No es el primer adelanto de elecciones de Pedro Sánchez.

Es, de hecho, el tercero del presidente en ocho años. Y el mercado está bastante convencido de que es también el último.

Pero no es sólo eso. Más allá de la fuerte carga emotiva y dramática que le imprime el "caso Maricarmen", la anciana fallecida que fue desalojada de la vivienda que alquilaba y que desencadenó la crisis política, el clima de expectativas que rodea a la jugada electoral tiene poco que ver con el de las otras veces.

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En 2023, el banco Goldman Sachs advertía que las elecciones del 23J iban a frenar la inversión en España. Así de categórico. Hoy parece casi entusiasmado ante el 29N.

"España afronta menos incertidumbre política a corto plazo que sus países vecinos”. “Un Gobierno liderado por el Partido Popular (PP) podría reforzar la consolidación fiscal y apoyar una mayor reducción de la deuda haciendo de España una notable excepción entre las economías avanzadas".

En el día a día de los mercados, esa misma lectura se vio reflejada en la evolución de la deuda española. Los inversores ni se inmutaron.

Bonos a prueba de riesgo político

En medio de la debacle de los bonos europeos, arrastrados por el horizonte electoral francés y su desborde fiscal, otra gota de riesgo político podría haber sido demasiado y disparado un “sell-off” (venta masiva).

Pero los títulos ya tenían incorporado en los precios un escenario sin Sánchez. Sólo hubo un “fast-forward”. En lugar de 2007, será en dos meses. Para muchos, incluso mejor.

El interés del bono español a diez años -que se mueve en forma inversa a su precio- venía de quebrar la barrera del 4% el 26 de septiembre, regresando a máximos no vistos desde fines de 2013.

Para tener una idea de la escalada, este mismo año, a comienzos de marzo, la tasa tocaba un mínimo al perforar el 3%. Hoy se ubica en 4,12%, en torno al mismo nivel que el día del anuncio del adelanto electoral.

De todos modos, sin ser un consuelo, está lejos de ser la deuda más castigada. Francia está a la cabeza (4,9%), con un creciente contagio de países como Italia (4,6%) y Grecia (4,4%), además del propio euro, en mínimos de 17 meses.

Los analistas de Morgan Stanley, por ejemplo, aseguraron en estos días que la deuda española no debería contagiarse de la escalada en la prima de riesgo de Francia, incluso a pesar de la incertidumbre política derivada del adelanto electoral.

Y como estrategia de inversión, advirtieron que cualquier episodio adicional de caídas podría convertirse en una oportunidad de compra.

Otro punto importante es que en 2013 la prima de riesgo, que se mide en relación con el rendimiento del bono a 10 años alemán, estaba en torno a los 240 puntos básicos y ahora se sitúa en 63 puntos básicos.

En aquel entonces la tasa incorporaba en mucha mayor medida el riesgo específico de España, mientras que hoy no lo hace, ya que el retorno del “Bund” alemán -supuestamente libre de riesgo- también se disparó y se ubica en 3,5%.

Terminar con la fragmentación parlamentaria

Sin embargo, en Wall Street todos se atajan. Por un lado, Sánchez (PSOE) ya desafió las encuestas en otras ocasiones y encontró la forma de hacerse con el poder.

Pero sobre todo, otro Parlamento fragmentado generaría un estancamiento que cambiaría por completo el juego, incluso con un triunfo de Alberto Núnez Feijóo, líder del PP, si no logra una mayoría clara con Vox.

El gran riesgo es el bloqueo parlamentario.

"Con los programas europeos llegando a su final este año, la necesidad de un Gobierno capaz de aprobar los presupuestos anuales se va a convertir en lo más urgente”, dice Goldman. España no tiene nuevas cuentas públicas desde 2023.

Lo que más inquieta al mercado es que el PP se asegure una mayoría que le permita aprobar un presupuesto, algo que no ocurre desde 2023 y que se vuelve más necesario que nunca con el fin de los programas europeos este año. Lo que más inquieta al mercado es que el PP se asegure una mayoría que le permita aprobar un presupuesto, algo que no ocurre desde 2023 y que se vuelve más necesario que nunca con el fin de los programas europeos este año.

También lo subraya JPMorgan. Si bien aclara por un lado que la convocatoria electoral no será un condicionante del crecimiento en el corto plazo, por el otro, recuerda que es necesario un Ejecutivo que ponga fin a la fragmentación parlamentaria. De esa forma, asevera, será posible bajar la incertidumbre asociada a la capacidad legislativa que viene frenando la inversión.

En última instancia, se trata de que un nuevo Gobierno logre aprobar un presupuesto creíble en medio de una crisis con reminiscencias del 2012.

Bruselas ya le aclaró a Italia y Grecia que no hará excepciones por los costos energéticos en lo que hace al corset comunitario de reglas fiscales. Y el Banco Central Europeo le explicó a Francia que ya no puede salir al rescate de la deuda de un país que siguió políticas irresponsables.

El mercado entiende que España resetea o puede ser la próxima.

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