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Apuro por conocer a los precandidatos, para despejar el camino y llegar a los proyectos. Urge la respuesta de cómo piensan sacar al país de la crisis. Pero primero hay que saber quiénes serían los posibles responsables de conducir los destinos del país. Mientras tanto se van conociendo los nombres de los equipos económicos detrás de los potenciales candidatos. Llegó la hora de separar la paja del trigo.

Y un día llega el cierre de listas e impone un orden desde afuera que no lograron generar las coaliciones oficialistas ni opositoras. Una fecha límite, un deadline que hay que cumplir para ponerle rostros a las propuestas.

El 14 de junio la Justicia Electoral deberá recibir los frentes y alianzas que van a competir. Ahí se acaban los guiños, la seducción solapada, la provocación de invitar a otro para esmerilar el poder de un “aliado”. Ahí se acaban los affaires del tipo Schiaretti: el gobernador de Córdoba que generó uno de los mayores picos de tensión entre los dirigentes de Juntos por el Cambio a los que un sector quería incorporar al armado antes de las elecciones y otros, el día después. A quién se le abría o no la puerta expuso un nuevo malestar entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, a quien la precandidata llegó a decirle “ jugo con reglas claras, viejo”.

El 14 de junio ya se podrá vislumbrar si se jubila el nombre del Frente de todos que hoy es el Frente de Nadie. Y cómo va a competir el peronismo, con el candidato ungido por CFK como reclaman algunos o a través de las PASO. Esas de las que Daniel Scioli, embajador argentino en Brasil no se quiere bajar. Y probablemente se jueguen una carta fuerte los gobernadores, envalentonados por ejemplo por la elección en Tucumán del domingo en la que ganaron los comicios a la oposición por una diferencia aplastante. Con el ex gobernador Juan Manzur a la cabeza, los gobernadores reclaman su espacio haciéndose responsables de los triunfos en sus provincias ¿por qué se quedarían afuera? Tarde desde la casa de gobierno de Tucumán el domingo se veían imágenes difundidas por la propia gobernación de Manzur hablando con CFK y después pasándole el celular al ministro del Interior Wado de Pedro que llegó a la provincia a celebrar. Sin audio, se podía sospechar que Manzur le decía a CFK “acá con Wadito tenemos una formula competitiva”.

Los oficialismos vienen logrando triunfos en las elecciones provinciales. Los gobernadores se fortalecen. La casta, por ahora, conserva el poder a través del voto más allá del hastío, del pésimo humor social, de la crisis económica y del vacilante y ausente presidente de la nación Alberto Fernández. Malas noticias para el niño mimado de la anarquía liberal Javier Milei. Su candidato en Tucumán, Ricardo Bussi, obtuvo un magro 3 por ciento. Armado hasta los dientes en los spots, el hijo del dictador Ricardo Bussi hizo una peor elección acompañado por Milei que la que había realizado en el 2019 solo. No alcanza para vociferar que el efecto Milei se desinfló, pero si para prestarle atención. El poder real del auto percibido outsider de la política se conocerá el único día que su nombre aparezca impreso en una boleta como candidato a presidente y eso no sucederá hasta el día de las PASO. El 13 de agosto. Falta una eternidad.

La expectativa vuelve a estar puesta de donde nunca se fue: la economía. El ministro Sergio Massa hizo saber de su enojo y hartazgo del que hablan sus colaboradores el sábado en el encuentro de su partido Frente Renovador. Se mostró claramente dispuesto a competir. Ungido por Cristina Fernández de Kirchner que no termina de definirse por él, o no. El es ministro. Y es candidato. Tal vez el que más difícil la tiene si se analiza su campaña atada a su gestión y a los momentos que se avecinan: el FMI postergó para fines de junio la definición del desembolso anticipado que Massa necesitaba para ayer. ¿y China? ¿Y Brasil? Queda más cerca que las definiciones de estos dos países a los que fue a pedir ayudan una solución local:  el próximo miércoles se conocerá el índice de inflación al que implora que por primera vez y aunque sea por unas décimas de a la baja.

Mientras tanto economistas y especialistas en el área alertan sobre una llamativa contradicción. Si Massa es imprescindible en este contexto y, como escribió su mujer Malena Galmarini en un tuit que después borró, el final es cuando se vaya Massa ¿cómo se explica la insensibilidad de los mercados a las amenazas del entorno del ministro de abandonar el cargo?

Un reconocido periodista económico, Jairo Straccia, lo expresaba así en un artículo de Diario Con Vos: “ En la semana en la que más fuerte se jugó la carta de “si no hay candidato de unidad” me las tomo y ya van a ver, pareciera que el mensaje que quedó fue el opuesto. Las variables financieras mejoraron y la inflación desacelera. O sea, otra vez, si se va Massa, ¿no pasa nada? Esta semana, en la que directamente se habló de una posible renuncia, el dólar blue bajó a $484, se redujo la brecha cambiaria y hubo un salto récord de bonos y acciones. ¿Entonces? José Echagüe, analista de Consultatio Financial Services teoriza que, por un lado, puede responder a que “la agenda del próximo gobierno ya esté escrita” por lo que todo pase lo que pase el mercado espera una próxima gestión “amigable”. O también, por último, también puede ser todo un espejismo momentáneo y el temblor financiero esté por empezar en breve.”

Mientras tanto, mientras los tiempos políticos duros de la Cámara electoral establecen las fechas de un calendario con el que se debe cumplir, los candidatos preparan a sus equipos económicos porque una vez despejadas las incógnitas de los nombres hay que salir rápido y claro a decir qué van a hacer y cuáles son sus propuestas. Y hoy, ante la urgencia, priorizan la economía y el salir de la crisis. Los proyectos a mediano y largo plazo podrán aplicarse una vez que se contenga la hemorragia. Y sabiendo en qué condiciones quedó el paciente.

En Juntos por el Cambio, la principal alianza opositora, cada dirigente que ambiciona con conducir el Poder Ejecutivo no perdió tiempo y reunió un equipo que planteó un norte ante los desafíos. Patricia Bullrich intercambia mensajes con tres especialistas en la materia: Martín Siracusa, consultor y profesor de la carrera de Economía de la Universidad Torcuato Di Tella, Carlos Melconian, ex presidente del Banco Nación, y Luciano Laspina, diputado nacional de la coalición y presidente del Centro de Estudios para el Progreso (CEPP).

Las metas de la ex ministra de Seguridad de la gestión Mauricio Macri están relacionadas con reformas que cambien los incentivos económicos, restablezcan la solvencia fiscal y reconstruyan gradualmente la credibilidad. Trabajan sobre la eliminación de algunos impuestos como las retenciones al sector agropecuario, y salir del cepo cambiario desde su primer minuto en la presidencia. No piensa perder el tiempo y lo hace saber. También, pretende ordenar las tarifas de los servicios públicos. Hace pocas horas se conoció que mantiene un dialogo fluido con el ex ministro de Hacienda de Mauricio Macri, Nicolas Dujovne.

Horacio Rodríguez Larreta, no se queda atrás. Con un equipo compuesto por Hernán Lacunza, quien supo conducir el ministerio de Hacienda en el último tramo del gobierno de Cambiemos, y Lucas Llach, el radical que se desempeñó como vicepresidente del Banco Central, desea poner en marcha primero un plan de estabilización para luego crecer. Esto significa que habrá una reducción del déficit fiscal y medidas rápidas para ordenar la macroeconomía, además de lograr la reapertura del mercado, con el foco colocado en la agroindustria, minería, energía, servicios de conocimiento, turismo y construcción. En pos de fortalecer la moneda, piensa “reconstruir” la independencia del Banco Central. Lacunza, el hombre fuerte de Larreta, no duda con su voz adusta en señalar que la bomba ya explotó, que la devaluación se da todos los días y que la crisis ya la estamos atravesando. Como para que no haya malos entendidos.

Desde el radicalismo Facundo Manes cuenta como fuente de consulta a Marina dal Poggetto, licenciada en Economía de la UBA y con un Master en Economía de la Universidad Torcuato Di Tella, y Martin Rapetti, director de Equilibra Consultores. Si se pide precisiones acerca de la hoja de ruta, responden que el diputado nacional entiende que el ancla para estabilizar la economía es política y el método a seguir es liderar con persuasión para que los actores cooperen en vez de que bloqueen. Lanzan una apuesta ambiciosa: creen reducir significativamente la inflación en 2024.¿Cómo? Todavía no se sabe.

Para Javier Milei, de La Libertad Avanza, las cosas están bien claras: una vez que pise la Casa Rosada, planea crear un consejo económico de asesores ad honorem. Ese órgano será estará integrado por Carlos Rodríguez, Roque Fernández y Darío Epstein. Los dos primeros fueron funcionarios de Carlos Menem mientras que el tercero es un especialista en mercado de capitales. Diana Mondino, Alberto Benegas Lynch y Juan Carlos de Pablo son otros economistas que dialogan con el libertario sobre qué camino tomar en este contexto. En ese sentido, Milei propone reformas por “generaciones”, que incluyen otro rol del Estado, con una baja sensible de impuestos, una apertura al comercio internacional, desregulación del sistema financiero y modificaciones del sistema previsional.  Y José Luis Espert asegura que es posible eliminar el 90 por ciento de los impuestos y, pizarrón en frente y tiza en mano explica cómo lo haría a quien quiera escucharlo.

Ni Agustín Rossi, actual Jefe de Gabinete de Alberto Fernández, ni Wado de Pedro por el momento exhiben ni equipos ni proyectos en el ámbito económico para el 11 de diciembre.

El actual embajador en Brasil Daniel Scioli cree necesario avanzar a una convergencia del tipo de cambio, fortalecer las reservas, con más exportaciones y con inversiones productivas, lograr el equilibrio fiscal, vía crecimiento y no con más ajustes. Y apuesta a la estabilidad con un shock de expansión productiva. Siempre y cuando no ceda a las presiones múltiples para bajarse de la competencia electoral.

¿Y Massa? ¿Este es su plan o hay otro plan y hay otro Massa rodeado de otros hombres en caso que se concrete su sueño de conducir los destinos de la Argentina? Por ahora, quien soñaba con un 3% de inflación se contenta con que ese número se estabilice en un 8.

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