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España sube el conflicto con Italia para tapar su inacción en Ceuta.

El Ministerio del Interior de España, el mismo que dejó ingresar a Ceuta más de 60.000 inmigrantes ilegales desde Marruecos, informó que entre la mañana y la noche del sábado se han practicado controles fronterizos a 199 pasajeros de terceros países procedentes de Italia en los pasajes de 12 vuelos.

Es el resultado de la primera jornada de aplicación de los controles reintroducidos por el Gobierno español en las conexiones aéreas y marítimas con Italia, con el que el presidente Pedro Sánchez intenta solapar la escandalosa tragedia de Ceuta (en la que hay un centenar de muertos) agitando el conflicto con el gobierno de Giorgia Meloni.

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En concreto, en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas se ha controlado un vuelo procedente de Roma, con 83 pasajeros nacionales de terceros países revisados por 4 funcionarios.

En aeropuerto El Prat de Llobregat, en Barcelona, los controles se han aplicado a dos vuelos procedentes de Milán y Roma, con 67 pasajeros controlados por 8 agentes, siendo los aeropuertos con mayor número de controles..

Y en el aeropuerto de Sevilla se han controlado dos vuelos, procedentes de Bolonia y Florencia, con 11 pasajeros revisados por 4 funcionarios, mientras que en Bilbao se ha controlado un vuelo procedente de Roma, con 5 pasajeros y 3 agentes desplegados.

En Valencia se han controlado tres vuelos, procedentes de Cagliari, Nápoles y Bari, con 33 personas verificadas por 8 funcionarios. En el aeropuerto de Alicante, en cambio, pese a la llegada de tres vuelos procedentes de Italia, no se ha realizado ningún control durante la jornada.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había comunicado este sábado a diferentes autoridades de la Unión Europea (UE) la decisión del Gobierno de restablecer los controles fronterizos en aquellos aeropuertos y puertos que mantienen conexiones directas entre el Reino de España y la República Italiana.

La comunicación ha sido remitida a la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Henna Virkkunen; al comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner; a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y a la secretaria general del Consejo de Ministros de Interior de los Estados miembros de la Unión Europea y de los Estados asociados a Schengen, Thérèse Blanchet.

En el escrito, Grande-Marlaska explica que las autoridades españolas siguen con atención la evolución de la situación migratoria en el espacio Schengen y, en particular, la presión migratoria registrada en la ruta del Mediterráneo central que afecta a la República Italiana y sus efectos sobre distintos Estados miembros por la actividad de las redes de delincuencia transfronteriza vinculadas a la migración irregular.

La impostura burocrática del gobierno de España, señalando los riesgos de la inmigración en Italia, intenta ocultar la cuestión de fondo: la crisis migratoria en el territorio español de Ceuta, adonde siguen asentados más de 10.000 inmigrantes ilegales provenientes de Marruecos, incluyendo un millar de ilegales menores y las derivaciones trágicas como la denuncia de violaciones a seis mujeres y actos de vandalismo en la ciudad africana.

Señales a la Unión Europea: los controles terminarán

Mientras las frases de los funcionarios de Pedro Sánchez transmiten agresividad hacia Italia, el comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, ha recibido señales por parte de los gobiernos de España y de Italia sobre un próximo final del episodio de tensión desatado por la imposición mutua de controles fronterizos a raíz de las conclusiones que ha extraído tras conversar con los titulares de Interior de ambos países, Fernando Grande-Marlaska y Matteo Piantedosi.

"Ambos me confirmaron que los controles en las fronteras internas son temporales", ha explicado el comisario en un mensaje publicado esta tarde en redes sociales tras sus nuevas conversaciones con ambos ministros, a quienes ha reiterado, en nombre de la UE, que "la confianza entre los Estados miembros es nuestra moneda más valiosa".

Brunner ha recibido garantías por parte de España de que "los eventos en Ceuta no tendrán un efecto duradero en el área de Schengen" y, por ello, ha añadido, "hay señales desde Italia de que los controles podrían levantarse pronto".

De este modo, una vez que cesen los intercambios de controles entre los dos países socios europeos, España y el presidente Pedro Sánchez deberá volver a poner el foco en resolver la crisis ocasionada en Ceuta por los miles de inmigrantes ilegales que siguen en el territorio.

De hecho, y para no abandonar sus vacaciones en la residencia canaria de La Mareta, el presidente Pedro Sánchez ha decidido enviar a cuatro de sus ministros a la comparecencia pedida con urgencia por el Partido Popular y Vox, los dos más importantes sectores de la oposición en España.

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