La imagen es clara. Primero el defensor de la selección española, Dani Carvajal, pasa y apenas roza la mano del presidente Pedro Sánchez, durante el saludo de los campeones en Moncloa. Y luego, el ídolo de multitudes, la promesa del futbol ibérico, el más querido en esta Eurocopa, Lamine Yamal, pasó casi sin mirar a Sánchez.
Justamente, la frialdad del jugador de 17 años con Sánchez fue una puñalada política para un presidente socialista que se jacta de ser el gran impulsor de la integración con los inmigrantes en España. Yamal, hijo de padre marroquí y madre de Guinea Ecuatorial, no tuvo ningún gesto de simpatía con el jefe del gobierno español.
Moncloa prefirió bajarle el tono a las imágenes que circulan en las redes y fueron transmitidas por televisión. La ministra de Educación y Deportes, Pilar Alegría, ha considerado "impensable" que hubiese falta de respeto en el gesto de saludo del jugador de la selección española de fútbol Dani Carvajal al presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, en la recepción en el Palacio de la Moncloa tras ganar la Eurocopa 2024.
"Sinceramente, no puedo pensar, como alguna interpretación que he leído esta mañana, que fuese una falta de respeto. Es impensable y además incompatible con los valores de respeto y educación que el deporte representa", ha señalado Alegría en la rueda de prensa a una pregunta de la prensa. Nada dijo del ídolo más joven de España, Lamine Yamal.
Lo cierto es que no le salió bien a Sánchez la recepción soñada de los campeones. No pudo sacarle demasiado rédito político, aunque había aparecido en la televisión pública española en medio de los últimos partidos, alentando a la selección.
De hecho, trascendió que los jugadores hubiesen preferido no ir a Moncloa, pero el compromiso ya había sido asumido por la Federación Española de Fútbol.