Estados Unidos concretó el traslado de 52 millones de dólares en asistencia militar desde Europa y Medio Oriente hacia Colombia, Perú, Ecuador y Panamá, cuatro países alineados con la administración Trump y considerados clave en la estrategia de la Casa Blanca para ejercer dominio en el hemisferio occidental y enfrentar a grupos “narcoterroristas” que define como amenaza directa a su seguridad.
El Departamento de Estado notificó al Congreso que recortará la asistencia militar a Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak para “combatir el narcoterrorismo en nuestro patio trasero y seguir protegiendo al Canal de Panamá”, al tiempo que reconoció que el hemisferio occidental ha sido descuidado en materia de apoyo militar.
Creación del Escudo de las Américas marzo de este año
“Estos fondos impedirán que los adversarios establezcan puntos de apoyo estratégicos en nuestro hemisferio”, señaló el Departamento de Estado en una alusión velada a China, que ha incrementado su presencia en la región mediante inversiones y tratados que la han convertido en un socio comercial de peso con creciente influencia geopolítica.
La redistribución de los fondos no elimina por completo el financiamiento militar de Washington para Túnez, Irak, Macedonia del Norte o Eslovaquia, aunque aún se desconoce el monto que permanecerá para esos países. El movimiento se produce en medio de las quejas reiteradas de Trump de que la OTAN no gasta lo suficiente en defensa, un señalamiento que afecta directamente a Macedonia del Norte y Eslovaquia, ambos miembros de la alianza.
La gira de Rubio
En una gira relámpago por Barranquilla, Quito y Lima, entre el 8 y el 10 de septiembre, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, selló una alianza operativa con Abelardo De la Espriella, Daniel Noboa y Keiko Fujimori para intensificar el combate al crimen organizado. Washington plantea la lucha contra el narcotráfico como una cruzada contra “grupos terroristas transnacionales” que desestabilizan la región y amenazan la seguridad de Estados Unidos.
Keiko Fujimori y Marco Rubio
AFP
Desde que llegó al poder, la administración de Donald Trump ha designado 21 grupos criminales de América Latina y el Caribe como “organizaciones terroristas extranjeras”.
El ascenso al poder de líderes de derecha, identificados con la administración de Donald Trump y su política de mano dura contra el crimen, le abrió a la Casa Blanca una oportunidad inédita para consolidar la adhesión formal de Colombia, Ecuador y Perú al Escudo de las Américas: la iniciativa con la que Washington busca articular operaciones conjuntas, compartir información de inteligencia e interceptar las rutas del narcotráfico sin asumir el costo político de actuar de forma unilateral.
En Lima, tras el encuentro con la presidenta Fujimori, Rubio señaló que “tener bandas criminales que estén operando con impunidad en el hemisferio es una amenaza directa a Estados Unidos” y recalcó que la Estrategia de Seguridad Nacional fija a la región como “una prioridad real” y no “simbólica”: “Lo que ocurre en este hemisferio nos afecta directamente”.
Las prioridades
Durante la reunión con Rubio el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, propuso a Washington el Plan Patriota Siglo XXI para “modernizar aviones, radares, drones, helicópteros, defensa aérea, inteligencia, fuerzas especiales”, para combatir a los grupos “narcoterroristas” como las FARC, el ELN y el Clan del Golfo que mantienen a Colombia como el mayor productor de cocaína del mundo.
Abelardo De la Espriella y Marco Rubio
AFP
En paralelo, la presidenta peruana, Keiko Fujimori, enfrenta una crisis de seguridad marcada por el auge de la minería ilegal, los asesinatos, la extorsión y las redes internacionales del narcotráfico, Rubio convirtió en uno de los hitos de su gira la incorporación de Perú al Escudo de las Américas, la iniciativa de la administración Trump para combatir al crimen organizado en la región.
La violencia ha convertido a Ecuador en el país más letal de la región, con 51 homicidios por cada 100.000 habitantes. Situado entre Colombia y Perú —los dos mayores productores de cocaína del mundo—, su territorio es un paso central para el narcotráfico: se estima que el 70% de la droga sale por sus puertos y costas, donde bandas locales operan en alianza con organizaciones albanesas y mexicanas.
Con el gobierno del presidente panameño José Mulino Washington anunció la entrega de cuatro drones de largo alcance, valorados en más de 6 millones de dólares, financiados por el Comando Sur de Estados Unidos. El objetivo es reforzar la capacidad del Servicio Nacional Aeronaval para vigilar fronteras remotas, proteger corredores marítimos estratégicos y desmantelar redes de narcotráfico y tráfico de personas antes de que alcancen territorio estadounidense.
Pete Hegseth secretario de Guerra de EEUU y José Mulino
CNN reveló que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos contemplan trasladar drones MQ-9 Reaper que actualmente operan sobre África al comando estadounidense responsable de Sudamérica como parte de una serie de despliegues de equipo militar en la región para futuras operaciones antinarcóticos y antiterroristas.
Analistas advierten que el desvío de fondos militares desde Europa y Medio Oriente hacia América Latina puede erosionar la confianza de los aliados tradicionales de Washington y debilitar su capacidad de cooperación. Jim Townsend, exsubsecretario adjunto de Defensa para Política Europea y de la OTAN, señaló a TIME que “se está erosionando silenciosamente, poco a poco, la confianza en Estados Unidos”, lo que a largo plazo podría dejar al país con socios menos fuertes y menos integrados.