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La Fiscalía de Milán (Italia) abrió una investigación sobre los denominados “safaris humanos”, unos viajes macabros que tuvieron lugar durante el asedio de Sarajevo en la década de 1990.

Según las denuncias, ciudadanos adinerados, principalmente italianos, viajaban a la zona del conflicto para convertirse en francotiradores, disparando contra civiles indefensos que se encontraban atrapados en la ciudad sitiada.

Entre 1992 y 1996, Sarajevo vivió uno de los asedios más largos de la historia moderna, con más de 10.000 muertos debido a bombardeos, disparos de francotiradores y otras atrocidades.

En este contexto, surgió un fenómeno inquietante: personas provenientes de países europeos, dispuestas a pagar grandes sumas de dinero, viajaban para un “turismo bélico” donde el objetivo era disparar a civiles, como si fueran piezas de caza.

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Ciudadanos bosnios corren a refugiarse de los disparos en Sarajevo. EFE

Los viajes de los “turistas de francotirador”

Según los testimonios y la información de la Fiscalía de Milán, estos viajes eran organizados de manera que los participantes, generalmente personas con alto poder adquisitivo, viajaban desde Italia a Sarajevo a través de Belgrado, la capital de Serbia.

Una vez allí, los "turistas" eran trasladados a las colinas que rodean la ciudad, donde los francotiradores serbios tenían posiciones elevadas desde las cuales disparaban a los civiles que transitaban por las calles.

El impacto de los “safaris humanos” en Sarajevo

La investigación revela que durante el sitio de Sarajevo, los francotiradores no solo atacaban a los combatientes, sino que se dirigían principalmente contra los civiles.

La ciudad fue bombardeada y tiroteada de manera indiscriminada, con miles de personas atrapadas en los edificios, sin comida ni atención médica, mientras los francotiradores disparaban a cualquier persona que se asomara.

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Una mujer corre ante un edificio bombardeado en Sarajevo. EFE/ Archivo

El área más conocida por ser escenario de estos ataques fue la Sniper Alley, una zona que, durante los años de asedio, se convirtió en una trampa mortal para los habitantes de Sarajevo.

El caso tomó relevancia internacional, ya que se considera uno de los peores casos de “turismo de guerra”. Los actos descritos en los testimonios representan crímenes de guerra, ya que se cometieron contra civiles sin participación en el conflicto.

La Fiscalía de Milán está investigando los hechos bajo los cargos de homicidio voluntario agravado por crueldad.

Hasta el momento, la investigación ha identificado a varias personas involucradas, aunque no todos los detalles han sido confirmados públicamente.

La cooperación internacional de los organismos judiciales será fundamental para identificar a los responsables y esclarecer el número exacto de personas que participaron en estos macabros “safaris humanos”.

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