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Las empresas españolas con presencia en Venezuela se enfrentan un escenario de gran incertidumbre tras la operación militar ordenada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump que terminó con la detención y consecuente la salida del poder del dictador venezolano Nicolás Maduro.

Aunque la exposición a nivel mundial de las compañías es limitada, los grupos que aún mantienen activos considerables siguen con atención la evolución política y económica del país que acaba de comenzar la transición.

Una exposición reducida, pero bajo vigilancia

La presencia empresarial española en Venezuela se ha ido reduciendo de forma sostenida durante la última década como consecuencia de la crisis política y económica. Sin embargo, algunos grandes grupos mantienen posiciones estratégicas, con enfoques claramente defensivos ante el riesgo. De producirse algún impacto, tendría que ver con una eventual mayor salida de crudo venezolano a los mercados internacionales.

De acuerdo con datos de ICEX, la entidad empresarial pública española encargada de fomentar la presencia de las empresas españolas , actualmente son 21 empresas españolas las que operan en el país.

Repsol, la mayor exposición española

Repsol es la compañía española con mayor vinculación económica y estratégica con Venezuela, donde opera desde hace más de 30 años. El grupo estima en 1.000 millones de euros los fondos no repatriados y mantiene otros 300 millones en activos declarados en el país.

La petrolera tiene desarrollados 280 kilómetros cuadrados brutos de superficie petrolera, compartidos con PDVSA, y mantiene pendientes otros 1.907 kilómetros cuadrados. En 2024, su producción neta en Venezuela alcanzó los 24 millones de barriles equivalentes de petróleo, en su mayor parte gas natural destinado exclusivamente al consumo interno para generación eléctrica.

Repsol produce actualmente 39.000 barriles diarios, principalmente en Petroquiriquire, cuya propiedad corresponde en un 60 % a PDVSA. Si se reactiva el sector energético, como ha prometido Trump, la compañía podría verse beneficiada por nuevas inversiones estadounidenses destinadas a reconstruir infraestructuras y aumentar la producción.

Telefónica y BBVA: presencia contenida

Telefónica opera en Venezuela desde 2005 bajo la marca Movistar. Cuenta con 8,9 millones de clientes, una penetración de redes 4G cercana al 90 % y una cartera de más de 90.000 empresas. En 2023, los ingresos ascendieron a 112 millones de euros, una cifra modesta dentro del grupo.

Aunque anunció una inversión de 481,6 millones de euros en dos años para desplegar 5G y reforzar la red 4G, su filial está en venta como parte de la estrategia de desinversión en Hispanoamérica impulsada por su presidente, Marc Murtra. La actual incertidumbre política complica ese proceso.

BBVA opera en el país a través de BBVA Provincial, una de sus ocho principales filiales. La entidad asigna a su negocio en Venezuela un valor contable de 100 millones de euros, muy inferior al de mercados clave como México, valorado en 20.000 millones. En su comunicación corporativa, BBVA se define como “el mejor banco del país” y mantiene su estrategia de inversión selectiva y optimización de recursos.

La posición del banco contrasta con la de Banco Santander, que en 2009 vendió su participación mayoritaria en el Banco de Venezuela tras el anuncio de nacionalización por parte de las autoridades del país.

Mapfre, Inditex y el impacto en el transporte aéreo

Otras compañías como Mapfre y Inditex mantienen negocios en Venezuela, aunque con una exposición limitada. Cualquier apertura del comercio podría resultar positiva tras años de restricciones.

En el sector aéreo, Air Europa tiene retenidos 200 millones de euros en el país, una situación similar a la de Repsol, debido a la prohibición de repatriar beneficios. La aerolínea confía en retomar sus operaciones con normalidad, al igual que Iberia, tras la suspensión inicial de vuelos.

Inversión y comercio exterior, a la espera de definiciones

Las empresas españolas siguen con atención los pasos de Donald Trump tras la detención de Nicolás Maduro, y el rol Delcy Rodríguez y la tutela de Estados Unidos sobre el nuevo régimen. Estos factores podrían convertirse en un incentivo para el futuro de las compañías locales.

El comercio exterior entre España y Venezuela podría retomar el impulso de 2024, cuando se registraron récords de exportaciones de los últimos cinco años y de importaciones desde 2007. En los primeros nueve meses del año, la inversión española en Venezuela alcanzó 90,3 millones de euros, frente a los 3.124 millones invertidos en Estados Unidos y los 11.000 millones destinados en total al exterior.

Venezuela fue el destino número 15 de la inversión española en el extranjero y el sexto en Latinoamérica, por detrás de México, Perú, Brasil, Colombia y Chile, y por encima de países más estables como Canadá, Francia o Polonia, además de superar a Argentina. Un dato que refleja el interés latente de las empresas españolas, pese al alto nivel de incertidumbre que tras los últimos acontecimientos se transforma en una fuerte expectativa.

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