Christine Lagarde decidió que era el momento de contar su historia.
Su autobiografía -Lady First- se publicará el 29 de enero y generará un interés masivo. Después de todo, Lagarde es una suerte de celebrity financiera y sus memorias tendrán todo lo necesario.
La editorial Piper ya se encargó de anticipar que participan desde la ex Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, y el expresidente francés, Nicolás Sarkozy hasta la estrella de rock Bono.
Además, Lagarde es una mujer intrigante. Acaba de cumplir 70 años y es una de las mujeres más poderosas del mundo. Campeona olímpica de nado sincronizado de joven, conserva el gusto por el agua y ama el buceo. Hace cuarenta años que de alguna manera encuentra tiempo para practicar yoga.
Es vegana y tiene la costumbre de escuchar a Puccini cuando tiene que escribir un discurso para encontrar el “ritmo emocional”. Se casó dos veces y dos veces se divorció. Y hoy está en pareja con un empresario inmobiliario radicado en Marsella. Lo hacen funcionar hace 20 años.
Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, junto a su actual pareja.
Pero más allá del peso propio del libro, el mercado automáticamente empezó a sacar cuentas.
Es que en julio de este año la presidenta del Banco Central Europeo (BCE) finalmente confirmó la publicación del Financial Times de unos meses antes: su retiro del cargo antes del final de su mandato en octubre. Pero nunca hubo definiciones sobre fechas precisas.
En plena crisis energética por la prolongación de la guerra en Irán y el reinicio de un ciclo de suba de tasas, su alejamiento abre el interrogante de la sucesión en el BCE pero también el de su próxima escala.
¿Será el fango de la campaña electoral francesa como deslizó en algún momento para descender a la política y ayudar a sus compatriotas a frenar el avance de la extrema derecha de Marine Le Pen?
¿O cederá al insistente cortejo de la gente de Davos para que sea la gran anfitriona de la cumbre más exclusiva de los más poderosos del mundo en el recóndito resort suizo?
Lagarde, de gira por Alemania y Suiza para hablar de su vida
Lagarde tiene previsto tomarse el tiempo para promocionar su autobiografía, que se publicará en alemán y en inglés. Para eso, hará una gira por Alemania y Suiza durante febrero. Sólo la idea de repasar anécdotas de su vida se debe sentir como vacaciones en comparación con las conferencias que siguen a las decisiones de política monetaria.
El proyecto -que es una actividad privada y no utiliza recursos del BCE- fue abordado con la ayuda de un coautor, como es muy usual en estos casos.
Portada de la autobiografía que saldrá a la venta el 29 de enero.
Lagarde trabajó con un periodista alemán, Marc Hujer, quien escribe para la revista Spiegel y ya publicó tres libros, entre ellos una biografía del actor convertido en político, Arnold Schwarzenegger. No parecen ser perfiles muy afines.
Pero Lagarde y Hujer se conocen desde hace más de una década y Hujer la acompañó al sudeste asiático y a África para un perfil en 2013, cuando era directora gerente del FMI.
“Lady First” hace alusión al hecho de que Lagarde fue la primera mujer ministra de Economía y Finanzas de Francia, la primera en dirigir el FMI y la primera presidenta del BCE.
“Quiero que conozcan la cruda verdad de una niña rebelde de origen humilde y de clase media que asumió muchos riesgos, tanto calculados como espontáneos, y que, sin embargo, acabó ocupando los puestos más codiciados en la política, las finanzas y la vida internacional”, dice la banquera en el comunicado de lanzamiento del libro.
¿El lobby elitista de Suiza o la lucha despiadada de la política francesa?
Según reveló en su día Klaus Schwab —fundador del World Economic Forum (WEF), apartado del cargo en medio de acusaciones de irregularidades financieras que niega—, ya se había reunido con Lagarde para prepararla como su sucesora al frente de la organización que dirige el Foro de Davos.
Incluso estaba gestionando un apartamento para ella en la Villa Mundi de Ginebra, sede administrativa del WEF. Lagarde, miembro del consejo del WEF desde hace varios mandatos, fue descrita en agosto como “candidata potencial” por ese consejo.
Actualmente es copresidido de forma transitoria por André Hoffmann (vicepresidente de Roche) y Larry Fink (consejero delegado de BlackRock), quienes seguirán al mando, al menos, hasta la reunión anual de enero de 2027 en Davos.
Pero en forma pública, la propia Lagarde había insinuado que su intención era volver a la política francesa.
Con Macron imposibilitado constitucionalmente para un tercer mandato y el centro macronista debilitado ante el auge de Jordan Bardella (Agrupación Nacional) y Jean-Luc Mélenchon, el nombre de Lagarde tiene peso propia como una candidatura de “continuidad proeuropea” para las presidenciales de abril de 2027.
Lagarde nunca dijo si se presentaría ella misma o respaldaría a otro candidato —“voy a hacerme algunas preguntas”, respondió en julio— pero sí afirmó que “necesitamos oír una voz europea en el debate presidencial”.
Por esas vueltas de la vida, si llegara a presentarse como candidata, competiría por el mismo espacio centrista que Dominique de Villepin, su antiguo jefe cuando era ministra de Finanzas.