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No todos los perros poseen las cualidades necesarias para convertirse en un compañero imprescindible para personas con discapacidad visual. El proceso de selección y adiestramiento canino es exhaustivo y solo unos pocos elegidos logran culminar con éxito esta compleja formación y ser un perro guía.

El Día Internacional del Perro Guía, se celebró el último miércoles de abril, y nos recordó la importancia de estos animales en la sociedad. Desde cachorros, los futuros perros guía se someten a un riguroso programa de entrenamiento que no solo evalúa su capacidad física, sino también su inteligencia y capacidad de iniciativa. Pero, ¿qué características específicas se buscan en estas mascotas para empezar su entrenamiento?

Proceso de selección canina: cómo se elige a un perro guía

La formación de un perro guía comienza mucho antes de su primer día de entrenamiento, incluso antes de su nacimiento, según mencionan desde National Geographic. Los futuros perros guía deben cumplir con exigentes criterios tanto físicos como de comportamiento, que se evalúan rigurosamente desde su selección genética. Esta meticulosa preparación inicial es crucial para garantizar su éxito en las tareas que desempeñarán.

Pexels Las razas retriever son las más utilizadas en la cría de perros guía.

La salud es otro pilar fundamental en la selección de estos caninos. Los perros guía no deben padecer condiciones como la displasia de cadera, codo u hombro, que pueden detectarse a través de radiografías a los pocos meses de vida. Si un cachorro muestra signos de estas afecciones, se le descarta para el entrenamiento y se le busca un hogar adoptivo. Por esta razón, es esencial que los criadores de estos perros estén altamente especializados y realicen controles de salud exhaustivos a los progenitores, minimizando el riesgo de enfermedades hereditarias.

Paso a paso: la guía de cómo entrenan a un perro guía

El primer paso en la formación de un futuro perro guía es su socialización, durante la cual se determinará si tiene o no el carácter idóneo para este trabajo. Un perro guía no debe reaccionar con agresividad, miedo ni estrés, incluso en condiciones en las que otros perros sí lo harían, ya que de hacerlo podría poner en peligro a la persona a la que acompaña.

Unsplash Los perros guía deben mantener la calma en diversas situaciones.

Pasado el período de socialización, los perros empiezan el entrenamiento propiamente dicho. Este va a cargo de una persona formada específicamente como instructor de perros guía y se realiza en primer lugar en las instalaciones de la institución encargada (en el caso de España es la Fundación ONCE, Organización Nacional de Ciegos Españoles), en circuitos que simulan todo tipo de situaciones y obstáculos que un perro guía podría encontrar a diario.

Durante la fase de entrenamiento se valora otro aspecto crucial para los perros guía: la memoria. Estos perros tienen que saber memorizar entre 60 y 70 órdenes distintas, así como reconocer y recordar dónde están los lugares a los que debe llevar a la persona a la que conduce. Esto también implica una tarea de "refrescar la memoria" con los lugares a los cuales no va a menudo.

Finalmente, si supera el entrenamiento, se le confiará a la persona que lo haya solicitado. Aun entonces, faltará ver si ambos forman un buen equipo, para lo cual es necesaria la confianza mutua. Generalmente, un perro guía trabajará entre 10 y 12 años, después de lo cual se ofrecerá en adopción a la persona con la que haya estado o, en segunda instancia, a alguna de las personas que han participado en su formación como entrenadores o cuidadores.

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