“Está claro que Vladimir Putin no lee Truth Social”.
Fue lo que dijo Volodimir Zelenski, el presidente de Ucrania, al que todavía le queda resto para la ironía.
Los rusos, con exportaciones suspendidas, liberarán diésel al mercado. Europa se indignó ante una jugada electoral de Trump que no bajará el precio del combustible, pero alimenta la caja de Putin. El bloque contraatacó con el mayor paquete de sanciones contra empresas de misiles usados contra civiles.
Fue lo que dijo Volodimir Zelenski, el presidente de Ucrania, al que todavía le queda resto para la ironía.
Es que justo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump anunciara a través de su red social una “tregua energética” , las fuerzas rusas bombardearon una empresa estatal productora de gas en Ucrania.
Al poco tiempo del anuncio, quedó claro que ninguna de las partes involucradas había sido consultada, algo bastante usual a esta altura en los manejos de Trump.
Pero fue sólo uno de los motivos que enfureció a la Unión Europea (UE).
Resulta que hay un pequeño detalle: la tregua está diseñada para cubrir en una primera fase sólo las refinerías de petróleo. Ucrania tiene solo una planta, mientras que Rusia cuenta con 32 enormes facilidades.
Kiev viene atacando sistemáticamente la industria petrolera de Moscú, lo que redujo su capacidad de refinar crudo en un 40%, según cálculos de la industria.
Esto obligó al presidente Vladimir Putin a tomar la decisión de suspender las exportaciones de diésel para asegurar el abastecimiento interno. Rusia es el segundo exportador después de Estados Unidos.
Junto con la guerra en Irán, fue uno de los factores que contribuyó al encarecimiento del combustible y que desató la ira de Trump con el precio de la gasolina por las nubes en plena previa electoral.
La jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, saltó indignada ante esta tregua “fabricada”. "La energía es extremadamente importante porque el invierno va a ser muy frío. Es importante que no se aplique sólo a las refinerías. Sin duda es en beneficio de los rusos".
Zelenski mantuvo el martes una llamada con el canciller alemán, Friedrich Merz, y coincidieron en que la tregua debe incluir también toda la infraestructura de electricidad ucraniana, una propuesta que Alemania piensa llevar al resto de la UE.
Pero el acuerdo de Trump para importar diésel de Rusia realmente levantó la temperatura de los europeos.
Prácticamente no hubo ministro de Exteriores que no saliera a mostrar su desconcierto ante una medida que alimenta la “máquina de guerra” de Rusia con recursos frescos.
El acuerdo, tal y como lo ha anunciado el presidente en las redes sociales, prevé que Moscú libere de inmediato 300.000 toneladas de diésel para Estados Unidos y los mercados mundiales, con otras 500.000 toneladas en noviembre y un millón más adelante.
Para facilitar el acuerdo, Washington emitió una amplia exención de sanciones para el diésel ruso hasta abril de 2027.
Es necesario recordar que Estados Unidos no importa petróleo ni gas rusos desde 2022, cuando el Gobierno de Biden los prohibió tras la invasión a gran escala de Ucrania por Moscú.
Ni hablar de la contradicción de que apenas un mes atrás Trump firmó un paquete de amplias sanciones contra Rusia. Pero más importante aún, los expertos en energía no terminan de entender la jugada estratégica.
Claramente es un gesto electoral, en la víspera de las elecciones de medio mandato de noviembre, con el precio del diésel un 70% arriba desde el inicio de la guerra en Irán en Estados Unidos.
Pero 300.000 toneladas equivalen a 2,25 millones de barriles cuando Estados Unidos exporta 1,5 millones de diésel por día. Dicho de otra manera, es un volumen que no cubre ni siquiera las necesidades de consumo de un día de los estadounidenses. Son
Difícilmente vaya a tener un efecto en el precio del combustible.
Pero sin duda logró subir la temperatura en Europa.
Al punto de que varios reflotaron -una vez más- la idea de usar los activos rusos congelados para dar un apoyo financiero más contundente a Ucrania.
Una maniobra que se barajó ya muchas veces, con implicancias legales grises, y que provocaría la ira de Putin.
La ministra de Exteriores sueca, Maria Malmer Stenergard, dijo que "los países de la UE, independientemente de lo que ocurra con Estados Unidos, deben mantener la calma, seguir adelante, incrementar el apoyo utilizando los activos congelados y aumentar la presión sobre Rusia". No fue la única que lo sugirió.
Su homólogo lituano, Kstutis Budrys, aseguró por su parte que “el acuerdo sobre el diésel no ayuda ni a los precios ni a la unidad dentro de la comunidad transatlántica. No es la manera europea. Nuestra manera es aumentar la presión. Para Europa, el interés vital es ayudar a Ucrania a sobrellevar este invierno".
Mientras tanto, el bloque no se quedó de brazos cruzados. Las sanciones se siguen acumulando con los años pero la presión también aumenta.
La UE aprobó el mayor paquete al incluir cerca de 1.600 personas y entidades, vinculadas en su mayoría al complejo militar-industrial ruso. Así, el número total ya asciende a 4.600.
El Consejo de la UE detalló en un comunicado que la medida responde a «la agresión continuada y cada vez más intensa de Rusia contra Ucrania, y en particular a su reciente y brutal campaña militar dirigida deliberadamente contra infraestructuras civiles, que está causando un grave sufrimiento a la población civil».
Son 826 empresas y 743 personas que ocupan el cargo de director general en esas firmas. Más de la mitad son parte de la cadena de producción de los misiles balísticos que Rusia utiliza contra civiles ucranianos. Son proveedores de nivel medio que constituyen el núcleo de la industria militar rusa, según se especificó.
Las personas y entidades incluidas en este régimen de sanciones quedan sujetas a una congelación de activos y se les prohíbe la provisión de fondos o recursos económicos, directa o indirectamente. Además, las personas no tienen permitido viajar a la UE.
“Estados Unidos es nuestro mayor aliado pero Rusia inició esta guerra. No debemos olvidarlo”, fue el mensaje de Bruselas.