El umbral crítico en términos económicos son los 30°C.
Curiosamente, por debajo de esa temperatura, más calor está asociado a ganancias modestas de productividad. Pero por encima de ese nivel, las pérdidas se potencian dramáticamente. Al punto de que es posible medir cómo el rendimiento decrece por cada grado adicional.
La productividad por hora disminuye aproximadamente u$s 1,3 por cada grado en el rango de 30° a 35°C, según un estudio de la aseguradora Allianz. Al otro lado de esa frontera, cuando los termómetros ya no se apiadan de nadie, en muchos casos es necesario sencillamente parar.
El trabajo es el gran canal de transmisión económica de este calor extremo que azota a España, además del costo de desastres naturales como los incendios forestales.
Si a las olas de calor cada vez más frecuentes e intensas se suma el impacto económico de los voraces incendios forestales, el cálculo arroja que España puede sufrir pérdidas de hasta 7% de su PBI en los próximos cuatro años, lo que restaría a la economía unos 100.000 millones de euros.
En la infografía (ver arriba), se puede observar que España es una de las economías más expuestas a los efectos económicos de las temperaturas extremas sólo después de Japón, Francia, Italia y Alemania.
Calor extremo y efectos económicos “agobiantes”
Siguiendo la lógica de la caída de la productividad de los trabajadores por las temperaturas sofocantes, un dato interesante es que los ajustes salariales son los que siguen en la lista pero lo hacen con rezago. Así lo aclara Allianz en su ejercicio del impacto económico del estrés térmico en el período 2026-2030.
Este fenómeno pesa en el corto plazo en la rentabilidad de las empresas pero finalmente se traduciría en una caída gradual de hasta 1,3% de los salarios de los españoles y una retracción del consumo en torno al 5%.
Además del repliegue del PBI, los precios al consumidor treparían hasta rozar un 2% adicional en esos cuatros años, mientras que el desempleo sumaría 2,45 puntos porcentuales por efecto del calor extremo.
Finalmente, la pérdida de producción económica reduciría los ingresos fiscales a un ritmo del 1,3% anual. Los costos de atención médica y la reparación de infraestructura de emergencia elevarían, en paralelo, el gasto público. con un deterioro del déficit del 0,5% del PIB anual en promedio.
Los incendios forestales, hectáreas arrasadas y desprotegidas
España había registrado en 2025 el peor año de incendios de las últimas tres décadas, con 354.793 hectáreas arrasadas y cerca de 500.000 hectáreas quemadas desde 2023. Este año la devastación fue aún más severa.
El año pasado, los incendios generaron pérdidas cercanas a los 5.000 millones de euros pero las indemnizaciones del sector asegurador alcanzaron sólo 770 millones, según la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (UNESPA).
Desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ya vienen reclamando desde los eventos catastróficos sufridos el año pasado un seguro agrario que no solo cubra los daños inmediatos y un fondo estatal de recuperación agraria posterior al fuego.
Hoy la industria aseguradora utiliza tecnología sofisticada como satélites que permiten monitorizar 50 millones de hectáreas y detectar en forma precoz focos de calor, alertando a los habitantes hasta 35 minutos antes de que el fuego alcance sus zonas.
Se calcula que el costo aproximado de sólo la extinción de un incendio ronda los 10.000 euros por hectárea.
Desde COAG estiman que ése es un piso que puede trepar a más del doble cuando se suman las tareas de restauración en una sola campaña, teniendo en cuenta no sólo las pérdidas en cultivos y ganado, sino las consecuencias para el turismo rural, el comercio o la hostelería.
A su vez, estos desastres suelen potenciar el fenómeno de despoblación rural, lo que reduce el PIB regional entre un 0,11% y un 0,18% anual.
Crece la intensidad y la frecuencia de la olas de calor
El calor extremo se convirtió en un nuevo riesgo estructural de las economías.
Y Europa está especialmente expuesta. El llamado estrés térmico se multiplicó por siete desde los ochenta mientras que las muertes que ocasiona cada evento se quintuplicaron.
La vulnerabilidad es mayor que en otras regiones sólo por el hecho de que la penetración del aire acondicionado promedia un 19% frente a aproximadamente un 90% en los EE.UU.
Pero además, de acuerdo a un estudio reciente de Nature, tanto la frecuencia como la intensidad acumulada de las olas de calor muestran una tasa de aumento mucho más rápida en Europa en los últimos 42 años en comparación con el resto de las latitudes medias.
Los días de ola de calor registran un incremento medio tres veces más rápido en Europa. Y este aumento es aún más pronunciado cuando se trata de la intensidad, que es cuatro veces mayor.
Europa es el continente que se calienta más rápido en todo el mundo, con un aumento de temperatura que avanza al doble de la velocidad del promedio global.
Según los informes oficiales del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea y la Organización Meteorológica Mundial, mientras que el planeta se calentó una media de 1,4 °C respecto a los niveles preindustriales, Europa ya superó los 2,5 °C.