Cómo se cría y se entrena un perro guía, secretos y tips para un buen adiestramiento Cómo se cría y se entrena un perro guía, secretos y tips para un buen adiestramiento
La memoria canina juega un papel fundamental en la formación de perros guía.
No todos los perros poseen las cualidades necesarias para convertirse en un compañero imprescindible para personas con discapacidad visual. El proceso de selección y adiestramiento canino es exhaustivo y solo unos pocos elegidos logran culminar con éxito esta compleja formación y ser un perro guía.
El Día Internacional del Perro Guía, se celebró el último miércoles de abril, y nos recordó la importancia de estos animales en la sociedad. Desde cachorros, los futuros perros guía se someten a un riguroso programa de entrenamiento que no solo evalúa su capacidad física, sino también su inteligencia y capacidad de iniciativa. Pero, ¿qué características específicas se buscan en estas mascotas para empezar su entrenamiento?
Proceso de selección canina: cómo se elige a un perro guía
La formación de un perro guía comienza mucho antes de su primer día de entrenamiento, incluso antes de su nacimiento, según mencionan desde National Geographic. Los futuros perros guía deben cumplir con exigentes criterios tanto físicos como de comportamiento, que se evalúan rigurosamente desde su selección genética. Esta meticulosa preparación inicial es crucial para garantizar su éxito en las tareas que desempeñarán.
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Las razas retriever son las más utilizadas en la cría de perros guía.
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Selección genética rigurosa: los perros guía son cuidadosamente seleccionados incluso antes de nacer, buscando características físicas y de temperamento específicas que los hagan idóneos para su futura labor.
Tamaño ideal: los candidatos deben tener una altura a la cruz de entre 50 y 55 cm, lo que asegura que el arnés de trabajo quede a una altura cómoda para las personas a las que asisten.
Predilección por razas específicas: razas como el labrador, el golden retriever y cruces como el labradoodle son especialmente valoradas debido a su temperamento, tamaño y, en el caso del labradoodle, su pelaje hipoalergénico.
La salud es otro pilar fundamental en la selección de estos caninos. Los perros guía no deben padecer condiciones como la displasia de cadera, codo u hombro, que pueden detectarse a través de radiografías a los pocos meses de vida. Si un cachorro muestra signos de estas afecciones, se le descarta para el entrenamiento y se le busca un hogar adoptivo. Por esta razón, es esencial que los criadores de estos perros estén altamente especializados y realicen controles de salud exhaustivos a los progenitores, minimizando el riesgo de enfermedades hereditarias.
Control de salud riguroso: los criadores de perros guía realizan exhaustivos controles de salud a los progenitores para minimizar el riesgo de enfermedades hereditarias como la displasia de cadera, codo u hombro.
Descarte de candidatos con problemas de salud: los cachorros que presentan signos de enfermedades hereditarias son descartados para el entrenamiento y se les busca un hogar adoptivo, garantizando que solo los más aptos avancen en su formación.
Paso a paso: la guía de cómo entrenan a un perro guía
El primer paso en la formación de un futuro perro guía es su socialización, durante la cual se determinará si tiene o no el carácter idóneo para este trabajo. Un perro guía no debe reaccionar con agresividad, miedo ni estrés, incluso en condiciones en las que otros perros sí lo harían, ya que de hacerlo podría poner en peligro a la persona a la que acompaña.
Exposición a estímulos variados: durante la socialización, los cachorros son expuestos a una amplia variedad de estímulos, como otros animales, niños, personas adultas y diferentes entornos, para evaluar su capacidad para mantener la calma en diversas situaciones.
Periodo de socialización en familias de acogida: este importante proceso se lleva a cabo principalmente en familias de acogida voluntarias, que cuidan de los perros durante un período de tiempo que puede extenderse hasta los 15 meses.
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Los perros guía deben mantener la calma en diversas situaciones.
Pasado el período de socialización, los perros empiezan el entrenamiento propiamente dicho. Este va a cargo de una persona formada específicamente como instructor de perros guía y se realiza en primer lugar en las instalaciones de la institución encargada (en el caso de España es la Fundación ONCE, Organización Nacional de Ciegos Españoles), en circuitos que simulan todo tipo de situaciones y obstáculos que un perro guía podría encontrar a diario.
Entrenamiento bajo supervisión especializada: el entrenamiento se lleva a cabo por instructores especializados en instalaciones diseñadas para simular situaciones de la vida real que los perros guía enfrentarán en su trabajo diario.
Método de entrenamiento basado en recompensas y castigos: durante el entrenamiento, se utiliza un método que combina recompensas y castigos, positivos y negativos, para reforzar los comportamientos deseados y corregir los indeseados.
Preparación para diversos entornos: los perros guía son entrenados para desenvolverse en una variedad de entornos, desde entornos urbanos hasta zonas rurales, adaptándose a las necesidades específicas de las personas a las que asistirán.
Desarrollo de la desobediencia inteligente: durante el entrenamiento, se enseña a los perros a desobedecer órdenes que podrían poner en peligro a la persona a la que guían, como caminar hacia un obstáculo.
Durante la fase de entrenamiento se valora otro aspecto crucial para los perros guía: la memoria. Estos perros tienen que saber memorizar entre 60 y 70 órdenes distintas, así como reconocer y recordar dónde están los lugares a los que debe llevar a la persona a la que conduce. Esto también implica una tarea de "refrescar la memoria" con los lugares a los cuales no va a menudo.
Finalmente, si supera el entrenamiento, se le confiará a la persona que lo haya solicitado. Aun entonces, faltará ver si ambos forman un buen equipo, para lo cual es necesaria la confianza mutua. Generalmente, un perro guía trabajará entre 10 y 12 años, después de lo cual se ofrecerá en adopción a la persona con la que haya estado o, en segunda instancia, a alguna de las personas que han participado en su formación como entrenadores o cuidadores.