Acostumbrado a sorprender a sus enemigos políticos, Pedro Sánchez paga en la tragedia de Ceuta el precio de su fallida política migratoria. Por primera vez, luce debilitado y sus adversarios -de Núñez Feijóo a Giorgia Meloni y Donald Trump- buscan aprovechar el momento para atacarlo. En un año, España tendrá elecciones.