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Birgitta de Suecia, quien falleció el 4 de diciembre a los 87 años en Mallorca, fue conocida por su carácter independiente y sus opiniones francas. En vida, se destacó por ser la princesa sueca que eligió vivir alejada de las estrictas obligaciones reales, lo que le generó tensiones con su propia familia, especialmente con su hermano, el rey Carlos XVI Gustavo. A pesar de ser la única de las cuatro hermanas del rey que mantuvo su posición en la línea de sucesión al trono sueco, Birgitta siempre mostró una actitud rebelde y directa.

En una entrevista de 2015, la princesa afirmó que su hermano "siempre ha estado celoso de mí" debido a su vida sin las restricciones de la realeza. A diferencia de sus hermanas, que contrajeron matrimonios morganáticos, Birgitta se casó con el príncipe alemán Juan Jorge de Hohenzoller, lo que le permitió seguir siendo parte de la línea sucesoria.

Sin embargo, su vida fuera de los compromisos oficiales no fue bien vista por el monarca, que en el comunicado sobre su muerte la describió como una "persona pintoresca y franca", a quien él y su familia echarán profundamente de menos.

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Birgitta de Suecia, falleció el 4 de diciembre a los 87 años en Mallorca.

Un amor por Mallorca

Aunque su corazón seguía vinculado a Suecia, Birgitta eligió Mallorca como su hogar durante más de tres décadas. Tras su separación en los años 90, se mudó a la isla, donde encontró una nueva vida centrada en su pasión por el golf. En varias ocasiones mencionó cómo, durante los veranos previos, había quedado fascinada por la isla, gracias a su amiga Olga Bestard, quien la invitó a pasar allí sus vacaciones.

Birgitta destacó que la mala fama de Mallorca en ese entonces era injustificada, y desde el primer momento, se enamoró de la isla.

"Descubrí Mallorca gracias a Olga. Cuando mis amigos me preguntaban a dónde iba de vacaciones, no quería decirlo. Decía que a España, pero no a Mallorca, porque la imagen de la isla era muy diferente en Alemania. Pero cuando llegué, me encantó. La magia de Mallorca me atrapó", explicó en una entrevista con Vanity Fair.

La princesa también compartió su amor por el golf, deporte que comenzó a practicar en Mallorca y que la llevó a ser una de las personalidades más destacadas en la isla en este ámbito. De hecho, se creó el Torneo de Golf Princesa Brígida en su honor. Con un hándicap de 17, Birgitta disfrutaba de su tiempo en los campos de golf, lo que la hizo una figura muy conocida en el ámbito deportivo de Mallorca.

En resumen, Birgitta de Suecia fue una princesa fuera de lo común, que vivió con libertad y se alejó de las expectativas reales. Aunque siempre mantuvo sus raíces suecas, fue en Mallorca donde encontró su verdadero hogar y felicidad.

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