7 de agosto de 2026 9:27 hs

Marruecos está ahora a la vista de todos.

Faltaban sólo horas para que un aluvión de inmigrantes marroquíes cruzara ilegalmente la frontera para entrar a Ceuta, el enclave africano español.

Una imagen que fracturó a Europa, conmocionó al mundo y llevó al límite a esta pequeña ciudad donde todavía aguardan miles de almas en ojotas.

La noche anterior, Mohammed VI, el Rey de Marruecos, que en pocas ocasiones se deja ver en público, daba un discurso por el 27° aniversario de la Fiesta del Trono, que conmemora su ascenso al poder.

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“Nuestro país se encuentra hoy en una etapa crucial de su proceso de desarrollo, en la que debe prevalecer un ideal de confianza y optimismo frente a cualquier discurso susceptible de alimentar la desesperanza y la frustración”, dijo el monarca. En retrospectiva, una advertencia casi profética.

Mohammed VI, rey de Marruecos.

Mohammed VI, rey de Marruecos.

Los festejos que siguieron al discurso -con varias delegaciones diplomáticas e invitados internacionales- se realizaron en la localidad costera de M'diq (Rincón del Medik), a escasos kilómetros de la frontera con Ceuta, donde estallaría la tragedia.

Es cierto que el reino muestra una pujanza que uno no sospecharía a la luz de lo ocurrido.

Es una de las economías más competitivas del norte de África, ampliamente diversificada, y consolidada como centro manufacturero de Europa.

Fuerte expansión con desarrollo de industrias estratégicas

Si vamos a las estadísticas, la macro española, envidia de la Unión Europea (UE), empalidece frente a los números marroquíes. Marruecos viene de una expansión del 4,9% del PIB en 2025 y los principales organismos internacionales proyectan para este año un crecimiento en torno al 4,2%-4,4%, acompañado de una inflación entre el 1,3%- 1,6%.

El aumento de precios previsto para este año -un reflejo del aumento de los combustibles a nivel global- supone una aceleración respecto al 0,8% del 2025. Pero el reino viene de domar una inflación que en 2023 estaba en niveles del 6%.

España -una economía desarrollada- creció 2,8% en 2025, con una inflación del 2,5%, y se espera que el PBI avance 2,3% en 2026 mientras que la suba de precios sea del 3,6% (Banco de España).

Marruecos desarrolló varias industrias estratégicas como pilares de su desarrollo:

  • Es el mayor exportador de automóviles de África. Produce más de medio millón de vehículos anuales
  • Tiene un potente clúster aeroespacial.
  • Concentra el 70% de las reservas mundiales de fosfatos.
  • El gigante estatal OCP es líder global en la exportación de fertilizantes e insumos agrícolas clave.
  • El turismo actúa como un pilar estructural de ingresos y empleo de divisas.
  • Apuesta a transición energética. Inversión multimillonaria en infraestructura eólica y solar. Busca convertirse en un exportador global de hidrógeno verde.

El 27% de los menores de 25 años no tiene trabajo

Ahora, Marruecos tiene un problema de desempleo, en especial entre los jóvenes. La tasa de desempleo se situó en el 9,5% en el segundo trimestre de 2026, con un 11,9% en el medio urbano y un 5,4% en el rural, según el Alto Comisionado para la Planificación (HCP, siglas en francés). Venía de 10,8% el trimestre anterior.

Pero la tasa alcanza el 27,2% entre los jóvenes de entre 15 y 24 años y el 14,5% en la franja que va de 25 a 34 años. Además, el desempleo llega al 16,7% entre los poseedores de un título superior y baja conforme menor es el nivel de formación.

La tasa de paro en España es, de hecho , levemente superior (10,1%). Y también tiene un serio problema de desempleo entre los jóvenes, con una tasa que roza el 24%.

Pero desde ya que el nivel de vulnerabilidad que implica la ausencia de un sistema eficiente de asistencia social no es comparable.

Pero si utilizamos un indicador como el PIB per cápita nominal, que permite conocer el nivel de riqueza material promedio por habitante de un país, una aproximación más exacta al nivel de vida de sus habitantes, vemos que en Marruecos fue de u$s 4.842 en 2025 contra u$s 38.444 en España. De todos modos, la variable tampoco nos dice nada sobre la forma en que el ingreso se distribuye.

El despegue económico, concentrado en pocos centros urbanos

Casablanca, Rabat y Tánger son las grandes ciudades costeras que concentran las inversiones y las industrias. Las zonas rurales y las ciudades pequeñas ofrecen muy pocas oportunidades.

Los salarios son bajísimos y hay una fuerte desprotección social. Pese a la baja inflación actual, los precios de los alimentos básicos siguen altos debido a la falta de actualización de los sueldos.

A su vez, el sector agrícola, que emplea a casi una cuarta parte de la mano de obra, se enfrenta a una sequía estructural severa. Esto destruye miles de empleos rurales al año y obliga a la población campesina a desplazarse.

Cerca de dos tercios del empleo en Marruecos se desenvuelve en la informalidad. Esto significa que tener trabajo no garantiza salir de la pobreza. Las cifras oficiales aseveran que la pobreza alcanza a casi el 7% de la población aunque supera el 11% en el medio rural.

Existe así una brecha de desigualdad abismal. El desarrollo innegable que está en marcha se concentra en los polos urbanos atlánticos y del norte y deja afuera a la mayoría.

Es la historia de los marroquíes que se ven empujados por la desesperación a aferrarse a una esperanza difusa cuando en casa la prosperidad es algo de lo que sólo se habla en los discursos.

El Estadio Hassan II: 450 millones para erigir una catedral del fútbol

Pese a la invasión sobre Ceuta con sus jóvenes inmigrantes ilegales, Marruecos está construyendo el mega proyecto del Grand Stade Hassan II, una instalación diseñada para convertirse en el estadio de fútbol más grande del planeta y albergar partidos del Mundial 2030 junto a España y Portugal.

Con un presupuesto estimado en unos 459 millones de euros, la obra representa el pilar central de un plan más amplio de 1.600 millones de euros destinado a remodelar cinco recintos existentes y erigir esta macroestructura en las proximidades de Casablanca.

Diseñado por la firma internacional de arquitectura Populous junto al arquitecto principal Tarik Oualalou, el recinto se levanta sobre una superficie de 100 hectáreas en la localidad de Mansouria, en la provincia de Benslimane, a 38 kilómetros al norte de Casablanca.

Inspirado en las tradicionales tiendas del musem marroquí y rodeado de un entorno boscoso, el edificio estará cubierto por un techo de aluminio y será totalmente compatible con las exigencias de la FIFA.

Por si fuera poco, a esta mega obra se ha sumado la puja de Marruecos con España para ver cuál de los dos países albergará la final del Mundial 2030, un evento que los españoles daban por hecho y que debería jugarse en el estadio madrileño Santiago Bernabéu.

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