ceuta en medio de una crisis migratoria sin precedentes, donde cerca de 50.000 marroquíes atravesaron la frontera ilegalmente y al menos 24 perdieron la vida.
"Ceuta no se vende", "presidente dimisión" han sido algunos de los gritos de los ceutíes agolpados en las inmediaciones del Ayuntamiento, donde la Policía Nacional había acordonado la zona a la llegada del presidente este mediodía.
En declaraciones oficiales, Sánchez ha calificado lo sucedido como una "deplorable violación de la integridad territorial de Ceuta" y un "ataque a la integridad de España" y abrió la posibilidad de una reforma legal en referencia a la ley de Extranjería, para poder garantizar las repatriaciones en frontera de la manera más eficiente posible.
La ciudad autónoma de Ceuta ha vivido en las últimas horas una situación sin precedentes que la ha situado al borde del colapso. La entrada masiva de unos 49.000 inmigrantes a través del espigón fronterizo del Tarajal —tanto a pie como a nado— ha superado ampliamente la capacidad de respuesta de los efectivos de la Guardia Civil y ha obligado al Gobierno de España a ordenar el despliegue del Ejército para reforzar el control de la frontera.
Según los datos confirmados por el Ministerio del Interior, la cifra cuadruplica los registros de la crisis de 2021 y se consolida como el episodio migratorio más grave en la frontera con Marruecos en todo el siglo XXI, con un saldo trágico de al menos 24 personas muertas.
Pedro Sánchez: "Una deplorable violación de la integridad territorial"
Ante la gravedad de los acontecimientos, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha trasladado este viernes a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Tras mantener una reunión en el Palacio de la Asamblea con las fuerzas de seguridad, los mandos militares y el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, el jefe del Ejecutivo ha pronunciado una declaración institucional sin preguntas.
Sánchez ha calificado lo sucedido como una "deplorable violación de la integridad territorial de Ceuta" y un "ataque a la integridad de España". En su intervención, ha querido trasladar un mensaje de tranquilidad y respaldo absoluto a la población local: "Toda España está con los ceutíes. El Gobierno se hace cargo de su estado emocional y de la situación de angustia que están viviendo. Utilizaremos todos los resortes del Estado para preservar la seguridad y la convivencia en la ciudad autónoma".
El presidente del Gobierno ha recalcado que ha habido durante este año una reducción de los flujos migratorios irregulares hacia España de un 36 %, y que lo sucedido en Ceuta es una situación "inédita", un "repunte" que rompe esa dinámica.
Con la colocación de las citadas boyas, el Gobierno considera que ya existirá una barrera de contención y por tanto se podrán desarrollar "repatriaciones en frontera". En ese sentido, Sánchez también ha abierto la puerta a "modificar algunos aspectos de las leyes" para que las repatriaciones se puedan hacer "de la manera más eficiente posible".
El origen del éxodo masivo: mafias, desinformación y el papel de Marruecos
En su comparecencia, el presidente del Gobierno ha evitado responsabilizar directamente al Reino de Marruecos por la irrupción masiva de personas. En su lugar, Sánchez ha destacado la "cooperación" del país vecino en las labores de repatriación y ha atribuido el origen de la "avalancha" a las redes de tráfico de seres humanos.
Según ha apuntado el jefe del Ejecutivo, la crisis ha sido desencadenada por la "lectura interesada" que las mafias han hecho de una reciente sentencia del Tribunal Supremo. A esta circunstancia se ha sumado una intensa campaña de rumores difundidos a través de redes sociales y teléfonos móviles que prometían una supuesta apertura de la frontera española, lo que provocó que miles de personas se agolparan en el límite fronterizo intentando el cruce por la costa.
Despliegue del Ejército y acuerdos de devolución entre Madrid y Rabat
La presión fronteriza se ha mantenido intensa durante toda la madrugada, con miles de personas concentradas en las inmediaciones del espigón. Para mitigar el desbordamiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el Ejecutivo español ordenó la intervención de las Fuerzas Armadas en la zona.
Paralelamente, los gobiernos de Madrid y Rabat han anunciado un acuerdo formal para proceder a la devolución de todas aquellas personas que hayan accedido a territorio español de forma irregular.
Pese a que el anuncio de repatriación no ha logrado reducir totalmente la tensión en el perímetro, durante las últimas horas del jueves y la madrugada del viernes se han comenzado a registrar los primeros retornos voluntarios a Marruecos por la zona del Tarajal.
Coordinación institucional de emergencia ante el desbordamiento asistencial
La comitiva gubernamental desplazada a la ciudad autónoma ha mantenido contactos directos con todos los estamentos implicados en la gestión del operativo. Además de la reunión con el presidente Juan Jesús Vivas y el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez, Sánchez y Marlaska se han citado con los máximos responsables de la Policía Nacional, la Guardia Civil, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) y la Cruz Roja de Ceuta.
El objetivo central de la mesa de trabajo ha sido coordinar la asistencia humanitaria urgente y acelerar los protocolos de retorno en un escenario operativo al límite de sus capacidades.