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El proyecto de Donald Trump de escoltar a los buques varados en el estrecho de Ormuz hace más de dos meses duró 24 horas. Prefirió volver a negociar con Irán la apertura del corredor.

Uno sólo puede imaginar el desasosiego de los hombres atrapados en esos barcos sin destino. Años de oficio pueden haber curtido a estos marineros pero difícilmente haberlos preparado para esto.

Las llamadas de auxilio que se multiplican con el paso del tiempo lo prueban.

También el hecho de que muchos se conviertan en su desesperación en blanco fácil de estafadores que les prometen paso seguro a cambio de un pago en criptomonedas.

La Organización Marítima Internacional de las Naciones Unidas habla de una crisis humanitaria. Estima que existen hasta 20.000 marinos en 2.000 embarcaciones que soportan una combinación de peligro físico y estrés psicológico típica de zonas de combate.

Están expuestos al riesgo de ser alcanzados por misiles o sufrir daños por la caída de escombros y les está vedada la posibilidad de descansar en puertos seguros. Por lo general, la interferencia con sus sistemas de GPS, los mantienen a oscuras respecto a las posiciones de otros barcos.

A medida que sus suministros se reducen, deben racionar alimentos y agua y depender de organizaciones benéficas como Mission to Seafarers, que intentan reforzar sus provisiones.

La escasez de combustible también dificulta mantener el suministro eléctrico a bordo.

A su vez, cuanto más se extiende la crisis, más probable es que los marinos trabajen después de que expiren sus contratos y se expongan a no recibir pago.

Así son las condiciones en altamar.

Lecciones de la pandemia: obligación de rotar personal

La crisis del Golfo Pérsico vuelve a llamar la atención sobre problemas que ya había revelado la pandemia de COVID.

Entonces, unos 400.000 marinos quedaron varados en el mar. Muchos no recibían salario y no podían ser repatriados.

Algunos operadores de buques introdujeron cláusulas de “no cambio de tripulación” (que prohíben la rotación de tripulación mientras la carga del operador está a bordo).

Más tarde se dispuso que esas cláusulas en los contratos socavan los derechos establecidos en el Convenio sobre el Trabajo Marítimo de 2006. Y se introdujeron enmiendas que facilitan la rotación de personal, la atención médica en tierra y la repatriación.

Pero no entran en vigor hasta diciembre de 2027.

barquito

Irán dejó claro desde un principio que ningún barco estaría seguro si cruzaba el estrecho.

De manera más amplia, el Convenio sobre el Trabajo Marítimo exige a los armadores proporcionar alojamiento, comida, transporte, cobertura de gastos médicos y repatriación, incluyendo el costo del viaje.

Pero depende en gran medida de los países donde están registrados los barcos, lo que se conoce como “Estados de bandera”, es decir, la jurisdicción bajo cuyas leyes se rigen.

Y aquí hay mucha desprotección porque se usan artilugios como registrar los barcos bajo banderas falsas para vincular su propiedad a países con bajos estándares laborales que rara vez se hacen cumplir.

La situación, por supuesto, no es la misma para todos.

En la principal naviera de Alemania explicaban que se mantenían en contacto a diario con sus capitanes y su tripulación y que habían logrado rotar al menos parte del personal.

En esas grandes compañías se paga doble el día por ir a zonas de combate o piratería aunque los marineros que hoy están varados en Ormuz difícilmente sientan que el incentivo valga la pena.

Riesgo de abandono: dejar al marinero sin salario ni apoyo

Como si el riesgo de ataque no fuera suficiente, existe para muchos otros marineros lo que se denomina riesgo de abandono.

Esto ocurre cuando los armadores —en violación de la ley— dejan a los marineros sin salarios, apoyo o mantenimiento. Esto sucede generalmente cuando no logran asegurar nuevos negocios.

De por sí, para un marinero es muy difícil abandonar su barco.

Por un lado, la ley marítima también obliga a las tripulaciones a mantener los barcos seguros y operativos y les impide abandonarlos excepto en circunstancias extremas, como en el caso de que la embarcación se esté hundiendo.

Además, muchos temen el despido o ser incluidos en listas negras para otros trabajos, según la Red Internacional de Bienestar y Asistencia a los Marinos.

En 2025, 6.223 marineros fueron dejados sin su salario y mantenimiento porque el barco para que el trabajo se queda sin negocios. Pero se estima que fueron más ya que muchos temen ser pedidos o entrar en listas negras. Lo adeudado sumaba u$s 25,8 millones y se recuperaron, u$s 16,5 millones. En 2025, 6.223 marineros fueron dejados sin su salario y mantenimiento porque el barco para que el trabajo se queda sin negocios. Pero se estima que fueron más ya que muchos temen ser pedidos o entrar en listas negras. Lo adeudado sumaba u$s 25,8 millones y se recuperaron, u$s 16,5 millones.

En 2025, 6.223 marineros fueron abandonados en 410 barcos. Las primeras indicaciones para 2026 sugieren que el número ya supera los 6.000 casos.

A estos trabajadores se les debían u$s 25,8 millones en salarios impagos en 2025, de los cuales sólo se recuperaron u$s 16,5 millones.

La mayoría de los abandonos están vinculados a la “flota fantasma”, es decir, barcos petroleros que navegan en la sombra en violación de sanciones y que hoy representan el 20% de la flota mundial.

Es el caso de Rusia, de Irán y en su momento, de Venezuela.

Sólo los amigos pudieron volver a casa.

India, que mantiene relaciones diplomáticas con Irán e importa el 90% de su gas del Golfo Pérsico, negoció con Teherán el regreso a salvo de sus 2.680 marineros.

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