ver más

Qué hincha no quisiera ver un partido del Mundial en el mítico estadio de la Ciudad de México donde “el Diego” hizo historia con su gol de la “mano de Dios” en los cuartos de final entre Argentina e Inglaterra en 1986.

Entonces era el Estadio Azteca, hoy renombrado Banorte. Habrá varias oportunidades para pisar el recinto que capturó el alma maradoniana. Allí será la inauguración y se jugarán otros cuatro partidos.

más Noticias

Claro, el problema son los precios. Y ni hablar de los palcos VIP.

Porque en el Estadio Banorte se da una situación muy particular. Es la única de las 16 sedes distribuidas entre México, Estados Unidos y Canadá que no tuvo que ceder esos codiciados asientos a la FIFA.

Mientras el resto de los boletos se comercializan en plataformas oficiales reguladas, los acuerdos para acceder a los palcos en la capital mexicana sólo circulan vía WhatsApp y algún grupo de Facebook.

Esto es, se puso en marcha el clásico negocio paralelo de la reventa millonaria de entradas.

Así funciona.

"Paquetes" de palcos de 27 personas por los cinco partidos

Para entender por qué la FIFA debió hacer esta excepción hay que conocer la historia del estadio. Durante su construcción, a inicios de los 60, su propietario se encontró en un momento con la soga al cuello financieramente.

La mejor solución que encontró fue vender palcos a algunas de las familias más acaudaladas de la ciudad para poder terminar su proyecto. Posiblemente un esquema que no exista en otra parte del mundo.

palcos

Una vista de los palcos del Estadio Banorte, los asientos más exclusivos de un reciento con capacidad para 90.000 personas.

La FIFA no cedió fácil. Esas entradas suponían pérdidas potenciales por la venta de más de 16.000 de casi 87.000 asientos del estadio (incluías plateas preferenciales en diferentes partes del recinto).

Pero las familias se aferraron a sus palcos. Ollamani SAB, empresa propietaria del Estadio Banorte, tuvo que desembolsar u$s 62,4 millones para compensar a la FIFA y se prohibió la reventa secundaria.

Se ofrecen entradas más caras que la de la final en Nueva York

Desde ya que los anuncios explotaron igual y surgieron pronto intermediarios para cerrar las transacciones entre los propietarios y los hinchas en condiciones de hacer grandes desembolsos.

Porque las cotizaciones de los palcos son excesivas incluso para los fanáticos más acomodados.

Si se mide por el costo individual por boleto y por partido parece algo menos disparatado, pero igual es todavía más caro que los precios generales de mercado de la Copa, la más cara de la historia.

Según Bloomberg, el palco para 27 personas equivale a unos u$s 11.500, por boleto por partido, incluida la inauguración.

Los boletos para la final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el encuentro más cotizado del torneo, se vende en torno a u$s 10.000.

Así, un palco para 27 personas se ofrece para los cinco partidos en aproximadamente u$s 1,5 millones, de acuerdo con una publicación vista por Bloomberg News.

palcos copa 1986

El histórico estadio, cuando aún se lo conocía como Azteca, durante el Mundial de 1986. Fue en esa cancha que Diego Maradona hizo el gol de la "Mano de Dios" contra los ingleses en cuartos de final en la Copa.

Pero un espacio para menos hinchas, como palcos para 15 personas, se ofertan a u$s 430.000, la mitad del precio individual por partido. Un corredor aseguró a Bloomberg saber de una operación cerrada en u$s 450.000 millones para un palco de 20.

Los dueños de los palcos siempre apuntan a vender el “paquete”, todos los lugares para todos los partidos. Al menos hasta el último momento lo intentan.

Ya sobre la hora, pueden resignarse a alquiler el palco por encuentro individual, reduciendo el costo total pero aumentando las posibilidades de concretar ventas.

Son VIP pero deben comprar la “cajita feliz” de la FIFA

El mercado paralelo ya llegó a oídos de Ollamani, que el 11 de mayo envió notificaciones a los dueños advirtiendo que cualquier boleto identificado como transferencia o venta podría ser cancelado.

Pero la Justicia falló a favor de las familias en posesión de los preciados asientos. El 14 de mayo, un juez federal otorgó medidas cautelares a un grupo de propietarios de palcos, lo que ahora les permite rentar o vender sus espacios para el torneo.

La FIFA y Ollamani no se quedaron de brazos cruzados. Más bien impotentes ante esta reventa, decidieron “exprimir” a quienes ocupen los palcos para obtener ingresos extra por otro lado.

Durante el Mundial, quienes disfruten de estos palcos VIP no podrán consumir nada que hayan ingresado por su cuenta. Ni siquiera alimentos o bebidas que hayan comprado en puntos de venta regulares dentro del estadio.

En su lugar, deberán adquirir los paquetes de hospitalidad diseñados por la FIFA: el “Premium Package”, que incluye desde alitas de pollo, mesa de quesos, ensaladas, hamburguesas, sándwiches, bebidas alcohólicas premium y refrescos para cinco partidos.

Su costo es de u$s 75.000 para 12 personas. El paquete más económico incluye alimentos y agua, pero no alcohol, y cuesta u$s 35.400 para 12 personas.

Negocios son negocios.

Temas:

Mundial reventa WhatsApp Estadio

seguí leyendo