Pocos podrían reconocer a Sandra Ortega.

No sólo es la mujer más rica de España. Quizás sea también la más discreta. Pasó toda su vida fuera del radar en la pequeña localidad de la costa coruñesa de Oleiros.

A sus 58 años, es la segunda mayor accionista de Inditex, propietaria de Zara, sólo detrás de su padre, Amancio Ortega, fundador de la compañía. Su participación del 5,05% está valorada actualmente en unos u$s 9.500 millones.

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Sandra trabaja muy cerca de Amancio (foto) aunque durante años no se hablaron.

La oficina del grupo patrimonial que maneja la mayor de los tres hijos de Ortega, Rosp -acrónimo de Rosalía Patrimonio, por Rosalía Mera, su madre-, tiene su sede a pocos metros del bello edificio del siglo XIX con galerías acristaladas frente al mar donde vive su padre.

Es el mismo lugar donde tiene su sede Inditex: Arteixo, en las afueras de A Coruña. Pero Sandra nunca se involucró en el negocio.

Tuvo mucho que ver con la ruptura familiar de hace más de cuatro décadas cuando sus padres se separaron a raíz de la relación de Ortega con una empleada de Inditex. Era la madre de Marta (foto), hoy la nueva cara visible del grupo que encandila al mundo.

Pero es claro que Sandra es una Ortega.

Aunque dedica buena parte de su energía al trabajo de filantropía como su madre, armó una cartera de real estate llena de joyitas en los lugares más codiciados.

En especial hoteles hiper exclusivos, que a menor escala por supuesto, hace pensar en las andanzas de su padre desde que se alejó del grupo, que lo convirtieron en el mayor magnate inmobiliario del mundo.

Ahora, está por inaugurar su proyecto más ambicioso en Portugal con una historia de 10 años de obstáculos y trabajo meticuloso, que promete ser un sueño de sofisticación y lujo entre el Atlántico y las dunas.

Una colección de hoteles icónicos

Rosalía Mera, la madre de Sandra, dejó la escuela a los 11 años para trabajar como costurera. Con el tiempo entró en una mercería llamada La Maja, donde conoció a quien sería su marido, Amancio Ortega. Juntos crearon Zara y el imperio en que se convertiría.

El matrimonio terminó producto de la relación que Amancio inició con Flora Pérez, de la que nacería Marta. Las dos familias apenas tuvieron relación entre sí. Pero con el tiempo Amancio y Sandra lograron recomponer su relación.

Según las últimas cuentas disponibles que recaba Bloomberg, los activos de Rosp superaban los 11.000 millones de euros a 2025. Sus tres hijos se incorporaron al consejo de la sociedad en 2024.

Su principal activo es la participación en Inditex, que este año le reportará 275 millones de euros en dividendos.

Y también invierte en una amplia variedad de fondos de capital riesgo y de capital inversión, en su mayoría radicados en España, para potenciar los rendimientos.

El famoso hotel El Prado, en Palo Alto.

Pero lo que es realmente impresionante es la cartera de hoteles de lujo que construyó a lo largo de los años. Entre esos activos figuran, por ejemplo, el Waldorf Towers de Miami Beach, un edificio art déco de 1937 situado en Ocean Drive y El Prado, en Palo Alto.

Para tener una idea de lo icónicos que son estos lugares, el histórico restaurante italiano de El Prado era el lugar preferido de Steve Jobs, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg antes de cerrar este año. Il Fornaio dejó de funcionar en el hotel en enero de 2026 tras 36 años al finalizar su contrato de alquiler.

Rosp también compró este año el Radisson Blu de Leicester Square, en Londres, por 142 millones de euros.

Oasis de quietud por 11.000 euros la noche

Finalmente, después de una década, el resort Na Praia se inaugurará el 1 de mayo de 2027 en Portugal y ya se toman reservas.

Las villas más exclusivas, con cuatro dormitorios y piscina, que pueden albergar hasta diez huéspedes, superan los 10.800 euros por noche. Pero las tarifas arrancan en los 1.300 euros.

El diseño se caracteriza por formas orgánicas, con protagonismo del ladrillo y la madera. Más de 70 artesanos portugueses realizaron expresamente para el hotel muebles, cerámicas, textiles y otros elementos decorativos.

Sandra Ortega vio muy pronto el potencial del desarrollo en este enclave magnífico. Fue un empresario portugués quien impulsó el emprendimiento en la zona en 2011 pero Ortega se sumó luego a través de su sociedad de inversiones para controlar el 95% del proyecto.

Vista panorámica de Na Praia, en Portugal.

En 2016, la empresaria acordó la adquisición de terrenos en la península de Tróia, donde se encuentra el hotel, por aproximadamente 50 millones de euros.

La península de Tróia, al norte de Comporta y aproximadamente a una hora y media de Lisboa, es un entorno privilegiado entre el océano, las dunas y una reserva natural.

La construcción comenzó en 2021 pero en 2023, protestas de organizaciones ambientalistas y una medida judicial obligaron a frenar las obras. El entorno presenta ecosistemas de una biodiversidad sumamente rica pero finalmente la cuestión fue zanjada.

Un nuevo contratiempo surgió este año con un incendio que dañó parcialmente uno de los edificios cuando el hotel ya estaba en la etapa final de construcción. La inauguración, inicialmente prevista para junio, tuvo que ser demorada.

Una de las exclusivas villas del hotel Na Praia, en Portugal.

Se estima que Rosp aportó durante 2025 casi 100 millones de euros al grupo del empresario portugués que lidera el desarrollo turístico.

Es curioso que la mayor de los Ortega tenga esta inclinación por el lujo cuando en su vida personal es tan celosa de su intimidad. En eso también se parece mucho a su padre.

Las únicas fotografías de Sandra que circulan en Internet son del funeral de su madre, hace más de una década. Nadie conocía la cara de Amancio Ortega hasta que tuvo que aparecer en público cuando Inditex salió a bolsa.

Incluso quienes la conocen dicen que “Sandra estaba aún mucho más obsesionada que su madre por que no se notara que eran ricos”.

Contradicciones que viven en todos. Somos muchos al mismo tiempo.

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